OJO. PERCY ZAPATA MENDO.
Ojo
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INTRODUCCIÓN
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Ojo, órgano de la visión
en los seres humanos y en los animales. Los ojos de las diferentes especies
varían desde las estructuras más simples, capaces de diferenciar sólo entre la
luz y la oscuridad, hasta los órganos complejos que presentan los seres humanos
y otros mamíferos, que pueden distinguir variaciones muy pequeñas de forma,
color, luminosidad y distancia. En realidad, el órgano que efectúa el proceso
de la visión es el cerebro; la función del ojo es traducir las vibraciones
electromagnéticas de la luz en un determinado tipo de impulsos nerviosos que se
transmiten al cerebro.
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EL OJO HUMANO
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El ojo en su conjunto,
llamado globo ocular, es una estructura esférica de aproximadamente 2,5 cm de
diámetro con un marcado abombamiento sobre su superficie delantera. La parte
exterior, o la cubierta, se compone de tres capas de tejido: la capa más
externa o esclerótica tiene una función protectora, cubre unos cinco sextos de
la superficie ocular y se prolonga en la parte anterior con la córnea
transparente; la capa media o úvea tiene a su vez tres partes diferenciadas: la
coroides —muy vascularizada, reviste las tres quintas partes posteriores del
globo ocular— continúa con el cuerpo ciliar, formado por los procesos ciliares,
y a continuación el iris, que se extiende por la parte frontal del ojo. La capa
más interna es la retina, sensible a la luz.
La córnea es una membrana
resistente, compuesta por cinco capas, a través de la cual la luz penetra en el
interior del ojo. Por detrás, hay una cámara llena de un fluido claro y húmedo
(el humor acuoso) que separa la córnea de la lente del cristalino. En sí misma,
la lente es una esfera aplanada constituida por un gran número de fibras
transparentes dispuestas en capas. Está conectada con el músculo ciliar, que
tiene forma de anillo y la rodea mediante unos ligamentos. El músculo ciliar y
los tejidos circundantes forman el cuerpo ciliar y esta estructura aplana o redondea
la lente, cambiando su longitud focal.
El iris es una estructura
pigmentada suspendida entre la córnea y el cristalino y tiene una abertura
circular en el centro, la pupila. El tamaño de la pupila depende de un músculo
que rodea sus bordes, aumentando o disminuyendo cuando se contrae o se relaja,
controlando la cantidad de luz que entra en el ojo.
Por detrás de la lente,
el cuerpo principal del ojo está lleno de una sustancia transparente y
gelatinosa (el humor vítreo) encerrado en un saco delgado que recibe el nombre
de membrana hialoidea. La presión del humor vítreo mantiene distendido el globo
ocular.
La retina es una capa
compleja compuesta sobre todo por células nerviosas. Las células receptoras
sensibles a la luz se encuentran en su superficie exterior detrás de una capa
de tejido pigmentado. Estas células tienen la forma de conos y bastones y están
ordenadas como los fósforos de una caja. Situada detrás de la pupila, la retina
tiene una pequeña mancha de color amarillo, llamada mácula lútea; en su centro
se encuentra la fóvea central, la zona del ojo con mayor agudeza visual. La
capa sensorial de la fóvea se compone sólo de células con forma de conos,
mientras que en torno a ella también se encuentran células con forma de
bastones. Según nos alejamos del área sensible, las células con forma de cono
se vuelven más escasas y en los bordes exteriores de la retina sólo existen las
células con forma de bastones.
El nervio óptico entra
en el globo ocular por debajo y algo inclinado hacia el lado interno de la
fóvea central, originando en la retina una pequeña mancha redondeada llamada
disco óptico. Esta estructura forma el punto ciego del ojo, ya que carece de
células sensibles a la luz.
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FUNCIONAMIENTO DEL OJO
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En general, los ojos de
los animales funcionan como unas cámaras fotográficas sencillas. La lente del
cristalino forma en la retina una imagen invertida de los objetos que enfoca y
la retina se corresponde con la película sensible a la luz.
Como ya se ha dicho, el
enfoque del ojo se lleva a cabo debido a que la lente del cristalino se aplana
o redondea; este proceso se llama acomodación. En un ojo normal no es necesaria
la acomodación para ver los objetos distantes, pues se enfocan en la retina
cuando la lente está aplanada gracias al ligamento suspensorio. Para ver los
objetos más cercanos, el músculo ciliar se contrae y por relajación del
ligamento suspensorio, la lente se redondea de forma progresiva. Un niño puede
ver con claridad a una distancia tan corta como 6,3 cm. Al aumentar la edad del
individuo, las lentes se van endureciendo poco a poco y la visión cercana
disminuye hasta unos límites de unos 15 cm a los 30 años y 40 cm a los 50 años.
En los últimos años de vida, la mayoría de los seres humanos pierden la
capacidad de acomodar sus ojos a las distancias cortas. Esta condición, llamada
presbiopía, se puede corregir utilizando unas lentes convexas especiales.
Las diferencias de tamaño
relativo de las estructuras del ojo originan los defectos de la hipermetropía o
presbicia y la miopía o cortedad de vista.
Debido a la estructura
nerviosa de la retina, los ojos ven con una claridad mayor sólo en la región de
la fóvea. Las células con forma de conos están conectadas de forma individual
con otras fibras nerviosas, de modo que los estímulos que llegan a cada una de
ellas se reproducen y permiten distinguir los pequeños detalles. Por otro lado,
las células con forma de bastones se conectan en grupo y responden a los
estímulos que alcanzan un área general (es decir, los estímulos luminosos),
pero no tienen capacidad para separar los pequeños detalles de la imagen
visual. La diferente localización y estructura de estas células conducen a la
división del campo visual del ojo en una pequeña región central de gran agudeza
y en las zonas que la rodean, de menor agudeza y con una gran sensibilidad a la
luz. Así, durante la noche, los objetos confusos se pueden ver por la parte
periférica de la retina cuando son invisibles para la fóvea central.
El mecanismo de la visión
nocturna implica la sensibilización de las células en forma de bastones gracias
a un pigmento, la púrpura visual o rodopsina, sintetizado en su interior. Para
la producción de este pigmento es necesaria la vitamina A y su deficiencia
conduce a la ceguera nocturna. La rodopsina se blanquea por la acción de la luz
y los bastones deben reconstituirla en la oscuridad, de ahí que una persona que
entra en una habitación oscura procedente del exterior con luz del sol, no
puede ver hasta que el pigmento no empieza a formarse; cuando los ojos son
sensibles a unos niveles bajos de iluminación, quiere decir que se han adaptado
a la oscuridad.
En la capa externa de
la retina está presente un pigmento marrón o pardusco que sirve para proteger
las células con forma de conos de la sobreexposición a la luz. Cuando la luz
intensa alcanza la retina, los gránulos de este pigmento emigran a los espacios
que circundan a estas células, revistiéndolas y ocultándolas. De este modo, los
ojos se adaptan a la luz.
Nadie es consciente de
las diferentes zonas en las que se divide su campo visual. Esto es debido a que
los ojos están en constante movimiento y la retina se excita en una u otra
parte, según la atención se desvía de un objeto a otro. Los movimientos del
globo ocular hacia la derecha, izquierda, arriba, abajo y a los lados se llevan
a cabo por los seis músculos oculares y son muy precisos. Se ha estimado que
los ojos pueden moverse para enfocar en, al menos, cien mil puntos distintos
del campo visual. Los músculos de los dos ojos funcionan de forma simultánea,
por lo que también desempeñan la importante función de converger su enfoque en
un punto para que las imágenes de ambos coincidan; cuando esta convergencia no
existe o es defectuosa se produce la doble visión. El movimiento ocular y la
fusión de las imágenes también contribuyen en la estimación visual del tamaño y
la distancia.
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ESTRUCTURAS PROTECTORAS
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Diversas estructuras,
que no forman parte del globo ocular, contribuyen en su protección. Las más
importantes son los párpados superior e inferior. Estos son pliegues de piel y
tejido glandular que pueden cerrarse gracias a unos músculos y forman sobre el
ojo una cubierta protectora contra un exceso de luz o una lesión mecánica. Las
pestañas, pelos cortos que crecen en los bordes de los párpados, actúan como
una pantalla para mantener las partículas y los insectos fuera de los ojos
cuando están abiertos. Detrás de los párpados y adosada al globo ocular se
encuentra la conjuntiva, una membrana protectora fina que se pliega para cubrir
la zona de la esclerótica visible. Cada ojo cuenta también con una glándula o
carúncula lagrimal, situada en su esquina exterior. Estas glándulas segregan un
líquido salino que lubrica la parte delantera del ojo cuando los párpados están
cerrados y limpia su superficie de las pequeñas partículas de polvo o cualquier
otro cuerpo extraño. En general, el parpadeo en el ojo humano es un acto
reflejo que se produce más o menos cada seis segundos; pero si el polvo alcanza
su superficie y no se elimina por lavado, los párpados se cierran con más
frecuencia y se produce mayor cantidad de lágrimas. En los bordes de los
párpados se encuentran las glándulas de Meibomio que tienen un tamaño pequeño y
producen una secreción sebácea que lubrifica los párpados y las pestañas. Las
cejas, localizadas sobre los ojos, también tienen una función protectora,
absorben o desvían el sudor o la lluvia y evitan que la humedad se introduzca
en ellos. Las cuencas hundidas en el cráneo en las que se asientan los ojos se
llaman órbitas oculares; sus bordes óseos, junto al hueso frontal y a los
pómulos, protegen al globo ocular contra las lesiones traumáticas producidas
por golpes o choques.
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ANATOMÍA COMPARADA
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En los animales, los ojos
más simples se encuentran en los cnidarios y ctenóforos, que comprenden los
pólipos, las medusas y algunos animales primitivos similares. Sus ojos se
llaman ocelos y consisten en grupos de células pigmentadas asociadas con
células sensoriales. Estos grupos celulares suelen cubrirse con una capa de
cutícula densa, que forma una especie de lente. Ojos parecidos, aunque con una
estructura algo más compleja, se encuentran en los gusanos, insectos y
moluscos.
En el reino Animal existen
dos tipos de ojos según la imagen que forman: ojos simples y compuestos. Los
ojos simples son similares al ojo humano, aunque los detalles estructurales
varían en los diferentes grupos. Las especies menos evolucionadas que han
desarrollado este tipo de ojo son algunos peces cartilaginosos de gran tamaño.
Los ojos compuestos, limitados a los artrópodos, constan de una lente con
varias facetas o divisiones, cada una de las cuales forma una imagen individual
en una célula de la retina; el resultado es la creación de un campo visual como
un mosaico. En algunos artrópodos, la estructura del ojo es más sofisticada y
origina una imagen combinada.
Los ojos de otros vertebrados
son muy parecidos a los de los seres humanos, aunque pueden existir importantes
modificaciones. Los de los animales nocturnos (como gatos, búhos o murciélagos)
están provistos sólo de células con forma de bastones que son más sensibles y
numerosas que en la especie humana. Los ojos de los delfines tienen siete mil
veces más bastones que los humanos, por lo que pueden ver en la profundidad del
mar. Los de la mayoría de los peces tienen una córnea plana y una lente
globular y, por tanto, están adaptados para ver objetos cercanos. Sin embargo,
los ojos de las aves se han alargado de adelante hacia atrás, permitiendo que
se formen en su retina imágenes más grandes de los objetos distantes.
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ENFERMEDADES DEL OJO
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Las alteraciones oculares
se pueden clasificar según la parte del órgano en la que se produzcan.
La enfermedad más común
de los párpados es el orzuelo o la infección de los folículos de las pestañas,
que suele estar causada por estafilococos. Los orzuelos internos no se originan
en sus bordes, sino en su interior, y son unas infecciones similares de las
glándulas de Meibomio. A veces, los abscesos de los párpados son el resultado
de heridas penetrantes. En ocasiones, aparecen defectos congénitos de los
párpados como la coloboma, o fisura del párpado, y la ptosis o caída del
párpado superior. Entre los defectos adquiridos se encuentra el simbléfaron o
la adherencia de la superficie interna del párpado al globo ocular, que ocurre
como resultado de quemaduras. El entropión, o inversión del interior del
párpado hacia la córnea, y el ectropión, o eversión del párpado hacia el
exterior, pueden producirse por cicatrices o por contracciones musculares
espasmódicas debidas a una irritación crónica. Los párpados también padecen
diversas enfermedades cutáneas, como el eccema y el acné, y tumores benignos y
malignos. Otra enfermedad común del ojo es la infección de la conjuntiva, la
membrana mucosa que recubre el interior de los párpados y el exterior del globo
ocular.
Las alteraciones de la
córnea suelen ser el resultado de una herida y pueden dar lugar a la pérdida de
la transparencia y a una visión deteriorada. Sin embargo, también pueden
producirse como consecuencia secundaria de una enfermedad; es el caso del edema
o hinchazón de la córnea que, a veces, acompaña al glaucoma.
La coroides o capa media
del globo ocular contiene la mayoría de los vasos sanguíneos del ojo, por ello
es el lugar donde se suelen producir las infecciones bacterianas y las
secundarias debidas a intoxicaciones. Entre las primeras destacan las producidas
por las bacterias de la tuberculosis y de la sífilis. El cáncer se puede
desarrollar en los tejidos coroideos o puede ser transportado hasta el ojo
desde tumores situados en cualquier otra parte del cuerpo; la retina, que se
extiende inmediatamente detrás de la coroides, está también sujeta al mismo
tipo de infecciones. La fibroplasia retrolental es una enfermedad de los niños
prematuros que origina el desprendimiento de la retina y una ceguera parcial;
aunque se desconocen sus causas, esta enfermedad está asociada con anomalías en
los vasos sanguíneos. También puede desprenderse la retina después de una
intervención quirúrgica de cataratas; a veces, se utilizan los rayos láser para
unir de nuevo la retina desprendida en el interior del ojo. Otra enfermedad,
llamada degeneración macular, afecta a la mácula lútea y es una causa frecuente
de la pérdida de la visión en las personas mayores.
El nervio óptico contiene
las fibras nerviosas de la retina que llevan los impulsos nerviosos hasta el
cerebro. La arteria y la vena centrales irrigan la retina y el nervio óptico,
cuya vaina se comunica con los espacios linfáticos cerebrales. La inflamación
de la parte del nervio situada en el interior del ojo se llama neuritis óptica
o papilitis, y la que ocurre en la parte que está detrás del ojo, neuritis
retrobulbar. Cuando la presión en el cráneo es elevada o se produce un
incremento de la presión arterial, como ocurre en los tumores cerebrales, se
produce el edema o hinchazón del lugar por donde el nervio óptico entra en el
ojo o disco óptico. Esta alteración se denomina papiloedema.
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TRASPLANTES DE CÓRNEA
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El tejido de la córnea
puede extraerse de personas que acaban de fallecer para realizar injertos
oculares. A veces, las cegueras originadas por la turbidez o la presencia de
cicatrices en la córnea, pueden curarse con la extirpación quirúrgica de la
porción de tejido afectado. Con las técnicas actuales, estos tejidos pueden
mantenerse vivos sólo durante 48 horas, pero los experimentos de conservación
de las córneas humanas por congelación indican que, quizá pueda prolongarse su
vida útil durante meses. El humor vítreo, el líquido situado en la cámara más
grande del ojo, también puede conservarse y distribuirse para su uso en el
tratamiento del desprendimiento de retina.
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