domingo, 5 de abril de 2015

PIÉ DIABÉTICO

PIÉ DIABÉTICO

El pie diabético, según el Consenso Internacional sobre Pie Diabético, es una infección, ulceración o destrucción de los tejidos profundos relacionados con alteraciones neurológicas y distintos grados de enfermedad vascular periférica en las extremidades inferiores que afecta a pacientes con diabetes mellitus.

Complicaciones neuropáticas

Cuando se dice que el pie diabético tiene una "base etiopatogénica neuropática" se hace referencia a que la causa primaria que hace que se llegue a padecer un pie diabético está en el daño progresivo que la diabetes produce sobre los nervios, lo que se conoce como neuropatía. Los nervios están encargados de informar sobre los diferentes estímulos (nervios sensitivos) y de controlar a los músculos (nervios efectores). En los diabéticos, la afectación de los nervios hace que se pierda la sensibilidad, especialmente la sensibilidad dolorosa y térmica, y que los músculos se atrofien, favoreciendo la aparición de deformidades en el pie, ya que los músculos se insertan en los huesos, los movilizan y dan estabilidad a la estructura ósea.

El hecho de que una persona pierda la sensibilidad en el pie implica que, si se produce una herida, un roce excesivo, una hiperpresión de un punto determinado o una exposición excesiva a fuentes de calor o frío, no se sientan.6 Ya que el dolor es un mecanismo defensivo del organismo que incita a tomar medidas que protejan de factores agresivos, los diabéticos pueden sufrir heridas y no darse cuenta. Además, la pérdida de control muscular favorece la aparición de deformidades y éstas pueden al mismo tiempo favorecer roces, cambios en la distribución de los apoyos del pie durante la marcha y predisponer a determinados puntos del pie a agresiones que, de no ser atajadas a tiempo, pueden resultar fatales.

Complicaciones vasculares

La isquemia, o sufrimiento tisular derivado de la insuficiencia arterial, es frecuente en los diabéticos, como consecuencia del daño que sufren los vasos sanguíneos a causa de la enfermedad. Las arterias tienen la función de aportar nutrientes y oxígeno a las células para que éstas funcionen correctamente. El pie es una zona de riego comprometido por su distancia al corazón y si a esto sumamos el daño que sufren los vasos sanguíneos, podemos imaginar que la circulación arterial del pie se vea ampliamente disminuida. Con ello se producen importantes trastornos tróficos, es decir, de la "alimentación de los tejidos", incluyendo debilidad de la piel, sequedad y otras alteraciones de las uñas, el vello.

Además, la insuficiencia arterial no solo provoca un sufrimiento de las células y de los tejidos que las componen, sino que además implica que la respuesta inflamatoria, que también depende del flujo circulatorio, se vea disminuida. Las arterias son responsables de llevar los materiales necesarios para que un tejido se regenere, de modo que si se forma una herida, ésta difícilmente cicatrizará. A través de las arterias es como los medicamentos alcanzan las distintas partes del organismo, así que si un paciente diabético sufre una infección en el pie y el riego circulatorio está disminuido, el éxito del tratamiento farmacológico sistémico (por vía oral principalmente) se reduce potencialmente porque el medicamento llega con mucha dificultad a la zona en la que tiene que actuar, si bien debe instaurarse aun asumiendo el riesgo de que no sea eficaz. Por otro lado, el tratamiento local, es decir, sobre la misma herida, resulta fundamental aunque por desgracia, dadas las dificultades añadidas, no siempre sea suficiente.

Complicaciones de las úlceras

Las úlceras requieren todos los cuidados podológicos y médicos que estén al alcance del paciente, ya que no solo no se resuelven espontáneamente, sino que tienden a agravarse, llegando en muchos casos a gangrenarse, lo que obliga a ejecutar amputaciones parciales o incluso totales de las zonas afectadas. Se estima que las complicaciones derivadas de la diabetes son la principal causa de amputación no traumática en el mundo. La suma de falta de riego sanguíneo con la acumulación de toxinas derivadas del metabolismo infeccioso pueden facilitar la aparición de fenómenos necróticos; dicho de otro modo, pueden provocar que determinadas zonas de tejido mueran. Si ese tejido muerto no es eliminado correctamente puede provocar la liberación de toxinas en sangre que acaben por ocasionar una gangrena del miembro. La gangrena es subsidiaria de un único tratamiento posible: la amputación o la muerte (si es que alcanza el sistema circulatorio a niveles superiores).

Abordaje

La alta incidencia de la diabetes, considerada por muchos como la auténtica epidemia del siglo XXI, exige que las autoridades sanitarias centren sus esfuerzos en combatir esta enfermedad y tratar precozmente todas las complicaciones derivadas de ella, incluyendo por supuesto al pie diabético. Sin duda, un enfoque multidisciplinar, que incluya la participación de diferentes profesionales del ámbito sanitario, es con toda probabilidad la mejor forma de detectar y atajar a tiempo estas complicaciones y evitar que se produzcan.

En la primera valoración de una lesión en el pie de un diabético se debe realizar una valoración de la circulación arterial pues en caso de que ésta esté afectada se debe intentar la revascularización lo antes posible. A continuación y en el mismo momento, es imprescindible valorar la situación clínica del paciente y detectar cuantos padecimientos o circunstancias coinciden y pueden ser coadyuvantes para una mala evolución de las lesiones, y por último, el cuidado local, que no puede separarse de lo anterior, pues un cuidado esmerado de la lesión no tendrá ningún resultado mientras no consigamos corregir cuantas circunstancias intervengan en el caso.

Determinación del grado de riesgo en las lesiones del pie diabético

El interés básico de disponer de una clasificación clínica de los estadios en que cursa el Pie Diabético responde a la conveniencia de articular los protocolos terapéuticos adecuados a la necesidad de establecer su valor predictivo en cuanto a la cicatrización de la úlcera. La clasificación de Wagner (Meggitt/Wagner), valora 3 parámetros: la profundidad de la úlcera, el grado de infección y el grado de necrosis:

Grado 0: No hay lesión, Pie de riesgo.
Grado 1: Úlcera superficial que compromete todo el espesor de la piel pero no tejidos subyacentes.
Grado 2: Úlcera profunda, penetrando hasta ligamentos y músculos pero no compromete el hueso o la formación de abscesos.
Grado 3: Úlcera profunda con celulitis o formación de abscesos, casi siempre con osteomielitis.
Grado 4: Gangrena localizada.
Grado 5: Gangrena de todo el pie.

Tratamiento

El Tratamiento local, según el grado de ulceración (escala de Wagner), es:

Grado 0: El pie está en riesgo, no existe lesión, la actitud terapéutica es de índole preventiva.

Grado 1. El procedimiento terapéutico va direccionado a disminuir la presión sobre el área con úlcera. Generalmente no se presenta una infección.

Grado 2. La infección está presente, por lo que es necesario obtener muestras para cultivo. Debe realizarse una desbridación, curación tópica y utilizar antibióticos y coadyuvantes. Dentro de los coadyuvantes más efectivos, novedosos y de fácil aplicación son los productos a base de Iones de Plata.

Grado 3. Se caracteriza por la existencia de una infección profunda, con formación de abscesos, a menudo de osteítis. La intervención quirúrgica posiblemente es necesaria.

Grado 4. Los pacientes afectados requieren hospitalización urgente y valoración del componente isquémico, que en esta fase suele estar sumamente afectado. En términos generales, se procede a cirugía revascularizadora, para evitar la amputación, o conseguir que ésta pueda realizarse a un nivel distal de la extremidad.


Grado 5. Se requiere amputación.

TRASTORNO BIPOLAR

TRASTORNO BIPOLAR

El trastorno bipolar, también conocido como la depresión maníaca, es una enfermedad mental que incluye episodios serios de la manía y la depresión. La enfermedad causa cambios drásticos de altos y bajas de temperamento, de sentirse extremadamente deprimido y sin esperanza, con períodos de temperamento normal entre los cambios.

Para los que están afligidos con la enfermedad, es extremadamente preocupante y molestoso. Como otras enfermedades serias, el trastorno bipolar también es difícil para los esposos (-as), miembros de la familia, amistades y empresarios. Todos que se relacionan con la persona que tiene el trastorno bipolar posiblemente tendrán que enfrentarse con problemas serios de comportamiento (tal como salidas para gastar dinero sin control) y las consecuencias permanentes de estos comportamientos.

El trastorno bipolar típicamente comienza en la adolescencia o durante la temprana adultez y continúa a través de toda la vida. Frecuentemente no es reconocida como una enfermedad y las personas que tienen la enfermedad pueden sufrir innecesariamente por años o por décadas.

La enfermedad bipolar ha sido diagnosticada en niños(as) de menos de 12 años de edad, aunque no es común durante esta etapa de la niñez. Puede ser confundida con el trastorno del déficit de la atención y del comportamiento perturbador, por lo tanto un diagnóstico cuidadoso es necesario.

Aunque el trastorno bipolar puede ser debilitante, es también una de las enfermedades mentales más tratables. La combinación de medicina y psicoterapia ayuda a la mayoría de las personas con esta enfermedad a que regresen a una vida alegre y gratificante.

CAUSAS

Aunque una conexión genética específica al trastorno bipolar no ha sido determinada, los estudios muestran que del 80 al 90 por ciento de las personas que sufren con esta enfermedad tienen parientes con alguna forma de depresión. Es también posible que las personas puedan heredar la tendencia a desarrollar la enfermedad, la cual puede entonces ser causada por factores ambientales.

Otras investigaciones sugieren que la enfermedad puede ser causada por un desequilibrio bioquímico lo cual altera el ánimo de la persona. Éste desequilibrio puede ser por causa de una producción irregular de hormonas o de un problema con ciertos neurotransmisores, los cuales son químicos en el cerebro que actúan como mensajeros a las neuronas cerebrales.

SÍNTOMAS

El trastorno bipolar es frecuentemente difícil de reconocer y de diagnosticar. Una de las razones es debido a la hipomanía, la cual es una temprana señal del trastorno. La hipomanía puede causar que la persona tenga un alto nivel de energía, pensamientos grandiosos no reales o ideas e impulsividad o comportamiento perturbador y alarmante. Estos síntomas pueden sentirse como algo bueno para la persona, lo cual puede llevarle a que uno niega que existe un problema. Otra razón para la falta de reconocimiento es que el trastorno bipolar puede aparecer como síntomas de otras enfermedades o puede ocurrir con otros problemas como los del abuso de sustancias, comportamiento irregular en la escuela o problemas en su lugar de empleo.

Los síntomas de la manía, los cuales pueden durar hasta tres meses si no son tratados, incluyen:

1.      Aumento de energía, actividad, inquietud, pensamientos rápidos y el hablar rápido
2.      Negación de que existe algún problema
3.      Sentimientos excesivamente “altos” o eufóricos—la persona se siente “encima del mundo” y nada, incluyendo malas noticias o eventos trágicos, puede cambiar dicha “felicidad.”
4.      Irritabilidad extrema y fácil distracción
5.      Reducción de la necesidad para dormir—la persona puede durar por días sin dormir, o sin sentirse cansado(a).
6.      Creencias pocas realistas en tener ciertas habilidades y poderes—la persona puede experimentar sentimientos de confianza exagerada y de optimismo sin fundación. Esto también puede llevar a planes laborales demasiado ambiciosos y la creencia que nada puede detenerle en alcanzar dichas metas.
7.      Falta de juicio que está fuera de carácter—la persona puede hacer decisiones malas las cuales pueden llevarle a unos falsos envolvimientos en actividades, reuniones y metas, manejar un auto sin saber hacía donde va, gastos incontrolables y malas aventuras de negocios.
8.      Un comportamiento continuo que es diferente al comportamiento usual de otras personas—la persona puede que se vista y/o actúe diferente a lo que él o ella han hecho anteriormente. La persona puede que se convierta en un colector de varios artículos o que se haga indiferente al cuido personal. Él o ella puede que se haga obsesivo en el escribir o que experimente ilusiones.
9.      Compulsión sexual que no es lo usual
10. Abuso de drogas, particularmente la cocaína, alcohol y medicinas para dormir
11. Comportamiento entrometido o agresivo

Los síntomas de la depresión

Algunas personas experimentan períodos de ánimo y comportamiento normal después de una etapa maníaca; sin embargo, la etapa depresiva eventualmente aparecerá.
Los síntomas de la depresión incluyen:

1.      Animo persistente de tristeza, ansiedad o de soledad
2.      Sentimientos de desesperanza o pesimismo
3.      Sentimientos de culpabilidad, desvalorización, o impotencia
4.      Pérdida de interés o placer en actividades ordinarias, incluyendo el sexo
5.      Decaída de energía, un sentimiento de fatiga o de siendo más “lento”
6.      Dificultad en la concentración, acordándose, o de hacer decisiones
7.      Inquietud e irritabilidad
8.      Trastornos del dormir
9.      Pérdida de apetito o de peso, o aumento de peso
10. Dolor crónico u otros síntomas del cuerpo persistentes los cuales no son causados por enfermedades físicas
11. Pensamientos sobre la muerte o el suicidio; incluyendo atentados al suicidio.

Tratamiento

Cualquiera que sufra del trastorno bipolar debería de estar en cuido psiquiátrico. Aliento y apoyo de los amigos y la familia en reconocer el problema y en buscar ayuda son las claves principales para el recobro.

Si la persona está en el medio de un episodio, él o ella pueden rehusar el recibir ayuda. En esta situación, pueda que sea necesario tener a la persona hospitalizada para su propia protección para que pueda recibir el tratamiento que tanto necesita, particularmente si la persona está considerando el suicidio.

La mayoría de la gente con el trastorno bipolar pueden ser ayudados con la medicina. El litio es efectivo en controlar la manía; carbamazepina y valproato (estabilizantes del ánimo y anticonvulsivos) son también algunas de las medicinas que son usadas. Aún más, benzodiacepinas y medicina para el tiroides también pueden ayudar.

Frecuentemente se sugiere que las personas con el trastorno bipolar deben también recibir consejería, educación y apoyo de un psicoterapista. Un terapista puede ayudar a la persona a que se enfrente a las relaciones personales, a que mantenga una autoimagen saludable y asegure que la persona cumpla con su tratamiento. La psicoterapia también puede ayudar a la persona a enfrentarse con los efectos secundarios de las medicinas.


Los amigos y los miembros de la familia deberían también unirse al grupo de apoyo para mejor comprender la enfermedad y así poder continuar de ofrecer aliento y apoyo a sus seres queridos.