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LA MEDICINA EN EL ANTIGUO EGIPTO. PERCY ZAPATA MENDO.

LA MEDICINA EN EL ANTIGUO EGIPTO Hace cincuenta si­glos floreció en el Oriente Próximo una de las más bri­llantes civilizaciones de la historia de la Huma­nidad. En las orillas del Nilo, se desarrollaría durante casi tres mil años -entre el 2900 y el 30 a. J. C- la más durade­ra, variada y profunda de las culturas de la Antigüedad. En gran medida, lo que hoy sabemos de la medicina del Antiguo Egipto procede de los papiros médicos y de las inscripciones y objetos de monumentos funerarios, templos y tumbas. El papiro de Ebers De todos los papiros co­nocidos hasta la fecha, el en­contrado por J. Ebers en 1871 en una tumba en Tebas es el que contienen una in­formación más rica. Está fechado en el noveno año del reinado de Amenofis I -hacia el 1536 a. J. C- y comprende casi novecientas entradas distribuidas en 110 columnas. En un hermoso y uniforme tipo de letra se describen remedios para enfer­medades de ojos y oídos, pa­ra quemaduras y heridas infectada, tratamientos para en...

LA INSOLACION. PERCY ZAPATA MENDO.

LA INSOLACIÓN Cuando sometemos a nuestro cuerpo a una temperatura m ás alta,  bien porque llega el  calor, bien porque nos desplazamos a una zona más cálida, éste no se encuentra al principio en condiciones de soportar el calor. Precisa de un período de aclimata­ción de entre cuatro y siete días, durante el cual el orga­nismo modifica progresiva­mente su funcionamiento -sobre todo en lo que al sis­tema circulatorio y a la regu­lación de líquidos se refiere para adaptarse a la nueva temperatura. Sangre y sudor Adem ás de una serie de cam­bios hormonales y cardiovas­culares, existen dos fenóme­nos más evidentes utilizados con objeto de eliminar el ca­lor excesivo: el sudor  y la dila­tación de los vasos sanguí­neos de la piel, que se llenan de sangre y permiten que ésta se "ventile". Es en este per íodo de acli­matación -sobre todo si las temperaturas superan los 32°C y la humedad ambien­tal excede el 60 por ciento- cuando el cuerpo humano corre m ás riesgo de s...

LA FALTA DE APETITO. PERCY ZAPATA MENDO.

LA FALTA DE APETITO Uno de los problemas que más frecuente­mente se plantean en una consulta de Pedia­tría es el del niño con falta de apetito. Hay que distinguir entre la anorexia -falta de apetito- aguda o transitoria, que generalmente es expresión de un trastorno orgánico ocasional -como una infección banal-, y la anorexia crónica o persis­tente que rara vez es sec­undaria a un problema orgá­nico y que suele deberse a un trastorno del comporta­miento del niño. En la mayoría de los ca­sos, la anorexia es un proble­ma de actitud del niño. Es conveniente que lo vea un pediatra para descartar una causa orgánica. Cuando la anorexia es aguda, suele ser un sínto­ma acompañante de otro proceso subyacente, no es raro que la madre llegue a la consulta quejándose de que el niño ha dejado de comer, y, al preguntar si no tiene al­go más, recuerda: «¡ahí, sí, además tiene 40 de fiebre». Evidentemente, lo importan­te en este caso es la fiebre y la enfermedad que la produ­ce, y lo que ...

LA EPILEPSIA EN LA HISTORIA.

APUNTES HISTORICOS EN MEDICINA. “LA EPILEPSIA: UNA ENFERMEDAD  SAGRADA” Bien que lo sabe el vencedor de Pompeyo. Hace años que sufre ataqu es epilépti­cos que aparecen de improviso, precedidos a ve­ces de una extraña sensación como de vértigo, y durante los cuales pierde el conocimien­to. Más de una vez se ha gol­peado al caer, e incluso ha perdido el control de los es­fínteres. Y al salir de una de esas crisis, le queda siempre una desagradable sensación de pesadez y confusión... Pero a sus cincuenta y cuatro años, alto, flaco, calvo y seductor, Julio César tiene prisa. Ha pasado ocho años conquistando y pacificando la Galia antes de provocar y ganar una guerra civil que sigue pensando ha sido inevi­table. Quiere, por encima de todo, y en seguida, consoli­dar un sistema político justo y estable que perpetúe el Im­perio. Cuenta para ello con su talento, un enorme atracti­vo popular y el dominio de la oratoria y de la pluma. Sin embargo, esa impa­ciencia y su memoria de...

LA DIETA DEL ANCIANO SANO. PERCY ZAPATA MENDO.

LA DIETA DEL ANCIANO SANO En ocasiones, cuan­do los profesionales de la salud que trabaja­mos con los ancianos intentamos aconsejar una dieta, se tiende a prohi­bir una serie de alimentos, en lugar de aconsejar otros, olvidando que no solamente se come para mantener la salud sino también por placer. Establecer unas normas básicas para una buena nutri­ción no es tarea fácil, pero no existe ninguna evidencia de que un anciano sa­no, con buen grado de activi­dad física, deba seguir una dieta diferente a la de un joven. Pero, últimamente, la die­ta seguida por nuestra pobla­ción está cambiando en el sentido de reducir o incrementar las calorí­as ingeridas (se come me­nos o se come de más), de disminuir la cantidad de frutas y legumbres -se ha visto mermada la ingesta de vitaminas, minerales y fibra y de aumentar el consumo de ácidos grasos perjudiciales-. Por todo ello, la principal re­comendación que hay que hacer a las personas mayores es que mantengan los hábi­tos alimenticios q...

EL VIH, DESTRUCTOR DE NUESTRAS DEFENSAS. PERCY ZAPATA MENDO.

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EL VIH, DESTRUCTOR DE NUESTRAS  DEFENSAS El VIH es un virus que infecta al sistema inmunol ógico, respon­sable de la defensa frente a las infecciones. Debemos, por tanto, sentar algunas bases sobre genética e in­munología para poder acla­rar después cómo puede el VIH producir el sida. Ya se conocen las diver­sas formas por las que este virus entra en una persona; pero, ¿qué hace una vez dentro del organismo? Todos los seres vivos su­periores est án compuestos por pequeñas unidades mi­croscópicas: las células. Estas, distintas en las dife­rentes partes de nuestro or­ganismo, viven integradas en su medio, tienen un me­tabolismo propio muy com­plejo y son capaces de re­producirse ordenadamente por s í mismas -como suce­de visiblemente en las heri­das de la piel-. Cada célula contiene en su interior un almacén -el núcleo- con toda la información que ne­cesita para sobrevivir y re­plicarse, que está escrita en los genes. Estos se agru­pan en 23 pares de cromo­somas. Es ...