jueves, 6 de agosto de 2015

¿DOCTOR ZAPATA, ES LO MISMO ANSIEDAD QUE ESTRÉS? ¿SON SINÓNIMOS?

¿DOCTOR ZAPATA, ES LO MISMO ANSIEDAD QUE ESTRÉS? ¿SON SINÓNIMOS?
ABSOLVIENDO PREGUNTAS DEL INBOX

No son sinónimos porque ambas se refieren a situaciones distintas. El ESTRÉS es la RESPUESTA DEL CUERPO a unas determinadas circunstancias provocadas por el entorno, mientras que la ANSIEDAD es una RESPUESTA EMOCIONAL (un mecanismo adaptativo natural) que no tiene por qué estar generada por agentes externos. Así, el estrés puede producir ansiedad, pero quien tiene ansiedad no necesariamente sufre de estrés.

Ejemplo:


El que ha servido como soldado en lo peor del accionar del terrorismo en el Perú en la década de los 80 y 90, sufría de un cuadro de ESTRÉS manifestado por una descarga constante de adrenalina frente a un ataque, que no sólo le ayudaba a preservar su vida al agilizar su vista, fuerza, concentración, etc., sino que le originaba un estado de alerta que a la larga, le generaba temblores, taquicardia, sudoración excesiva o falta de aire. Y pasado ya su periodo de servicio y dado de baja de las filas de las fuerzas armadas, esa sensación de inseguridad, palpitaciones, sofocación no debida a actividad física, temblores, se mantenían aún en ausencia del agente desencadenante (ataque terrorista), es lo que se conoce como ANSIEDAD.

¿PORQUÉ NOS SUENA LA BARRIGA CUANDO TENEMOS HAMBRE?

¿PORQUÉ NOS SUENA LA BARRIGA CUANDO TENEMOS HAMBRE?
ABSOLVIENDO PREGUNTAS DEL INBOX

Esto se debe a los movimientos (peristalsis) que realizan el estómago y los intestinos para procesar la comida, mezclarla con los ácidos segregados y contribuir con su avance a través de la luz intestinal, liberando a su vez gases merced al proceso metabólico, lo que produce a su vez los característicos sonidos llamados borborigmos (“borg…borg”). Así, cuando llevamos varias horas sin comer el organismo reclama más alimento y lo hace enviando la sensación de hambre al cerebro y aumentando estos movimientos peristálticos para prepararse.


Estos se realizan habitualmente cada 10 o 20 minutos, pero se oyen más fácilmente cuando el estómago está vacío, ya que el cuerpo actúa como caja de resonancia y amplifica el sonido que se emite.