jueves, 7 de mayo de 2015

HEMANGIOMAS

HEMANGIOMAS

Los hemangiomas son vasos capilares que crecen de manera anómala en recién nacidos. Son verdaderos tumores de capilares sanguíneos, en el sentido que tienen una capacidad de crecimiento rápido. Dicho de otra manera, las células que forman el hemangioma (o angioma, que es lo mismo) se multiplican, y en este sentido son tumores, aunque benignos.

Estos tumores son muy frecuentes, puesto que afectan al 8% de los lactantes. Con los años tiene tendencia a aplanarse y desaparecer. Dependiendo de lo grandes que sean y de donde estén pueden ser un problema estético importante, porque supone tener un “bulto rojo” visible en la piel.

A veces los hemangiomas no solo causan un problema estético, sino que pueden dificultar la visión, si están en los párpados; la deglución, si están en la boca, o si son muy grandes, sobrecargar al corazón.

Causa

La causa última de los hemangiomas no es conocida, si bien existen diversas teorías sobre su aparición. Hay quien piensa que representan pequeños trozos de placenta implantada en la piel de los bebés. Otra teoría es que representan una manera de suplir una falta de oxigenación (hipoxia) de los tejidos durante el desarrollo embrionario.

Los hemangiomas no son hereditarios, por lo que cualquier bebe puede desarrollar un hemangioma. La incidencia global de los hemangiomas es entre el 8-10% de los lactantes, es más o menos igual en todos los países y no se ha observado un aumento en los últimos años. Los hemangiomas son tres veces más frecuentes en niñas, en prematuros y en recién nacidos de bajo peso al nacer.

Efectos de los hemangiomas

Los hemangiomas, aun siendo benignos, no son una banalidad o un problema simplemente estético: hay hemangiomas muy desfigurantes, que distorsionan completamente el aspecto físico del niño; hemangiomas que cierran los ojos causando dificultades permanentes de visión; hemangiomas que pueden afectar la vía aérea e impedir la respiración; hemangiomas que afectan a los labios y la boca impidiendo la succión; hemangiomas que se ulceran provocando un dolor tan severo hasta el punto de impedir el sueño; hemangiomas que pueden ocupar el hígado o hemangiomas que incluso pueden ser causa de un fallo cardíaco.

Aun en aquellos casos de hemangiomas que no suponen un riesgo vital o que no comprometen la función de ningún órgano, los hemangiomas son siempre desfigurantes y, si bien mejoran con la edad, en más de la mitad de los casos van a dejar inevitablemente secuelas inestéticas en forma de cicatrices, piel redundante, o en el mejor de los casos una alteración de la textura de la piel.

Las consecuencias que pueden tener los hemangiomas en el desarrollo psicológico del niño son evidentes, sobre todo porque es en los primeros años de vida cuando desarrollan su imagen corporal.

Síntomas y diagnóstico de los hemangiomas

A la pregunta de ¿cómo se manifiestan los hemangiomas? hay que responder que los hemangiomas no suelen verse al nacer, sino que aparecen a los pocos días de vida, cómo una mancha de color rojo intenso. Pueden aparecer en cualquier lugar, aunque son mucho más frecuentes en la cara. Luego crecen, abultándose durante los tres o cuatro primeros meses, momento a partir del cual el crecimiento se enlentece.

A partir del año suele observarse una involución o tendencia a la curación espontánea. Así, a partir más o menos del año de vida, los hemangiomas van perdiendo color y se van aplanando lentamente. Este proceso de involución suele durar unos cinco o seis años.

Todos los angiomas muestran esta tendencia a la involución, pero ello no quiere decir que se marchen como si no hubiera pasado nada. En más del 50% de los casos siempre se nota que ha habido un hemangioma, bien sea porque dejan una piel de textura o color diferentes o bien porque dejen una cicatriz.

En general los hemangiomas se diagnostican por su aspecto característico y por esta historia natural de crecimiento rápido e involución. No suele ser necesario realizar ninguna prueba de laboratorio o prueba de imagen especial (ecografías, resonancias) para diagnosticar un hemangioma.

Tratamiento

Durante años no hemos dispuesto de un procedimiento médico efectivo y libre de riesgos para el tratamiento de los hemangiomas. Inicialmente, los hemangiomas se habían tratado con radioterapia, hasta que nos dimos cuenta que, años más tarde, estos niños tratados con radioterapia desarrollaban cánceres cutáneos.

En 1968 se produjo una primera revolución en el tratamiento de los hemangiomas al descubrir que los corticoides orales a dosis muy altas podían ser efectivos. Aun así sólo respondían un tercio de los hemangiomas y el precio que se pagaba era muy alto, puesto que a estas dosis los corticoides favorecían el desarrollo de infecciones graves y retrasaba el crecimiento de estos niños.

Por todos estos riesgos durante muchos años se dejaron de tratar a los hemangiomas. Se adoptó una conducta meramente expectante. Hace unos años, en el 2008, se produjo de manera fortuita un descubrimiento que ha revolucionado el tratamiento de los hemangiomas y ha cambiado la vida de estos pacientes. Se trata del tratamiento con propranolol, un fármaco utilizado para tratar la hipertensión. Se descubrió al observar que la administración de propranolol a un lactante con un hemangioma que le ocupaba más de media cara, que estaba hipertenso por culpa de las dosis altas de corticoides que estaba recibiendo, provocó de forma casi inmediata una clara mejoría del hemangioma.

Esta observación motivó la puesta en marcha de un estudio internacional multicéntrico por parte de un conocido laboratorio con el fin de poder comercializar este tratamiento. En este estudio han participado 16 países con varios centros españoles (entre ellos el Hospital de la Santa Crei i Sant Pau) y se está a la espera de que se publiquen los resultados finales. Esta terapia constituye una verdadera revolución en este campo, ya que por primera vez vemos que los hemangiomas prácticamente desaparecen a los pocos meses de emprender el tratamiento. Los resultados son aún preliminares y confidenciales, pero podemos afirmar a partir de la experiencia acumulada en casos aislados y series de casos que el propanolol es efectivo en más del 90% de los casos.

¿Prevención?


No existe ninguna manera de prevenir el desarrollo de los hemangiomas. Lo que sí que podemos prevenir son sus secuelas. El propranolol, aunque parece funcionar en cualquier edad y estadio del hemangioma, parece ser más eficaz cuanto antes de inicie el tratamiento. Por ello, es fundamental que cualquier paciente con un hemangioma en sitios muy visibles, hemangiomas de gran tamaño o hemangiomas que puedan comprometer una función vital sean remitidos de manera inmediata al dermatólogo, para iniciar el tratamiento cuanto antes mejor.