miércoles, 17 de junio de 2015

ESTREÑIMIENTO

ESTREÑIMIENTO

El estreñimiento es un síntoma que el paciente describe como un esfuerzo excesivo para defecar, una sensación de evacuación incompleta, intentos fallidos para defecar, deposiciones duras y/o disminución de la frecuencia de las deposiciones semanales.

Causas

En un estreñimiento, las causas suelen estar en una de las siguientes alteraciones funcionales del intestino:

El movimiento del intestino grueso está muy ralentizado. El intestino grueso es lento y necesita el doble de tiempo para conducir las heces hacia el recto. Esto hace que los productos de la digestión procedentes del intestino delgado se acumulen en el intestino grueso. Por otro lado, el mayor tiempo de permanencia de las heces en el intestino grueso, hace que se absorba más líquido a las heces, lo que hace que se vuelvan más duras y rígidas.

El intestino grueso trabaja en gran parte de una forma normal. Pero el recto está bloqueado, por lo que los afectados no pueden evacuar o solo con gran esfuerzo. En estos casos, estamos ante el llamado trastorno de vaciado.

Ambos trastornos de la actividad intestinal pueden ser funcionales. Esto significa que no puede hallarse ninguna causa orgánica para el estreñimiento. Por otro lado, existe un gran número de causas que pueden provocar estreñimiento. Entre ellas se encuentran una alimentación incorrecta y la falta de ejercicio físico, diferentes enfermedades del intestino, nervios y músculos, trastornos hormonales y determinados medicamentos.

Una forma frecuente de estreñimiento es el denominado estreñimiento crónico idiopático. Las causas más comunes son una alimentación incorrecta pobre en fibras y una retención del acto de defecar, ya sea por vergüenza o por falta de tiempo. La falta de ejercicio y de líquidos también desempeña un papel importante: Así, los niños con alguna discapacidad o con una enfermedad crónica padecen con mayor frecuencia de estreñimiento que niños sanos, probablemente porque pueden moverse menos.

También es frecuente el estreñimiento en muchos viajeros por hallarse en un entorno desconocido, al igual que en algunos trabajadores a turnos, por la modificación del ritmo día-noche.

Síntomas

Los síntomas típicos del estreñimiento son unas heces duras y, en muchos casos, la incapacidad de realizar la evacuación sin tener que realizar un gran esfuerzo, en muchas veces doloroso. La frecuencia de la defecación disminuye. Como regla general: Una frecuencia defecatoria inferior a tres veces por semana es un indicio de estreñimiento. Además del estreñimiento, muchos afectados tienen también una sensación de evacuación incompleta constante. Otros tienen la sensación de que su recto está bloqueado y son, a menudo, incapaces de evacuar las heces. En casos extremos, deben ayudarse de los dedos para poder expulsarlas. Determinados síntomas de estreñimiento como una menor frecuencia de las defecaciones no tienen por qué ser problemáticos. En muchos casos, una defecación no tan frecuente no supone ninguna molestia. No obstante, los afectados se inquietan al pensar que un mayor tiempo de permanencia de las heces en el cuerpo puedan dañarles e incluso intoxicarles. Pero esta preocupación no tiene fundamento. La consigna es la precaución si el estreñimiento va acompañado de sangre en las heces, de una pérdida de peso rápida o de síntomas que pueden señalar a un íleo intestinal. Entre estos síntomas se encuentran las náuseas, los vómitos y los dolores tipo cólico. Si se padecen este tipo de síntomas, es aconsejable consultarlos de inmediato con un médico.

Síntomas de alarma:

Estreñimiento de nueva aparición en un paciente mayor de 50 años.
Persistencia de los síntomas en la noche.
Cambio en el calibre de las heces. Estrechamiento del bolo fecal.
Síntomas obstructivos.
Historia familiar de cáncer de colon o enfermedad inflamatoria intestinal.
Anemia ferropénica.
Pérdida de peso.
Sangrado rectal.
Test de sangre oculta en heces positivo.

Estreñimiento en niños

En caso de estreñimiento en niños hay que atender a otras consideraciones en cuanto a los síntomas. Si un niño lactante no efectúa ninguna evacuación durante tres a cuatro días, no tiene por qué suponer esto un estreñimiento. La regla general de la frecuencia de evacuación en lactantes es la siguiente: son normales tanto cinco veces al día como una vez cada cinco días. El cambio de alimentación a papillas provoca unas heces más sólidas con cambio de color y, generalmente, fuerte olor. Además la frecuencia de la defecación disminuye. Esto también es normal. Los posibles síntomas de un estreñimiento en los niños son: heces muy infrecuentes (una vez a la semana) y, además, heces duras y secas.

Diagnóstico

Para diagnosticar estreñimiento se lleva a cabo una consulta detallada y un examen físico del afectado, seguido de un análisis de sangre y de heces. En primer lugar, el médico pregunta acerca de las molestias y de los hábitos de vida, como la duración del estreñimiento y los hábitos alimenticios. Estos datos pueden arrojar los primeros indicios de la posible causa del estreñimiento. El posterior examen detallado para el diagnóstico del estreñimiento consiste en explorar el vientre y los ruidos intestinales con ayuda de un estetoscopio. El médico explora el recto con los dedos. Mediante un análisis de sangre se averigua el nivel de potasio, así como la concentración de hormonas tiroideas. Mediante el denominado hemocultivo pueden analizarse si las heces contienen sangre oculta. Si un primer tratamiento con fibras vegetales no puede aliviar los síntomas del estreñimiento, son necesarios otros exámenes para el diagnóstico para determinar el lugar y la causa del estreñimiento:

Colonoscopia

En caso de estreñimiento puede ser adecuada una colonoscopia como diagnóstico posterior: en este caso un endoscopio introducido en el intestino grueso muestra imágenes de sus paredes interiores. Así puede constatarse si la causa del estreñimiento son enfermedades inflamatorias o una alteración anormal de la pared del intestino grueso. Si no es posible una colonoscopia, puede efectuarse en su lugar radiografías o ecografías.

Prueba de Hinton

En caso de estreñimiento, el diagnóstico puede efectuarse mediante la denominada prueba de Hinton: con esta prueba es posible determinar y constatar la duración de permanencia de las heces, dónde exactamente se produce el estreñimiento, en el propio intestino grueso o en la zona del recto, que puede estar bloqueado. Para ello, los afectados ingieren una cápsula diaria durante seis días seguidos (cada cápsula contiene varios marcadores que son visibles mediante radiografías). El séptimo día se efectúa una radiografía del estómago. Si la prueba de Hinton da una permanencia de más de 60 horas, el causante del estreñimiento es con toda probabilidad un intestino grueso lento. Si, a pesar de los síntomas de estreñimiento, la prueba muestra una duración media de permanencia (de 30 a 40 horas), el problema se halla, probablemente, en un recto bloqueado. En este caso, estamos ante el llamado trastorno de vaciado.

Tratamiento

En caso de estreñimiento, el tratamiento depende de la causa de los problemas de estreñimiento y de cómo se manifiestan. Si es otra enfermedad la causante del estreñimiento, es necesario tratar dicha enfermedad. En caso de que sean determinados medicamentos los causantes del estreñimiento, el tratamiento consiste en reducir su dosificación, siempre que sea posible, o en dejar de tomarlos por completo. Si su niño tiene constantes molestias digestivas o su frecuencia al defecar es baja, consúltelo con su pediatra. No utilice cualquier medicamento o remedio casero para tratar su estreñimiento.

Antes de iniciar el tratamiento médico, hay algunas cosas que puede hacer usted mismo. Con frecuencia basta con un cambio en la alimentación. Alimentos ricos en fibras hinchan las heces y aumentan al mismo tiempo la cantidad de agua en las mismas. Las heces hinchadas presionan contra la pared intestinal lenta y la estimulan para que se mueva más deprisa. Por otro lado, una mayor ingesta de agua también hace que las heces sean más blandas. Merece la pena, por tanto, cambiar la alimentación en caso de estreñimiento hacia unos alimentos más ricos en fibras solubles e insolubles como pan integral, ciruelas, higos y otros tipos de frutas y verduras.

Asimismo, el ejercicio y la mayor ingesta de líquidos pueden ser eficaces contra el estreñimiento. También es importante no aplazar la visita al aseo por vergüenza o falta de tiempo. Por otro lado, debería limitar los alimentos astringentes como el pan blanco, el chocolate, el cacao, el té negro o el vino tinto.

También en los niños pueden ser útiles medidas similares: si su bebé padece de estreñimiento al cambiar a la alimentación sólida con papillas, debería hacer sus papillas con mayor cantidad de agua y darle mucha mayor cantidad de líquidos. Sustituya alimentos más bien astringentes (como los plátanos o las manzanas ralladas) por albaricoques o peras. También el uso de lactosa puede ser útil para tratar el estreñimiento, pero únicamente bajo supervisión médica. Dependiendo de la edad de su niño, también puede consumir más productos integrales. A algunos niños también les resultan útiles los masajes en el vientre o ejercicios físicos. Si las molestias son muy evidentes, debería acudir a su pediatra.


Fuente: onmeda

HEMOGRAMA

HEMOGRAMA


El hemograma comprende el análisis de las concentraciones existentes en la sangre de los siguientes compuestos:

Células sanguíneas:
Glóbulos rojos (eritrocitos) y reticulocitos (fase previa de los eritrocitos)
Glóbulos blancos (leucocitos)
Plaquetas (trombocitos)
Hemoglobina (pigmento de la sangre)
Hematocrito (porcentaje de las células sanguíneas en el volumen total de la sangre)

Valores normales del hemograma

Valores normales     Hombres                                Mujeres
Eritrocitos                  4,5-5,6 mill. /µl                     4,2-5,4 mill. /µl
Reticulocitos             3-18/1.000 eritrocitos        3-18/1.000 eritrocitos
Leucocitos                 4.000-11.000/µl                   4.000-11.000/µl
Trombocitos              150.000-4000.000/µl          150.000-400.000/µl
Hemoglobina             14-18g/dl                              12-16g/dl
Hematocrito              42-52%                                  37-47%

NOTA: los valores normales del hemograma pueden variar ligeramente su rango dependiendo del laboratorio que analice la sangre, por ello, siempre vienen los “valores de referencia” junto a los resultados en cada informe de análisis.

Para realizar un hemograma se necesitan algunos mililitros de sangre pura. Esta prueba es útil, por ejemplo, en caso de sospecha de infecciones o trastornos en la formación de la sangre y antes de operaciones, para conocer con anterioridad las posibles desviaciones de los valores.

Si los valores del hemograma son elevados o demasiado bajos, se pueden determinar las enfermedades que causan estos cambios. Una cifra alta de leucocitos es, casi siempre, signo de una infección aguda provocada por bacterias, hongos o parásitos. Otras causas, sin embargo, pueden ser hemorragias, alergias y leucemia (cáncer en la sangre).

Se habla de anemia si la cifra de eritrocitos en sangre es más baja de lo normal. Esto puede deberse a una producción reducida de eritrocitos causada por una falta de hierro, vitamina B12 o ácido fólico, que el cuerpo necesita para producir eritrocitos o una hemorragia y la consiguiente pérdida de sangre. La ingesta adecuada de hierro (anemia por falta de hierro) se puede deber a pérdidas (menstruación abundante), una alimentación incorrecta o por trastornos de la absorción del hierro en el intestino.

Significado de los valores de un hemograma

Hematocrito

El hematocrito es la proporción de células sanguíneas en el volumen total de la sangre, es decir, la proporción entre componentes sanguíneos sólidos y líquidos. El hematocrito informa sobre la fluidez de la sangre. En definitiva, se considera que, cuanto más alto es el hematocrito, más espesa es la sangre, lo que reduce su fluidez.

Los valores normales del hematocrito están altamente vinculados a la edad y el sexo y dependen de la cantidad de glóbulos rojos (eritrocitos), ya que los eritrocitos constituyen la mayor parte de las células sanguíneas.

Eritrocitos (glóbulos rojos) o reticulocitos

Los eritrocitos contienen la hemoglobina que se encarga de la fijación del oxígeno y el dióxido de carbono en los glóbulos rojos. El oxígeno respirado se distribuye por el cuerpo gracias a la hemoglobina de los eritrocitos. El suministro de oxígeno y la concentración de eritrocitos dependen fuertemente uno del otro. Los eritrocitos se forman en los adultos en la médula ósea roja y, hasta que se convierten en eritrocitos “maduros”, pasan por varias etapas evolutivas. Junto a los eritrocitos preparados, los reticulocitos son su última etapa previa y también se pueden comprobar en la sangre. Muchos reticulocitos en sangre significa que el cuerpo crea actualmente muchos eritrocitos.

Valor elevado de eritrocitos (policitemia)
Un aumento del valor de los eritrocitos se atribuye, casi siempre, a una falta de oxígeno. En caso de falta de oxígeno, el cuerpo incrementa una hormona, la llamada eritropoyetina, que estimula la formación de nuevos eritrocitos. La alta proporción de eritrocitos debe compensar la falta de oxígeno. La causa de la falta de oxígeno puede ser de tipo natural. Por ejemplo, el valor de eritrocitos aumenta al permanecer en montañas altas donde el aire contiene menos oxígeno. Pero también puede tener una causa patológica, por ejemplo, consumo de tabaco, las enfermedades pulmonares y cardíacas pueden afectar al suministro de oxígeno del cuerpo lo que puede también aumentar el valor de los eritrocitos. La denominada pseudopolicitemia existe si, con motivo de una gran pérdida de líquidos, como por ejemplo, en caso de fuertes diarreas o vómitos, el porcentaje de eritrocitos en la sangre aumenta. La cifra real de eritrocitos no cambia en este caso solo hay una concentración de la misma.

Valor reducido de eritrocitos (anemia)
Existen dos causas principales para la anemia:
Anemia debida a una pérdida de sangre: tras operaciones con heridas que han sangrado mucho o similares.
Anemia debida a una producción reducida de eritrocitos: el cuerpo necesita para la fabricación de eritrocitos sustancias como hierro, vitamina B12 y ácido fólico, que se deben ingerir en pequeñas cantidades a través de la alimentación. La ingesta de hierro inadecuada (anemia por falta de hierro) es una causa frecuente de anemia, ya sea por una alimentación incorrecta o por trastornos de la absorción del hierro en el intestino. También en caso de pérdidas de sangre prolongadas, por ejemplo, en caso de enfermedades gastrointestinales por inflamación (como la enfermedad de Crohn), el cuerpo necesita más hierro para reponer los eritrocitos “perdidos”. Además, durante el embarazo y la lactancia aumenta la necesidad de hierro de la madre.

Hemoglobina (pigmento rojo de la sangre)

La hemoglobina ferrosa de la sangre (abreviatura: Hb) es la encargada de la fijación del oxígeno y el dióxido de carbono en la sangre. En la determinación de la Hb se puede indicar, por una parte, la hemoglobina total existente en la sangre (=HbE) o solo la hemoglobina (=MCH) que contienen los glóbulos rojos (eritrocitos). El valor de la hemoglobina es necesario junto con el valor de los eritrocitos para determinar las causas de una (anemia).

Valor elevado de hemoglobina
Un valor bastante elevado de Hb puede aparecer en caso de un aumento de los glóbulos rojos (policitemia), en caso de tumores cerebrales, una apoplejía (accidente cardiovascular agudo, infarto cerebral) o una meningitis, pero también en caso de estancias en montañas muy elevadas.

Valor reducido de hemoglobina (anemia)
Un valor reducido de Hb es, en la mayoría de casos, signo de una anemia por falta de hierro. Pero también, en caso de enfermedades gastrointestinales por inflamación como la enfermedad de Crohn o diferentes enfermedades de los riñones, el valor de la Hb puede reducirse.

Leucocitos (glóbulos blancos)

Los glóbulos blancos (leucocitos), de los que existen diferentes subtipos, juegan un papel importante en la defensa del cuerpo. Protegen el cuerpo de enfermedades y patógenos como una “policía sanitaria”. Siguen el torrente sanguíneo y pueden abandonar el sistema circulatorio para cumplir en los tejidos su función defensora. El valor de los leucocitos informa sobre posibles inflamaciones o infecciones en el cuerpo. Si la diferencia de valor es importante, el médico solicitará también una fórmula leucocitaria para el diagnóstico.

Cifra elevada de leucocitos (leucocitosis)
Una cifra elevada de leucocitos puede indicar muchas causas. Casi siempre es signo de una infección aguda provocada por bacterias, hongos o parásitos. Otras causas, sin embargo, pueden ser también, intoxicaciones agudas, hemorragias, alergias, estados de shock y leucemia (cáncer en la sangre).

Cifra reducida de leucocitos (leucopenia)
Si la cifra de leucocitos es bastante reducida, casi siempre se debe a una infección vírica. También enfermedades como la malaria o el tifus pueden ser causa de una cifra baja de leucocitos. Además, el deterioro de la médula ósea, por ejemplo, como consecuencia de una radiación o tratamiento con medicamentos (medicamentos contra el cáncer) o una hiperfunción del bazo (hiperesplenismo) pueden ir ligados a una reducción de la cifra de leucocitos.

Plaquetas (trombocitos)

Las plaquetas (trombocitos) son importantes para la coagulación de la sangre, por este motivo, unos valores muy divergentes en los trombocitos indican problemas en la coagulación sanguínea.

Cifra elevada de trombocitos
La cifra de trombocitos se ve, casi siempre, afectada por infecciones severas y enfermedades cancerígenas. También las operaciones y heridas acompañadas de una gran pérdida de sangre pueden conllevar un aumento del número de trombocitos.

Cifra reducida de trombocitos
Existen muchas causas para que exista una cifra reducida de trombocitos. Por una parte, la formación de trombocitos puede verse afectada por una falta de vitamina B12, una falta de ácido fólico, por daños por radiación o medicamentos. También un consumo alto de trombocitos, por ejemplo, por infecciones, alergias, en caso de agrandamiento del bazo (hiperesplenismo) o una coagulación sanguínea descontrolada (coagulación intravascular diseminada) son posibles causas de la existencia de pocos trombocitos en la sangre.

Fuentes

Manual Washington de Terapéutica Médica; S. N. Ahya. K. Flood. S. Paranjothi; 30ª ed. 2001; Lippincott Williams & Wilkins.

Hematología, Patología Médica. Medicina 2000; J.M. Moraleda Jiménez; 1996; Ed. Medicina 2000.

Tratado de Fisiología Médica; Arthur C. Guyton; 8ª ed.1995; Interamericana-McGraw-Hill.


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