domingo, 12 de febrero de 2012

Hepatitis C. Percy Zapata Mendo.

Hepatitis C

La hepatitis es una inflamación del hígado. La inflamación provoca dolor e hinchazón. La hepatitis puede ser provocada por muchos factores. La mayoría de las veces, la hepatitis es provocada por uno de los 5 virus de la hepatitis (A, B, C, D o E). Todos los tipos de hepatitis provocan inflamación del hígado, lo cual interfiere en su capacidad de funcionar. La falta de suministro de sangre al hígado, el veneno, los trastornos autoinmunes, el consumo excesivo de alcohol, una lesión en el hígado y tomar determinados medicamentos también pueden provocar hepatitis. Con menor frecuencia, las infecciones virales como la mononucleosis o el citomegalovirus pueden provocar hepatitis.

Hay 2 tipos principales de hepatitis: la hepatitis aguda (de poca duración) y la hepatitis crónica (que dura, al menos, 6 meses). Si usted tiene hepatitis aguda, el hígado podría inflamarse en forma muy repentina, y usted podría tener náuseas, vómitos, dolor abdominal, fiebre y dolores por todo el cuerpo. O también es posible que no tenga ningún síntoma. La mayoría de las personas se recuperan de la inflamación aguda en unos pocos días o en unas pocas semanas.

Sin embargo, a veces la inflamación no desaparece. Cuando la inflamación no desaparece en 6 meses, la persona tiene hepatitis crónica.

¿Cómo afecta la hepatitis al hígado?

El hígado descompone los productos de desecho presentes en la sangre. Cuando el hígado está inflamado, no realiza bien la tarea de eliminar los productos de desecho. Un producto de desecho presente en la sangre, que se llama bilirrubina, empieza a acumularse en la sangre y en los tejidos cuando el hígado no funciona en forma adecuada. La bilirrubina hace que la piel de una persona que tiene hepatitis adquiera un color naranja amarillento. Esto se llama ictericia. También es posible que la bilirrubina y otros productos de desecho provoquen comezón, náuseas, fiebre y dolores por todo el cuerpo.

¿Qué es la hepatitis C?

Hay 6 virus que causan hepatitis. A cada virus de la hepatitis se lo nombra con una letra del alfabeto: hepatitis A, hepatitis B, hepatitis C, hepatitis D y hepatitis E. La hepatitis C por lo general se propaga a través del contacto con productos de la sangre. Las personas que utilizan drogas por vía intravenosa (IV) pueden contraer hepatitis C cuando comparten agujas con alguien que tiene el virus. Los trabajadores de atención médica (como los enfermeros, los técnicos de laboratorio y los médicos) pueden contraer estas infecciones si se pinchan accidentalmente con una aguja que se utilizó en un paciente que tenía la infección. Usted también tiene un riesgo más alto si recibió una transfusión de sangre o un trasplante de órganos antes de 1992 (se hicieron mejoras en la tecnología utilizada en las pruebas de detección en sangre en 1992).

La mayoría de las personas no se sienten indispuestas cuando contraes la infección con hepatitis C por primera vez. En cambio, el virus permanece en el hígado y provoca inflamación crónica del hígado.

La mayoría de las personas que tienen la infección por hepatitis C no experimentan ningún síntoma durante años. Sin embargo, la hepatitis C es una enfermedad crónica (que significa que no desaparece). Si usted tiene hepatitis C, es necesario que un médico lo controle con atención porque puede provocar cirrosis (formación de cicatrices en el hígado) y cáncer de hígado.

Síntomas

Al principio, la hepatitis C no produce, por lo general, ningún síntoma. Cuando aparecen, los síntomas son, por lo general, parecidos a los de la gripe y pueden incluir:

• Fatiga leve.

• Dolores en las articulaciones y en los músculos.

• Náuseas.

• Falta de apetito.

• Dolor al tacto en las áreas del hígado.

A medida que la enfermedad avanza, es posible que continúen sin aparecer los síntomas. Cuando aparecen, pueden incluir:

• Fatiga.

• Náuseas.

• Vómitos.

• Pérdida del apetito.

• Ictericia (color amarillento en la piel y en la parte blanca de los ojos).

• Fiebre de bajo grado (fiebre de hasta 102 °F).

Causas y factores de riesgo

La hepatitis C se propaga, por lo general, por medio del contacto directo con la sangre de una persona que tiene la enfermedad. También puede transmitirse por medio de agujas usadas para hacer tatuajes o perforaciones corporales. En raras ocasiones, la hepatitis C puede transmitirse de una madre a su bebé por nacer. Este virus puede transmitirse al tener relaciones sexuales o al compartir cuchillas de afeitar o cepillos de dientes, si bien estos episodios también son poco comunes. Muchas veces, nunca se descubre cuál fue la causa de la hepatitis C.

La hepatitis C no puede propagarse, a menos que una persona tenga contacto directo con sangre infectada. Esto significa que una persona que tiene hepatitis C no puede transmitir el virus a otras personas por contacto casual, como al estornudar, toser, estrechar la mano, abrazar, besar, compartir utensilios para comer o vasos para beber, nadar en una piscina, usar baños públicos o tocar la manijas de puertas.

¿Puedo contagiar la hepatitis C a otra persona?

Sí, una vez que usted tiene hepatitis C, siempre puede contagiarla a otra persona. Si usted tiene hepatitis C, no puede donar sangre. Debe evitar compartir artículos personales como cuchillas de afeitar y cepillos de dientes, si bien es muy poco común que la hepatitis C se transmita de esta manera. Siempre use un condón cuando tenga relaciones sexuales. Si usted tiene hepatitis C, sus parejas sexuales deben realizarse la prueba para ver si también tienen la enfermedad.

Si quiere tener hijos, hable primero con su médico. El virus no se propaga con facilidad de una madre a su bebé por nacer, pero esto es posible, de modo que debe tomar precauciones. Sin embargo, si usted está intentando quedar embarazada, no tenga relaciones sexuales durante su ciclo menstrual, ya que el virus de la hepatitis C se propaga con más facilidad en la sangre menstrual.

Tratamiento

Debe seguir una dieta saludable y empezar a hacer ejercicio en forma regular. Su médico de familia puede ayudarlo a planificar una dieta saludable y práctica.

Informe a su médico sobre los medicamentos que está tomando, incluidos los medicamentos de venta libre. Muchos medicamentos, incluido el acetaminofén (marca: Tylenol), son desintegrados por el hígado y pueden aumentar la velocidad a la que se daña el hígado. También debe limitar el consumo de alcohol, ya que esto también acelera el avance de las enfermedades del hígado, como la hepatitis C. Una bebida alcohólica ocasional podría ser aceptable, pero consulte antes a su médico.

¿Hay un tratamiento para la hepatitis C?

Los buenos hábitos de salud son esenciales para las personas con hepatitis C, en especial, evitar el alcohol y otros medicamentos y fármacos que pueden imponer un esfuerzo al hígado. Aún no existe una cura comprobada para la hepatitis C, pero cabe destacar que, después de tomar medicamentos durante un período de 6 meses a 1 año, hay una cantidad significativa de personas (del 45% al 75%) que no experimentan más problemas a causa de la hepatitis C. Debe analizar el tratamiento con un médico si usted tiene hepatitis C.

El método estándar para el tratamiento de la hepatitis C es una combinación de medicamentos antivirales. Su médico le recetará un ciclo completo de medicamentos y, después de que haya completado el tratamiento, controlará el nivel de hepatitis C en la sangre. Si aún tiene una cantidad significativa del virus en el sistema, es posible que su médico le recomiende otro ciclo de medicamentos.

¿Cuáles son los efectos secundarios del tratamiento con fármacos?

Los efectos secundarios del tratamiento para la hepatitis C pueden incluir los siguientes:

• Náuseas.

• Vómitos.

• Fiebre.

• Fatiga.

• Depresión.

Por lo general, los efectos secundarios son peores durante las primeras semanas del tratamiento y se vuelven menos graves con el tiempo. Si tiene problemas para manejar los efectos secundarios de su medicamento, hable con su médico. Es posible que le sugiera maneras para aliviar algunos de los efectos secundarios. Por ejemplo, si su medicamento le da náuseas, puede resultar útil tomarlo justo antes de irse a dormir.

Si tomar el medicamento para tratar la hepatitis C lo hace sentir peor que la enfermedad en sí, podría sentir deseos de dejar de tomarlo antes de finalizar el tratamiento. Sin embargo, si no previene el daño en el hígado que provoca la inflamación crónica, a largo plazo su enfermedad empeorará. No deje de tomar su medicamento hasta que su médico se lo indique.

¿Debo recibir un tratamiento con fármacos?

La elección depende de usted y de su médico. Algunas personas que tienen hepatitis C no tienen ningún síntoma. Solo tienen una leve inflamación del hígado. Si usted tiene hepatitis C, pero no tiene síntomas, su médico querrá monitorear con atención su afección. Esto se hace examinando la sangre, al menos, una vez al año (quizás hasta 3 veces al año). Su médico podría decidir empezar un tratamiento con fármacos solo si el virus de la hepatitis C alcanza un determinado nivel en el cuerpo o si usted empieza a experimentar muchos síntomas.

La decisión de usar terapia con fármacos puede ser difícil de tomar debido a los efectos secundarios. Su médico prestará atención al tipo de virus y a la cantidad de virus en el cuerpo. Su estado de salud general, los resultados de sus análisis de sangre y la biopsia de hígado también son factores importantes para tener en cuenta antes de que usted y su médico empiecen el tratamiento con fármacos para su hepatitis C.

¿Cómo sabré si mi tratamiento funciona?

La meta del tratamiento es reducir la cantidad del virus de la hepatitis C presente en la sangre a niveles que no puedan ser detectados después de una terapia de 24 semanas. La cantidad del virus en la sangre se llama carga viral. Al final de su tratamiento, su médico deberá medir la carga viral y averiguar cuán sano está el hígado. Es posible que repita muchas de las mismas pruebas que se realizaron cuando se le diagnosticó por primera vez la hepatitis C.

Si la sangre tiene tan pocas copias del virus que las pruebas no pueden medirlas, se dice que el virus es no detectable. Si este permanece no detectable durante, al menos, 6 meses después de que su tratamiento haya finalizado, usted tendrá lo que se llama una respuesta virológica sostenida (SVR, por sus siglas en inglés). Las personas que tienen una SVR tienen una buena probabilidad de evitar tener problemas hepáticos graves en el futuro.

Si el tratamiento no reduce la carga viral o si usted no tiene una SVR después del tratamiento, su médico analizará con usted otras opciones de tratamiento. Por ejemplo, si 1 ciclo de tratamiento no disminuyó lo suficiente la carga viral, es posible que su médico recomiende un segundo ciclo de tratamiento. Incluso si el tratamiento no evita que usted tenga una enfermedad activa del hígado, reducir la carga viral y controlar la inflamación crónica del hígado también pueden ayudar a que usted se sienta mejor durante mucho tiempo.

¿Cómo puedo sobrellevar lo que siento en relación con el hecho de tener hepatitis C?

Sobrellevar la hepatitis C no es fácil. Es posible que usted se sienta triste, asustado o enojado, o es posible que usted no crea que tiene la enfermedad. Estos sentimientos son normales, pero no deben impedirle desarrollar su vida diaria. Si lo hacen, o si duran mucho tiempo, es posible que esté sufriendo de depresión. Las personas que están deprimidas tienen la mayor parte de los siguientes síntomas o todos ellos casi todos los días, durante todo el día, durante 2 semanas o más:

• Sentirse triste y desesperanzado, y tener ataques frecuentes de llanto.

• Perder interés o gusto por las cosas que usted solía disfrutar (incluidas las relaciones sexuales).

• Sentirse culpable, impotente o sin ningún valor.

• Pensar sobre la muerte o el suicidio.

• Dormir demasiado o tener problemas para dormir.

• Perder el apetito, y bajar o subir de peso en forma involuntaria.

• Sentirse muy cansado todo el tiempo.

• Tener dificultad para prestar atención o para tomar decisiones.

• Tener dolores que no mejoran con tratamiento.

• Sentirse inquieto, irritado y enojarse con facilidad.

Hable con su médico si nota cualquiera de estos síntomas. Su médico puede ayudar recomendando un grupo de apoyo o un terapeuta, y/o recetándole un medicamento para que tome.

Prevención

¿Hay una vacuna contra la hepatitis C?

No, no contra la hepatitis C. Hay vacunas contra la hepatitis A y la hepatitis B. Si usted tiene hepatitis C, su médico podría recomendarle que se aplique la vacuna contra la hepatitis B (y quizás la vacuna contra la hepatitis A), si todavía no tiene estos virus. Si usted tiene hepatitis C, tiene más probabilidades de contraer hepatitis A o hepatitis B, lo que provocaría más daños en el hígado.