CARIES EN NIÑOS
CARIES EN NIÑOS
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Imagen referencial. No pertenece al cuadro clínico. |
Caso
clínico:
Niño
de 5 años de edad, que acudió a la consulta por presentar dolor intenso al
masticar sus alimentos; los últimos cuatro días las molestias se exacerbaron,
presentándose incluso cuando ingiere bebidas frías y calientes, a eso se asoció
fiebre y “llagas” en los labios y parte inferior de la lengua.
Al
examen se puede apreciar la destrucción de la mayor parte de piezas dentarias
del pequeño, además, de la formación de un absceso (flemón) en el maxilar
inferior derecho (mandíbula derecha).
La caries, definición.
La
caries (cavidad u orificio) dental corresponde a la zona un diente estropeada
por la acción de bacterias. La caries dental es la destrucción de los tejidos
de los dientes causada por la presencia de ácidos producidos por las bacterias
de la placa depositada en las superficies dentales. Este deterioro de los
dientes está muy influenciado por el estilo de vida, es decir influye lo que
comemos, la forma cómo cuidamos nuestros dientes (nuestros hábitos de higiene),
la presencia de flúor en la sal y la crema dental que utilizamos. La herencia
también juega un papel importante en la susceptibilidad de sus dientes a las
caries.
Tipos
Si
bien la caries suele ser más común en niños, los adultos también corren riesgo
de padecerla. Los tipos de caries incluyen:
·
Caries de corona: Son las más comunes, se presentan tanto en niños como en adultos, y generalmente
sobre las superficies de masticación o entre los dientes.
·
Caries radicular: a medida que avanzamos en edad, las encías se retraen, dejando
expuestas partes de la raíz del diente. Como las raíces no están recubiertas
por esmalte, estas zonas expuestas pueden afectarse fácilmente.
·
Caries recurrentes: se pueden formar alrededor de las obturaciones y coronas existentes.
Sucede debido a que dichas zonas tienen tendencia a acumular placa, lo cual
finalmente produce la formación de caries.
Causas de la caries
En
la boca humana residen multitud de bacterias. La bacteria que produce la caries
recibe el nombre de Streptococcus mutans, aunque hay otros tipos de bacteria
que también influyen. Estas bacterias transforman los azúcares y las féculas de
la comida en ácidos. La bacteria y el ácido, en combinación con la saliva y las
partículas de comida, forman una masa pegajosa llamada placa dental. La placa
es la sustancia áspera que sentimos al pasar la lengua por los dientes horas
después de habernos cepillado.
El
ácido de la placa horada el esmalte dental, que es la sustancia dura que cubre
y protege las superficies externas del diente. En esta fase, la caries apenas
se nota; si acaso, se puede sentir una leve punzada cuando se consumen
alimentos dulces, muy fríos o muy calientes. Sin embargo, las bacterias que
entran en el esmalte por el agujerito creado por la placa, consiguen penetrar
hasta las partes más delicadas del diente hasta la pulpa dental, el tejido
blando situado en la parte interior central del diente y que contiene nervios y
vasos sanguíneos. Cuando esto sucede, los vasos sanguíneos se inflaman y hacen
presión sobre los nervios, lo que produce un dolor intenso. Si no se trata, la
infección bacteriana de la pulpa puede destruir los vasos sanguíneos y los
nervios del diente.
La
placa se adhiere mejor a los huecos y estrías de los dientes posteriores, justo
encima de la encía, así como entre los dientes y en torno a los bordes de los
empastes. De ahí que las caries aparezcan por lo general en estas zonas.
¿A quién afecta la caries dental?
Cualquiera
puede tener caries, pero es más común en niños, adolescentes y ancianos. Las
personas que comen muchos dulces también presentan un alto riesgo de caries, ya
que cuanto más azúcar consumen, mayor cantidad de ácido produce. Las personas
con muchos empastes también corren un riesgo mayor, porque la zona alrededor de
los empastes es uno de los lugares ideales para que comience el deterioro
dental.
Tratamiento
Al
principio, la caries dental no suele doler. La mayor parte de las veces se
detecta en revisiones rutinarias. Las radiografías detectan caries difíciles de
percibir a simple vista. El tratamiento oportuno evita los dolores posteriores
y la pérdida de dientes.
Detectada
la caries, el proceso de deterioro se detiene eliminando la parte cariada del
diente con un micro taladro específico. Si ese proceso se encuentra en estado
muy avanzado o el diente es muy sensible, antes de comenzar la operación el
dentista puede inyectar un anestésico al paciente o hacerle inhalar un gas
anestesiante (en EEUU es común que usen el óxido nitroso). El material de la
caries se reemplaza con un empaste que puede estar hecho de diferentes
materiales. El más común es una amalgama de plata—combinación de plata y otros
metales que suele utilizarse para los dientes posteriores—. Los empastes para
la parte frontal, sin embargo, están compuestos de otros materiales del mismo
color que el diente enfermo.
En
ocasiones, el diente está tan cariado que si se vaciara del todo quedaría
demasiado débil y frágil. En ese caso el dentista puede proteger el diente con
una corona, a manera de sustituto artificial de la parte del diente que
sobresale de la encía. La corona se fabrica en un laboratorio y luego se
adhiere con cemento dental al resto del diente.
Si
el diente está muy dañado o infectado, puede recurrirse a la obturación de los
conductos radiculares, procedimiento mediante el cual se extrae la pulpa de las
raíces del diente, que lo anclan a las encías. A continuación se limpia el
hueco y se rellena (obtura) con un material especial. El diente mantiene su
posición, pero su estructura ya no es tan fuerte como antes, y puede que se
necesite una corona para reforzarlo.
Medidas preventivas
Hay
varias medidas que pueden tomarse para detener el proceso de las caries. La
primera es cepillarse los dientes dos veces al día y pasarse el hilo dental
todos los días. Debe elegirse un cepillo que resulte cómodo y que llegue a
todos los dientes, incluidos los que están más al fondo. Cuando las cerdas del
cepillo parezcan gastadas, es hora de reemplazarlo. La pasta dental que se
utilice debe contener flúor, mineral que ayuda a proteger los dientes. Los
dientes deben limpiarse con un movimiento suave de vaivén, hacia arriba y
abajo. No hay que olvidarse de cepillar la parte interior de los dientes, los
dientes posteriores y la lengua. Con el hilo dental se extrae la placa que
queda entre los dientes y debajo de la encía. Por último, habrá que limitar el
consumo de dulces y abstenerse de picotear entre comidas. El ácido dañino se
forma en la boca cada vez que una persona consume algo dulce o con fécula y
afecta a los dientes durante al menos 20 minutos. Cuanto más consumimos este
tipo de alimentos, más estamos alimentando a las bacterias que producen las
caries. Aun así, ciertos dulces son más perjudiciales que otros: las gomas
masticables dulces y los dulces pegajosos, por ejemplo, se pegan a los dientes,
se quedan en la boca y causan daños más duraderos.
Hay
que ir al dentista con regularidad para hacerse revisiones y limpiezas. En
ocasiones, el odontólogo aplica flúor extra en forma de gel, espuma o enjuague.
Además, puede recurrir a un sellador dental (también llamado sellante u
ocluyente), plástico líquido que se coloca en la superficie de masticación de
los dientes posteriores. Estos selladores se aplican en forma de líquido pero
se solidifican muy rápidamente, y forman una capa sobre el diente que lo
mantiene protegido de la comida y las bacterias. Algunos dentistas insisten en
que a los niños debería aplicárseles un sellador en los dientes posteriores tan
pronto como se les caen los de leche y les salen los permanentes. En algunos
casos, también se les colocan selladores a los bebés, a los adolescentes o a
los adultos.
Fuentes:
American Dental Association,
211 E. Chicago Ave., Chicago, IL, 60611 Telephone 312440-2500
http://www.ada.org
U.S. National Institute of Dental
and Craniofacial Research, 45 Center Dr., MSC 6400, Bethesda, MD 20892-6400
Telephone (301)496-4261 http://www.nidcr.nih.gov/
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