APENDICITIS. PERCY ZAPATA MENDO.
APENDICITIS
Anatomía
El apéndice
vermiforme se encuentra en el ciego como parte del intestino. Tiene forma de
tubo sin salida con un diámetro de unos 7 a 8 mm y en promedio mide unos 10 cm
de longitud. Una inflamación de este órgano puede ocurrir en personas de cada
edad y nacionalidad y puede presentar complicaciones serias por lo que se suele
extirpar un apéndice inflamado.
Epidemiología
En muchos países,
la apendicitis es una de las causas más frecuentes de cirugías abdominales de
urgencia. La apendicitis es más frecuente en los países desarrollados que en
los países en vías de desarrollo. Esta enfermedad puede afectar a personas de
cualquier edad, teniendo la apendicitis aguda su incidencia máxima en personas
de entre 20 y 30 años. Además presenta una causa frecuente de las cirugías
pediátricas.
Patogénesis
Una inflamación
del apéndice surge de un taponamiento que puede tener varias causas. Se supone
que en la mayoría de los casos este se produce por una hiperplasia linfoidea.
Otra causa que se halla especialmente en los niños son unos depósitos
calcificados en el apéndice llamados apendicolitos. Las infecciones por gusanos
(Taenia, Enterobius, Áscaris) y el fecaloma (una acumulación de heces) también
pueden ocluir la luz del apéndice. Raras veces ocurre por un tumor.
Por el
taponamiento del órgano aumenta la presión interior ya que la mucosa sigue
produciendo secreciones y estas no pueden salir. La presión creciente
contribuye al taponamiento del apéndice y causa la oclusión de los capilares
linfáticos primero, después de las venas sanguíneas y finalmente las arterias.
Este proceso resulta en una isquemia y, a continuación necrosis del tejido.
Si la enfermedad
continua sin tratamiento quirúrgico, el apéndice se rompe liberando todo su
contenido en la cavidad abdominal. Las bacterias forman pus en y alrededor del
apéndice y pueden además escaparse a la circulación sanguínea. Esto puede, en
los casos más graves, conducir a la muerte del enfermo.
Síntomas
El síntoma más
significativo es el dolor abdominal alrededor del ombligo y súbito que persiste
durante más de 6 horas. Con el tiempo, la intensidad del dolor va aumentando.
El enfermo puede presentar náuseas, vómitos y fiebre leve. Después de 12 a 24
horas a partir del inicio del dolor, éste se desplaza hacia abajo y derecha,
teniendo su intensidad máxima en el punto de McBurney (es decir, en la
localización del apéndice, ver imagen abajo).
Es posible que el
dolor aumente al toser, al caminar y al realizar movimientos rápidos, por lo
que una persona con apendicitis puede preferir estar quieta o acostada.
En el caso de que
se produzca la ruptura del apéndice, el dolor se reducirá durante un corto
tiempo, pero al desarrollarse la peritonitis el estado del enfermo empeorará.
Los demás síntomas que puede tener son: escalofríos, fiebre, diarrea o
estreñimiento, y vómitos.
Diagnóstico
El diagnóstico de
una apendicitis puede ser difícil en los niños, ancianos y en las mujeres de
edad fértil. Se basa en la descripción de los síntomas por parte del paciente,
la exploración física y pruebas complementarias como de sangre y de orina.
Además se emplean la radiografía, ecografía y la tomografía axial computarizada
(TAC) para hacer el diagnóstico.
Existen varios
signos diagnósticos que pueden resultar positivos durante la exploración
física:
Triada de Cope. Así se llama la
presencia de los tres síntomas dolor abdominal, vómitos y fiebre que se
encuentran en el 75% de las apendicitis. El dolor es de una intensidad moderada
(en principio), constante y de vez en cuando se le puede superponer un calambre.
La localización del dolor ya hemos descrito antes.
Signo de McBurney. En la palpación
abdominal, el dolor tiene su intensidad máxima en el punto de McBurney, que se
encuentra entre el tercio externo y los dos tercios internos de una línea
imaginada entre el ombligo y la espina ilíaca superior derecha.
Signo del Rebote. El signo del
rebote implica que el examinador con su mano ejerce presión sobre el abdomen
del paciente. Cuando la suelta resulta una descompresión brusca que, por causa
del peritoneo irritado suele ser dolorosa en el caso de la apendicitis.
Signo de Dunphy. Es positivo
cuando el toser aumenta o produce dolor en el punto de McBurney.
Signo de Rovsing. El dolor en el
abdomen derecho al palpar la fosa ilíaca del lado opuesto demuestra la
irritación peritoneal. Si se produce el mismo dolor al presionar sobre el
epigastrio se denomina el signo de Aarón positivo, y sobre el hipocondrio
derecho es un positivo signo de Cheig.
Signo del Psoas. El paciente se
acuesta supino mientras que el examinador flexiona lentamente el muslo derecho.
El test se considera positivo si le causa dolor al paciente. Esto ocurre cuando
el apéndice inflamado se ubica encima del músculo psoas pero también en los
abscesos del m. psoas, por lo que un signo del psoas positivo por sí sólo no
diagnóstica una apendicitis.
Signo del Obturador. Asimismo el
apéndice puede estas situado encima del músculo obturador causándole
irritación. Si se puede provocar dolor al pedirle al paciente de flexionar y
rotar la cadera hacia la línea media de su cuerpo, estando acostado boca
arriba, este signo es positivo e indica una apendicitis.
Rigidez Abdominal. En el caso de
una inflamación del peritoneo, el toque del abdomen puede causar un espasmo
involuntario de los músculos abdominales así que la pared abdominal se siente
dura. La rigidez abdominal indica la presencia de una peritonitis que es una
emergencia quirúrgica.
Pruebas de laboratorio. En el recuento
diferencial del hemograma se suele hallar una leucocitosis leve (= aumento del
número de los glóbulos blancos en la sangre) de 10000 a 18000 por mm3. Si el
recuento es mayor a 18000/mm3 indica una ruptura del apéndice.
Un examen de la
orina es útil para descartar la posibilidad de una infección del tracto
urinario (ITU), ya que en la apendicitis no se suele encontrar una bacteriuria,
hallazgo típico de las ITU.
Diagnóstico diferencial
El dolor
abdominal es típico para varias patologías, por lo que el diagnóstico de una
apendicitis muchas veces no es fácil. Es necesario descartar:
En la infancia:
- Gastroenteritis
- Adenitis
mesentérica
- Divertículo de
Meckel
- Invaginación
intestinal
- Púrpura de
Schönlein-Henoch
- Neumonía lobar
- Linfangioma
intraabdominal
En adultos:
- Enteritis
- Cólico
nefrítico
- Úlcera péptica
- Torsión testicular
- Pancreatitis
- Embarazo
ectópico
- Endometriosis
- Quistes
ováricos
En ancianos:
- Diverticulitis
- Obstrucción
intestinal
- Isquemia
mesentérica
- Cáncer de colon
- Aneurisma de
aorta con fuga
Tratamiento
En la mayoría de
los casos se suele extirpar el apéndice inflamado mediante laparotomía (se abre
la cavidad abdominal para examinar y curar una patología) o laparoscopia (es
como una laparotomía pero con invasión mínima). A continuación se drena en
líquido de la inflamación y se lava la cavidad con solución salina.
Cuando se trata
de una inflamación no complicada se considera el tratamiento mediante un
antibiótico y analgésico, teniendo cuidado de la hidratación del paciente. No
obstante, el 20% de estos pacientes desarrolla otra apendicitis en el
transcurso de un año y podría requerir una apendectomía.
Una apendicitis
sin tratamiento puede causar la perforación del apéndice y llevar a una
peritonitis que es una inflamación del revestimiento de la cavidad abdominal.
Esta se maneja mucho más difícil y conlleva el peligro del desarrollo de una
septicemia en el enfermo. Por eso es fundamental que cada dolor abdominal
súbito que dure más de 6 horas se diagnostique y trate adecuadamente.
Curiosidad:
Una apendicitis
puede aparecer sin ningún síntoma previo. Por eso los astronautas, antes de ir
al espacio deben someterse a una apendectomía. Esta medida puede salvarlos la
vida ya que en el espacio no existen quirófanos.
Referencias:
Varadhan, K.K.;
Neal, K.R., Lobo, D.N. (Abril 5, 2012): "Safety and efficacy of
antibiotics compared with appendectomy for treatment of uncomplicated acute
appendicitis."
MedLine:
Appendicitis.
Pieper R, Kager
L, Tidefeldt U (1982). «Obstruction of appendix vermiformis causing acute
appendicitis. An experimental study in the rabbit». Acta Chir Scand 148 (1): pp.
63–72.
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