martes, 6 de enero de 2015

LESIONES CAUSADAS EN EL VOLEIBOL

LESIONES CAUSADAS EN EL VOLEIBOL

Puesto que en el voleibol se ejecutan movimientos repetidos por arriba de la cabeza como el rematar o bloquear, los jugadores son propensos a sufrir lesiones en los hombros. Además, los voleibolistas son particularmente susceptibles a tener lesiones en los dedos de la mano.

Lesiones:

Tendinitis del manguito rotador: Al “servir” o al bloquear, al tener el segundo contacto con la pelota,  el manguito rotador es importante para poder generar la fuerza suficiente para mover el hombro. Aunque nos los desgarros completos son raros en jóvenes, estos  músculos pueden inflamarse o fatigarse. A menudo, el reposo y la terapia física son suficientes para quitar el dolor, si este persistiera se requiere de una evaluación más profunda.

Lesiones en los dedos: los dedos son vulnerables  durante la práctica del voleibol en los bloqueos,  hacer servicios y  en las clavadas. La mayoría de las lesiones se producen por un fuerte golpe del balón sobre la punta de los dedos. Lesiones de los dedos comunes incluyen fracturas, luxaciones y lesión de ligamentos o tendones. Si el jugador es incapaz de doblar el dedo, es importante consultar al médico. El tratamiento varía de acuerdo a la lesión.

Torceduras del tobillo: las lesiones más frecuentes es el voleibol son las de tobillo  y son las más incapacitantes. Por lo general las lesiones son tratadas conservadoramente con uso de férulas y terapia física. Ocasionalmente algunos esguinces de tobillo se asocian a fracturas leves o lesiones de cartílago. Un dolor persistente después de varias semanas requiere de evaluación más profunda como el de realizar una resonancia magnética.

Se permite regresar a jugar una vez que no se tiene dolor y se es capaz de soportar el peso de cuerpo al estar parado de puntas sobre la extremidad afectada. La cirugía está reservada para casos de esguinces repetidos de tobillo que no responden a medidas conservadoras o que se asocian a fracturas específicas.

Tendinitis rotuliana: es la inflamación del tendón que conecta la rótula a la tibia. La tendinitis rotuliana es común en cualquier deportista que este sujeto a actividades de que requieren brincar en forma repetitiva como se hace al bloquear o a las clavadas.

Las cintas o bandas rotulianas son útiles al descargar estrés sobre tendón rotuliano y son con frecuencia el primer paso en el tratamiento. La terapia física y el entrenamiento atlético enfocado en el estiramiento y fortalecimiento son de gran ayuda. Ocasionalmente se requerirá de cirugía en tendinitis que no responden a este tratamiento.

Lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA): ocurren cuando el jugador cae a tierra  aparatosamente después de saltar. Usualmente los desgarros del ligamento se asocian a un “pop” y a hinchazón inmediata de la articulación de la rodilla. La lesión de confirma por la exploración física y el estudio de resonancia magnética. Ya que las lesiones del LCA no curan solas, el deportista que desea regresar a la actividad deportiva debe ser sometido a una reconstrucción del LCA. El tiempo usual de recuperación es de seis a nueve meses.

Dolor de espalda baja: es una causa frecuente de dolor crónico en jugadores de voleibol. La causa más frecuente de dolor de espalda baja esta en relación a desgarro  de músculos o ligamentos. El dolor usualmente se quita con el reposo, terapia física y entrenamiento deportivo especifico.

Si el dolor de espalda se corre hacia las piernas y se siente adormecimiento o debilidad del pie o tobillo, la causa puede ser una hernia de disco. En estas situaciones una resonancia magnética es de mucha utilidad para confirmar o descartar una hernia discal. En la mayoría de los casos el jugador podrá regresar a jugar una vez que el dolor, adormecimiento y debilidad se quitan.

Prevención

·        Muchas de las lesiones se pueden evitar siguiendo las guías de entrenamiento adecuadas y siguiendo los siguientes consejos:
·        Usar técnicas de fortalecimiento adecuadas para la espalda baja, hombros y piernas dadas por un entrenador experto.
·        Usar soportes de tobillos externos como férulas o vendaje de tele adhesiva.
·        Minimizar la cantidad de entrenamiento de saltos en superficies duras.
·        Calentar músculos con estiramientos y ejercicio aeróbico leve.

·        Enfriar bien después de la práctica.

MI HIJO TIENE FIEBRE…

MI HIJO TIENE FIEBRE…


La fiebre es una reacción normal del cuerpo, ordinariamente inducida por una infección causada por virus o bacterias. Debe entenderse como una respuesta del cuerpo para combatir la infección y activar las defensas del organismo.

No es la fiebre la que causa el daño, sino la enfermedad por la que se tiene fiebre. La fiebre no "da" meningitis sino al contrario: es la meningitis la que provoca fiebre.

Su detección

Al mismo tiempo de la sensación de temperatura elevada al tocar al niño, hay algunos signos que pueden ayudarnos a detectar la fiebre, como son el enrojecimiento de las mejillas, cierto brillo en los ojos, una inactividad inusual, sensación de frío y escalofríos, taquicardia y aumento de la frecuencia de la respiración e incluso el exagerado descenso de los testículos dentro del escroto, en los varones. Pero sólo en la mitad de los casos en que sospeche que su hijo tiene fiebre, realmente la tendrá. Lo primero que debe hacer es comprobarlo con un termómetro, da igual de qué tipo sea, lo único importante es saber cómo manejarlo.

Tratamiento

Lo primero es permitir que el cuerpo pierda el calor sobrante desabrigando al niño. No dude en dejarlo vestido sólo con una camiseta.

El baño con agua templada también es eficaz para bajar la temperatura corporal. No es necesario enfriarla porque, además de resultar desagradable para su hijo, podría ponerse a temblar, recuperando de nuevo el calor perdido. Lo ideal es que el niño permanezca tranquilo unos minutos y, como es lógico, vigilado por una persona mayor. No son recomendables las compresas con alcohol.

Si la temperatura es elevada o el niño está incómodo, puede entonces administrarle algún medicamento para bajarla (antitérmicos). Los más empleados son el paracetamol y el ibuprofeno (no me pidan que les sugiera nombres comerciales por favor, ni por el inbox, porque después de pasado el episodio, especulan que hago publicidad a un producto o que voy “a medias” con alguna farmacia, como si al comprar el producto les dijeran a los dependientes de la farmacia que han conversado conmigo por el chat), preferiblemente en gotas o jarabe si el niño es pequeño y siguiendo la dosificación y las normas que se aconsejan en el inserto del producto. Los medicamentos antitérmicos sólo bajan la temperatura corporal cuando ésta se encuentra elevada y como promedio la disminuyen alrededor de un grado, al cabo de una hora de su administración. No es conveniente usar rutinariamente dos antitérmicos de forma simultánea o alternativa. Si el niño está contento, juega y no parece afectado, serán innecesarios los medicamentos antitérmicos aunque tenga fiebre, ya que tratándola no le curamos nada, pues sólo intentamos conseguir que se encuentre menos molesto.

Es recomendable ofrecerle líquidos con frecuencia, para recuperar las pérdidas por el exceso de temperatura y prevenir así la deshidratación

¿Cuándo es necesaria la consulta a un médico?

Teniendo de antemano muy en cuenta que estas recomendaciones son una generalización y por lo tanto no pueden sustituir a la valoración individual de cada caso, le aconsejamos que consulte a su pediatra si:

·        La fiebre dura más de 48 horas.
·        La temperatura alcanza los 40ºC.
·        El niño está muy irritable o adormilado.
·        El niño tiene mal aspecto general o dificultad para respirar.
·        Si le aparece una erupción en la piel.

·        Si el niño tiene menos de 3 meses de edad, en cualquier caso, deber ser valorado por un profesional sanitario a la mayor brevedad.