miércoles, 6 de octubre de 2010

PAPERAS. PERCY ZAPATA MENDO.

Paperas

¿Qué es la parotiditis?

La parotiditis es una infección viral contagiosa que causa un agrandamiento doloroso de las glándulas salivales, especialmente de las parótidas. La infección puede también afectar a otros órganos, especialmente en los adultos. La parotiditis es causada por un paramixovirus, relacionado con el virus del sarampión.

¿Cómo se contagia?

Se contagia al respirar microgotas que contienen el virus y que flotan en el aire procedente de los estornudos o la tos, o bien por el contacto directo con objetos contaminados con saliva infectada.

En áreas muy pobladas pueden darse casos durante todo el año, pero es más frecuente hacia el final del invierno y el comienzo de la primavera.

¿Qué síntomas produce?

El virus infecta las glándulas salivales. Los síntomas comienzan entre 14 y 24 días después de la infección. El niño puede presentar escalofríos, dolor de cabeza, falta de apetito, sensación de malestar general y una fiebre baja o moderada entre 12 y 24 horas antes de que una o más glándulas salivales empiecen a inflamarse. Sin embargo, entre el 25 y el 30 por ciento de las personas no presenta estos síntomas.



El primer síntoma de infección de las glándulas salivales es el dolor al masticar o al tragar, particularmente al tragar líquidos ácidos, como jugo de naranja o limón. Las glándulas son dolorosas al tacto. En esta fase, la temperatura habitualmente sube hasta casi 40° C. Las glándulas salivales están más inflamadas hacia el segundo día.

¿Puede tener complicaciones?

Casi todos los niños con parotiditis se recuperan totalmente sin problemas, pero en casos raros los síntomas pueden empeorar de nuevo al cabo de dos semanas. Las complicaciones pueden afectar a otros órganos en vez de las glándulas salivales, particularmente en personas que se infectan después de la pubertad. Las complicaciones pueden ocurrir antes, durante o después de la inflamación de las glándulas salivales, o incluso sin que éstas se afecten.



La parotiditis puede causar una inflamación viral del cerebro (encefalitis), o bien de las membranas que lo recubre (meningitis), lo que causa dolor de cabeza, rigidez en el cuello, somnolencia, coma o convulsiones. Entre el 5 y el 10 por ciento de las personas con parotiditis desarrolla meningitis y la mayoría se recupera totalmente.



Alrededor de una de 400 a 6.000 personas con parotiditis contrae encefalitis; quien la padece probablemente sufra una lesión cerebral o nerviosa permanente, como sordera o parálisis de los músculos faciales. Estos trastornos habitualmente afectan sólo a un lado del cuerpo.

Hacia el final de la primera semana puede aparecer pancreatitis, que es una inflamación del páncreas, lo que puede causar náusea o vómito con dolores abdominales leves o intensos.

¿La paperas puede causar esterilidad?

Aproximadamente el 20 por ciento de los hombres infectados después de la pubertad desarrolla una inflamación dolorosa en uno o ambos testículos (una enfermedad llamada orquitis). Cuando se cura, el testículo afectado puede hacerse pequeño. En algunos casos, los testículos quedan lesionados para siempre. La lesión de ambos testículos puede producir esterilidad.



La inflamación de uno o ambos ovarios (ooforitis) es otra complicación. Causa dolor abdominal leve y en ocasiones puede producir esterilidad.

Grupos de riesgo

La paperas puede ser más seria en adultos que en los niños. Algunos adultos pueden estar en mayor riesgo que otros. Entre ellos, se incluyen:


Estudiantes

Inmigrantes

Personas que viajan a diferentes países

Refugiados

Profesionales de la salud

Niñeras y maestras de jardín de niños

Personal militar

Prevención y Tratamiento

Existen vacunas eficaces, seguras y bien toleradas que protegen contra la parotiditis. Su médico es quién mejor le puede orientar sobre la conveniencia y uso apropiado de estas vacunas.



Una vez que la infección ha empezado, ésta tiene que seguir su curso. Como quizás resulte doloroso masticar, puede ser necesario comer alimentos blandos. Los alimentos y líquidos ácidos como los jugos de limón y naranja, hacen que la glándula salival produzca más saliva, lo que puede ocasionar dolor. Para aliviar el dolor de cabeza o el malestar, el médico puede indicar la administración de analgésicos. En niños y adolescentes no se usa ácido acetil salicílico porque puede aumentar el riesgo de síndrome de Reye.



Los niños o los adultos con inflamación testicular deben guardar reposo en cama. Se puede calmar el dolor utilizando cubitos de hielo.



Si la pancreatitis causa náusea y vómito intensos, pueden administrarse líquidos intravenosos

FUENTE: msd.com.pe

RUBEOLA. PERCY ZAPATA MENDO.

Rubéola

¿Qué es la rubéola?

La rubéola es una infección viral contagiosa que generalmente produce síntomas leves, como dolor en las articulaciones y erupción.

¿Cómo se contagia?

La rubéola se contagia principalmente al respirar microgotas del ambiente que contienen el virus y que han sido expulsadas por una persona infectada a través de la tos. El contacto estrecho con una persona infectada también puede contagiar la infección.


Una persona puede contagiar desde la primera semana antes de la aparición de la erupción hasta una semana después de su desaparición. Un bebé infectado antes del nacimiento puede contagiar durante muchos meses después de nacer.


La rubéola es mucho menos contagiosa que el sarampión y muchos niños nunca llegan a contagiarse. Las epidemias ocurren en intervalos irregulares durante la primavera. Las mayores epidemias ocurren cada 6 a 9 años. El padecer la enfermedad inmuniza a la persona de por vida.

¿Qué síntomas produce?

Los síntomas comienzan entre los 14 y los 21 días después de la infección. En los niños, la enfermedad empieza con un período de uno a cinco días de ligero malestar, con inflamación de ganglios del cuello y de la nuca y, en algunas ocasiones, dolor en las articulaciones.


La garganta no se inflama pero se pone roja al inicio de la enfermedad. En los adolescentes y adultos, estos síntomas precoces pueden ser muy leves o incluso no producirse en absoluto. También aparece una erupción leve que dura aproximadamente tres días: empieza en la cara y el cuello y rápidamente se extiende hacia el tronco, los brazos y las piernas. A medida que aparece, la piel enrojece, particularmente en la cara. Aparecen manchas rosadas en el paladar, que después se funden hasta conformar una placa rojiza que se extiende hacia la parte posterior de la boca.El diagnóstico se basa en estos síntomas típicos. Sin embargo, muchos casos de rubéola se diagnostican erróneamente o son leves y pasan inadvertidos.

¿Puede tener complicaciones?

La mayoría de los niños afectados de rubéola se recuperan completamente.


Los hombres adolescentes o adultos sufren un dolor transitorio en los testículos.Hasta un tercio de las mujeres padecen artritis o dolor articular cuando presentan rubéola. En casos raros, se produce una infección en el oído medio (otitis media). La infección cerebral (encefalitis) es una complicación rara y a veces mortal.

El peligro de la rubéola durante el embarazo

Una mujer infectada durante las primeras 16 semanas de embarazo puede abortar, dar a luz a un bebé muerto o tener un bebé con defectos congénitos.


Aproximadamente del 10 al 15 por ciento de las mujeres adultas jóvenes no han padecido rubéola, por lo que pueden correr el riesgo de tener hijos con graves defectos congénitos si se infectan al comienzo del embarazo.


Para saber si la mujer ha tenido rubéola y, por lo tanto, si se encuentra protegida frente al contagio, pueden medirse los valores en sangre de los anticuerpos contra el virus.


Grupos de riesgo

La rubéola puede ser más seria en los adultos que en los niños. Algunos adultos pueden tener un riesgo más elevado que otros. Entre ellos, se incluyen:


Estudiantes

Inmigrantes

Personas que viajan a diferentes países

Refugiados

Profesionales de la salud

Niñeras y maestras de jardín de niños

Personal militar

Prevención y Tratamiento

Exiten vacunas eficaces, seguras y bien toleradas que protegen contra la rubéola. Su médico es quién mejor le puede orientar sobre la conveniencia y uso apropiado de estas vacunas.


Los síntomas de la rubéola casi nunca son tan graves como para requerir tratamiento. Una infección bacteriana secundaria en el oído medio puede ser tratada con antibióticos, pero ningún tratamiento puede curar la encefalitis.


FUENTE: msd.com.pe

SARAMPION. PERCY ZAPATA MENDO.

Sarampión

¿Qué es el sarampión?

El sarampión es una infección viral muy contagiosa, que produce diversos síntomas y una erupción característica.


¿Cómo se contagia?

El sarampión se contagia principalmente al inhalar aerosoles (gotas microscópicas en suspensión) de una persona infectada , tras haber sido expulsadas por la tos. Una persona con el virus del sarampión puede contagiar desde 2 a 4 días antes de que la erupción aparece y hasta que la erupción desaparece.


¿Qué síntomas produce?

Los síntomas del sarampión comienzan aproximadamente entre los 7 y los 14 días después de la infección. Una persona infectada empieza presentando fiebre, congestión nasal, irritación de la garganta, tos seca y presenta enrojecimiento de los ojos. Aparecen diminutas manchas blancas (manchas de Koplik). Al cabo de 3 a 5 días después de empezar los síntomas aparece una erupción con ligera comezón, adelante y abajo de las orejas y a los lados del cuello, que adopta el aspecto de superficies irregulares, planas y rojas que pronto comienzan a hincharse. En uno o dos días se extiende hacia el tronco, los brazos y las piernas, mientras empieza a desaparecer de la cara.


En el momento más intenso de la enfermedad, la persona se siente muy enferma, la erupción es intensa y la fiebre puede superar los 40° C. Al cabo de 3 a 5 días, la temperatura disminuye, el enfermo comienza a sentirse mejor, y cualquier mancha restante desaparece rápidamente.

¿Puede tener complicaciones?

En los niños sanos y bien nutridos, el sarampión raramente es grave. Sin embargo, el proceso puede complicarse con infecciones bacterianas como una neumonía (sobre todo en los bebés) o una infección en el oído medio.


La infección cerebral (encefalitis) es una complicación que afecta a uno de cada 1,000 ó 2,000 casos. En casos graves puede producirse panencefalitis esclerosante subaguda (una grave complicación del sarampión) meses o años más tarde, la cual provoca daño cerebral.

Grupos de riesgo

El sarampión puede ser más serio en los adultos que en los niños. Algunos adultos pueden tener un riesgo más elevado que otros. Entre ellos, se encuentran:


Estudiantes

Inmigrantes

Personas que viajan a diferentes países

Refugiados

Trabajadores de la salud

Niñeras y maestras de jardín de niños

Personal militar

Prevención

Existen vacunas eficaces, seguras y bien toleradas que protegen contra el sarampión. Su médico es quién mejor le puede orientar sobre la conveniencia y uso apropiado de estas vacunas

Antes de que la vacuna fuese ampliamente utilizada, se presentaban epidemias de sarampión cada 2 a 3 años, particularmente en niños en edad escolar y preescolar, con pequeños brotes localizados en los años intermedios.


En la actualidad, los brotes suelen producirse en adolescentes y adultos jóvenes que no han sido inmunizados y en bebés demasiado pequeños para ser vacunados (es decir, menores de 12 meses de edad).


La mujer que ha tenido sarampión transmite la inmunidad (en forma de anticuerpos) a su hijo; esta inmunidad dura casi todo el primer año de vida. Después del primer año, sin embargo, la susceptibilidad al sarampión es alta.


La infección por sarampión inmuniza a la persona de por vida.

Tratamiento

Un niño con sarampión siempre debe mantenerse en ambientes cálidos y confortables . Si aparece fiebre o una infección bacteriana secundaria, el médico atenderá estas condiciones.


FUENTE: msd.com.pe

HEPATITIS B. PERCY ZAPATA MENDO.

Hepatitis B

¿Qué es la hepatitis B?

La hepatitis B es una enfermedad hepática causada por el virus de la hepatitis B. Constituye un grave problema de salud en todo el mundo. Esta enfermedad es el segundo agente causante de cáncer (carcinógeno), después del tabaquismo: es responsable de provocar cáncer de hígado. Además, si bien tiene vías de contagio similares al VIH (virus que causa el SIDA), el virus de la hepatitis B es más contagioso.

¿Cómo se contagia?

El virus de la hepatitis B está presente en la sangre y en otros fluidos corporales tales como el semen y las secreciones vaginales. Puede transmitirse cuando fluidos con el virus (aunque se trate de pequeñísimas gotas) pasan de una persona a otra a través del contacto sexual, o debido a una inyección con una aguja contaminada, o por el contacto de estos fluidos contaminados con la boca, una herida o hasta un raspón en la piel.


Además, debido a que el virus de la hepatitis B puede sobrevivir, por ejemplo, en una mancha de sangre seca hasta durante un mes, es posible infectarse a través del uso de utensilios de cocina, cepillos de dientes o ratrillos de rasurar que hayan sido utilizadas por una persona infectada.


¿Qué síntomas produce?

Los primeros síntomas de infección por hepatitis B, en promedio, demoran entre 60 y 120 días en aparecer. De todas formas, sólo el 50 por ciento de los adultos que se infectan tienen síntomas; y ese porcentaje es menor en el caso de los niños. Sin embargo, entre quienes sí manifiestan síntomas, algunas personas pueden llegar a verse muy enfermas.


Los síntomas más frecuentes son: color amarillento de la piel y los ojos (ictericia); orina de color obscuro y heces claras; molestias similares a la gripe (falta de apetito, fatiga, debilidad, náuseas o vómitos); fiebre, dolor de cabeza o dolor de articulaciones; erupción cutánea y comezón; dolor en la parte alta del abdomen; intolerancia a las comidas grasas y al humo del tabaco; alteración del gusto y el olfato.


Ante estos síntomas, conviene consultar al médico, quien realizará la evaluación -que puede incluir una prueba de sangre para hepatitis B- y determinará si los síntomas corresponden a esta enfermedad.

¿Puede tener complicaciones?

Aunque las hepatitis, en general, se resuelven espontáneamente en un período de entre 4 y 8 semanas, es menos seguro un pronóstico favorable en el caso de la hepatitis B que en el de la hepatitis A, sobre todo en ancianos y después de una transfusión, cuando la mortalidad puede alcanzar entre un 10 a un 15 por ciento.


Además, entre un 5 y un 10 por ciento de las infecciones por hepatitis B se vuelven crónicas. Existe una inflamación leve persistente del hígado , hepatitis crónica plenamente desarrollada con que puede conducir a cirrosis y un estado de portador crónico. La infección crónica también puede llevar a un cáncer hepático.

Grupos de riesgo

Las personas con mayor riesgo de infección por el virus de la hepatitis B son:


Quienes ya tuvieron una enfermedad de transmisión sexual.

Quienes hayan tenido más de una pareja sexual en los últimos seis meses o quienes planeen iniciar su vida sexual.

Quienes viajan a áreas donde esta enfermedad es endémica. Entre estas áreas se cuenta: África, la cuenca del Mediterráneo, Europa del Este, Medio Oriente, América Central y del Sur .

Usuarios de drogas inyectables, en especial si comparten agujas.

Las personas que se hayan realizado tatuajes o perforaciones (colocación de aros u otros objetos).

Quienes comparten cepillos de dientes o rastrillos de rasurar con otras personas.

Trabajadores de instituciones médicas o de instituciones en las que puedan estar en contacto con fluidos corporales. En este grupo, se encuentran los médicos y enfermeras; dentistas y sus asistentes; técnicos de laboratorio; policías, bomberos y personal médico; empleados que manejan desechos hospitalarios; empleados de servicios funerarios, entre otros.

Prevención

Existen vacunas eficaces, seguras y bien toleradas que protegen contra la hepatitis B. Su médico es quién mejor le puede orientar sobre la conveniencia y uso apropiado de estas vacunas.

Tratamiento

Aunque algunos pacientes pueden requerir hospitalización, en la mayoría de los casos los pacientes no requieren tratamiento. Si se desarrolla hepatitis crónica -lo que suele ocurrir entre el 5 y el 10 por ciento de los casos-, el paciente puede requerir otros cuidados y opciones terapéuticas.


FUENTE: msd.com.pe

HEPATITIS A. PERCY ZAPATA MENDO.

Hepatitis A

¿Qué es la hepatitis A?

La hepatitis A es una enfermedad hepática altamente contagiosa. Históricamente, también recibió el nombre de hepatitis infecciosa. Hoy se la llama hepatitis A, nombre tomado del virus que la causa. Cada año, aproximadamente 1,4 millones de personas se infectan con hepatitis A en todo el mundo. Si bien hay regiones del mundo donde es más común que en otras áreas, lo cierto es que es posible contagiarse la hepatitis A aún en países donde esta enfermedad no es endémica.


¿Cómo se contagia?

El virus de la hepatitis A suele hallarse en las heces de las personas infectadas. De esta forma, el virus suele propagarse a través del contacto directo, de persona a persona o a través del agua o alimentos contaminados.


Por ejemplo, una persona puede contagiarse la hepatitis A de un bebé infectado si no se lava las manos después de cambiarle el pañal. También, al tener contacto con una persona infectada que no se lavó las manos después de ir al baño.


Si el virus alcanza los alimentos, puede diseminarse rápidamente. El virus también puede contraerse al beber agua contaminada o al ingerir alimentos que fueron lavados con agua contaminada y no cocinados, como ensaladas crudas, frutas sin pelar o mariscos crudos o medianamente cocidos.

¿Qué síntomas produce?

Algunas personas que se infectan con hepatitis A pueden tener síntomas similares a los de una gripe: fiebre, escalofríos y una sensación de debilidad general. Otros síntomas comunes son falta de apetito (anorexia), náusea, color amarillento en la piel y en los ojos (ictericia), orina obscura y heces claras, fatiga y dolor abdominal.


Sin embargo, los niños, en especial los menores de 6 años, muchas veces no presentan síntomas de la enfermedad.

¿Puede tener complicaciones?

Aunque la hepatitis A (a diferencia de la B) no suele evolucionar hacia una infección crónica, la recuperación completa de esta enfermedad puede ser lenta.


Si bien, como se dijo más arriba, muchas veces los niños no presentan síntomas de la enfermedad, los adultos que se infectan con hepatitis A suelen estar enfermos por lo menos durante un mes, y su recuperación completa puede llevar hasta 6 meses. Y hasta un 20 por ciento de los pacientes adultos pueden tener una recaída y sentirse mal durante 15 meses. Además, se calcula que hasta un 15 por ciento de los pacientes requieren hospitalización.

Grupos de riesgo

Los niños, adolescentes y adultos que pueden encontrarse ante un riesgo mayor de contraer la enfermedad y de transmitirla a otros si resultan infectados son los siguientes:


Quienes viajan a áreas donde esta enfermedad es endémica. Entre estas áreas se encuentran: África, la cuenca del Mediterráneo, Europa del Este, Medio Oriente, América Central y del Sur y México.

Personal militar

Personas que no practican sexo seguro

Usuarios de drogas intravenosas

Las personas hemofílicas y otros pacientes que reciben derivados sanguíneos

Maestras y empleados de jardines de niños y guarderías

Trabajadores de instituciones médicas

Técnicos de laboratorio que trabajan con el virus de la hepatitis A

Personas que están en contacto con monos que podrían alojar el virus de la hepatitis A .

Prevención

Existen vacunas eficaces, seguras y bien toleradas que protegen contra la hepatitis tipo A.

Su médico es quién mejor le puede orientar sobre la conveniencia y uso apropiado de estas vacunas.

Cómo reducir los riesgos ambientales, en el caso de viajar a un área donde la hepatitis A es endémica:

No tomar agua de procedencia dudosa o que no haya sido hervida. Tener en cuenta que esta recomendación se extiende al uso de hielo en las bebidas.

No comer frutas sin pelar, ensaladas u otros platos hechos a partir de verduras crudas, o productos de mar crudos o poco cocidos.

Cómo reducir el riesgo de contagio a partir de acciones personales. Una de las mejores maneras es a través del lavado frecuente de las manos, en especial después de ir al baño y antes de manipular alimentos y sentarse a comer. Tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

Usar agua tibia

Mojar las manos primero y luego enjabonarlas

Restregarse las manos con el agua enjabonada por unos 20 segundos como mínimo.

Enjuagarse las manos con cuidado, para eliminar todos los restos de jabón.

Cerrar la llave sin tocar el grifo: ayudarse con una toalla de papel.

Secarse con una toalla de papel limpia o con aire caliente

Vacunación. Las vacunas contra la hepatitis A son generalmente bien toleradas. El médico es el encargado de evaluar a quién le conviene recibirla.

Tratamiento

Aunque en la mayoría de los casos los pacientes no requieren tratamiento, se calcula que hasta un 15 por ciento de los adultos que se infectan con hepatitis A deben ser hospitalizados.


En general, después de los primeros días, las personas recuperan el apetito y no necesitan quedarse en cama. La mayoría de los pacientes pueden volver a trabajar después que pasa la ictericia (color amarillento de la piel y los ojos), aún cuando los resultados de las pruebas de la función hepática no sean completamente normales.


FUENTE: msd.com.pe