miércoles, 21 de enero de 2015

VASCULITIS

VASCULITIS

La inflamación de los vasos sanguíneos, también conocida como vasculitis, se produce como parte de varios estados patológicos auto inmunitarios. Muchas enfermedades auto inmunitarias son provocadas por la producción de anticuerpos (proteínas generadas por el sistema inmunitario) contra los propios tejidos del cuerpo.

Debido a que la vasculitis puede producirse de muchas formas, las personas que tienen vasculitis presentan distintos signos y síntomas. A veces, la vasculitis afecta los vasos sanguíneos más pequeños del cuerpo (capilares). Otros síndromes de vasculitis causan enfermedad en los grandes vasos, tales como aneurismas aórticos (debilitamiento y protuberancia de una parte del vaso sanguíneo grande que sale del corazón). La vasculitis también puede causar la pérdida de flujo sanguíneo a las extremidades o los órganos, incluyendo el corazón, los riñones y el cerebro.

TIPOS DE VASCULITIS

• Síndrome de Behçet: habitualmente consiste en ampollas dolorosas en la boca y es más común en los hombres, particularmente de Medio Oriente.
• Enfermedad de Buerger: relacionada con el hábito de fumar cigarrillos. Abandonar el consumo de tabaco es la única forma de tratar este tipo de vasculitis.
• Síndrome de Churg-Strauss: relacionado con la rinitis alérgica y el asma, puede avanzar hasta provocar una vasculitis grave en todo el cuerpo.
• Arteritis de células gigantes (arteritis temporal): esta vasculitis, que es común en las mujeres mayores, causa dolor de cabeza, dolor en la mandíbula y pérdida visual.
• Púrpura de Henoch-Schönlein: este tipo de vasculitis, que es más común en los niños, puede provocar insuficiencia renal o puede resolverse de forma espontánea.
• Enfermedad de Kawasaki: tipo de vasculitis poco común que habitualmente afecta a los niños. Puede hacer que la lengua se hinche y se ponga roja.
La inflamación del corazón y de la aorta hace que este tipo de vasculitis sea especialmente peligroso si no se trata con rapidez.
• Poli arteritis microscópica: afecta los vasos sanguíneos más pequeños del cuerpo y causa insuficiencia renal y hemorragia pulmonar. Comúnmente, se halla un tipo de anticuerpo denominado anticuerpo antineutrofílico citoplasmático (antineutrophil cytoplasmic antibody, ANCA).
• Poli arteritis nodular: afecta la piel, las articulaciones, los nervios periféricos y los vasos sanguíneos del riñón.
• Poli mialgia reumática: esta vasculitis, que es una enfermedad de los adultos, a menudo causa dolor y rigidez articulares.
• Vasculitis reumatoide: este tipo de vasculitis, que está asociado con la artritis reumatoide, afecta los vasos sanguíneos pequeños, especialmente en la piel.
• Granulomatosis de Wegener: habitualmente afecta los pulmones, los riñones y la piel. Pueden producirse granulomas (lesiones inflamatorias, compactas y sólidas).

DIAGNÓSTICO

Un historial clínico y un examen físico detallados pueden conducir al diagnóstico de un tipo específico de vasculitis. Al comienzo de una enfermedad relacionada con la vasculitis pueden producirse síntomas imprecisos que pueden incluir fiebre, malestar (sentirse mal), náuseas, debilidad, pérdida de peso, poco apetito y agotamiento. Cada tipo de vasculitis tiene signos y síntomas asociados que son específicos. En función de los síntomas de la persona, los estudios para detectar la vasculitis pueden incluir análisis de sangre, radiografías, angiografías (estudios radiográficos de los vasos sanguíneos con material de contraste), biopsias de los tejidos comprometidos o análisis de orina.

TRATAMIENTO

Los medicamentos que se utilizan comúnmente para tratar todos los tipos de vasculitis incluyen:

• Cortico esteroides
• Antiinflamatorios no esteroideos (nonsteroidal anti-inflammatory drug, NSAID) que pueden resultar útiles para algunas personas.
• Fármacos citotóxicos (incluida la ciclofosfamida, que a menudo se utiliza como parte de la quimioterapia para el cáncer).
• Inmunosupresores (como la azatioprina, el micofenolato mofetil y la ciclosporina).
Cada uno de los síndromes de vasculitis tiene un método de tratamiento apropiado.

La inmunoglobulina administrada por vía intravenosa puede resultar útil en algunos tipos de vasculitis, en particular, en la enfermedad de Kawasaki. Puede ofrecerse el tratamiento quirúrgico para los aneurismas aórticos y de otro tipo.