sábado, 3 de enero de 2015

MALFORMACIONES EN LOS HIJOS PRODUCTO DE RELACIONES CONSANGUÍNEAS

MALFORMACIONES EN LOS HIJOS PRODUCTO DE RELACIONES CONSANGUÍNEAS

¿Los hijos de parejas que son familia nacen malformados?

¡SÍ!. Numerosos estudios han demostrado que en los hijos de parejas que son familia hay un aumento del número de niños que nacen con malformaciones y trastornos como retraso mental y pérdida auditiva; las posibilidades son altas sobre todo cuando en esa familia existe alguna condición heredada.

Esto se explica porque el 50% de los genes que poseemos provienen de la madre y el otro 50% del padre, y se calcula que entre un 8% a 10% de estos genes heredados están dañados o defectuosos, aunque no lo manifestemos, entonces, los individuos que pertenecen a un misma familia presentan mayor probabilidad de compartir el mismo gen defectuoso y transmitido a sus hijos. Para que estos genes defectuosos se manifiesten necesitan estar presente en partida doble, es decir, solo si ambos padres son portadores de la alteración, y esto es lo que sucede con la unión entre familiares.

El número de casos de malformaciones congénitas en hijos de primos-hermanos es de alrededor el doble al que corresponde a los hijos de personas que no son parientes.

Los trastornos más frecuentes son los llamados “errores congénitos” del metabolismo. Estas enfermedades se caracterizan por ser graves, algunas se manifiestan con retraso mental, y otras con discapacidades.

¿Qué es la consanguinidad?

La consanguinidad se refiere a la relación de sangre que poseen dos personas. Los parientes consanguíneos son aquellos que comparten sangre por tener algún vínculo familiar en común; por otra parte, los parientes NO consanguíneos son aquellos que no presentan ningún vínculo de sangre, pero aun así son parientes por algún vínculo legal (matrimonio).

Existen tres grados de consanguinidad:

·        Primer grado: Consiste en una relación entre dos personas muy cercanas; ya sea entre padre e hijos o entre hermanos. Los parientes de primer grado comparten la mitad de sus genes comunes, por lo que el riesgo de anomalías en los hijos es de un 50%.
·        Segundo grado: Consiste en relaciones entre familiares como: tío-sobrina, tía-sobrino, primos-hermanos, o cuando los novios poseen un abuelo en común. Este grupo comparte 1/4 de los genes, por lo que el riesgo es de 5-10%.
·        Tercer grado: Cuando los novios tienen un bisabuelo en común comparten 1/8 de los genes, por lo que el riesgo es de 3-5%.

A mayor grado de parentesco mayor es el riesgo de que los hijos presenten malformaciones o trastornos.

La consanguinidad y las malformaciones congénitas son dos aspectos que se relacionan de una manera directa. Aunque NO todas las malformaciones son a causa de relaciones consanguíneas, la frecuencia aumenta considerablemente con embarazos entre parientes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define las anomalías congénitas como cualquier defecto morfológico, bioquímico o de conducta, producido en cualquier etapa de la gestación, descubierto al nacer, o después. Por lo tanto, existe una gran variedad de malformaciones.

Es importante aclarar que la consanguinidad NO quiere decir que todos los hijos van a ser deformes o retrasados mentales, sino que existe un mayor riesgo de que esto suceda.

Todos somos portadores de genes mutados, pero nunca pensamos en la posibilidad de que la pareja escogida tenga otra copia defectuosa. Pero la probabilidad existe en cualquier ser humano.

Por:

Dra. Yocasta Idania