TREPANACIONES EN EL ANTIGUO PERU. PERCY ZAPATA MENDO.

TREPANACIONES EN EL ANTIGUO PERU.

Según Rivet, el primer cráneo trepanado fue descubierto en 1685 por Montfaucon en Cocherel, pero no fue hasta 1816 que Jean – Denis Barbié du Bocage presentó un cráneo encontrado en Nogent-les Vierges.

Para Lastres, la historia del conocimiento de las trepanaciones se inicia en 1839, con la referencia de Lehmann Nitsche sobre la fotografía en el atlas de Morton (“Crania Americana”) de un cráneo peruano con señales de trepanación.

En el Perú, la información sobre trepanaciones nos invita a un recorrido por la obra de autores tanto nacionales como extranjeros; un recorrido que tiene su hito de inicio en 1865, cuando el naturalista norteamericano George Squier, durante una visita al Cusco, queda inmensamente entusiasmado al verificar la existencia de un cráneo – proveniente del cementerio inca de Yucay- que ofrecía la característica sui generis de presentar una pérdida de substancia de forma cuadrilátera en el hemifrontal derecho. Posteriormente, ésta valiosa pieza sería examinada en los Estados Unidos por Wiman y Nott, y en Francia por Nelaton y Broca, pasando de éste modo a la posteridad con el nombre de “Cráneo de Squier-Broca”.

El 13 de agosto de 1890, Antonio Lorena sustenta en la Sociedad Médica Unión Fernandina, una conferencia sobre “La Medicina y la trepanación incásicas”, donde postula que los incas no habrían realizado trepanaciones. Cree que las aberturas craneales encontradas son resultado de eliminación de secuestros sifilíticos o tuberculosos, y que la pretendida trepanación estaría reducida a la regularización de las perforaciones accidentales, mediante cuchillos de sílex.

A pesar de ésta concepción negativista y en nombre de su espíritu científico, posteriormente se retracta de su tesis original ante los hechos demostrados por otros investigadores como Villar, Bambarén y Muñiz, de quienes refiere haber recibido “nuevas y claras luces” .Sin embargo el mérito de este trabajo es el de haber iniciado la investigación en ésta materia al describir una técnica llamada por él, “corona de barreno de los ebanistas”, hecho que lo convierte en el pionero en la descripción de este tipo de trepanaciones por horadación, razón por la cual Lastres propuso se las llame “Trepanaciones tipo Lorena”. En 1912, Tello hizo una precisa descripción de la técnica de ésta intervención: valiéndose de un punzón metálico (de cobre o aleación champi), el sirkak o cirujano indio practicaba pequeños agujeros a igual distancia y con ellos trazaba un dibujo geométrico dependiendo de la exéresis que deseaba ejecutar. Realizadas las horadaciones procedía a seccionar los puentes valiéndose del sílex o la obsidiana. Terminada la liberación del fragmento, procedía a elevarlo.

¿Por qué se practicó con tanta frecuencia la trepanación craneana?

La respuesta a ésta lógica interrogante, ha dado lugar a múltiples conjeturas, por ejm: los prehistóricos Dayak de Borneo la practicarían simplemente para colgar el cráneo al cual rendían culto; los bárbaros para usarlo como vaso, pues “…beber del cráneo de un enemigo es la voluptuosidad suprema…” ; los Ainus del Japón para curar la sífilis; De Prunieres y Nadaillac la interpretan como una especie de iniciación religiosa; Tello le atribuye carácter terapéutico en casos de fracturas de cráneo, heridas con denudación del hueso, periostitis y lesiones sifilíticas. Broca, Lavorería, Mc Curdy y Valdizán apuestan por un criterio taumatúrgico: el de extraer a través de la ventana ósea el quid maligno o espíritu del mal productor del uma nanay (cefalea) o aya huaira (síntomas epilépticos); Weiss menciona a la osteoporosis simétrica de Hrdllicka como una razón; Jiménez Borja involucra inclusive su hallazgo de un cráneo trepanado de mono, en el museo de Puruchuco, con el que se inclina por motivos rituales para las trepanaciones en el antiguo Perú. En 1937, la Revista del Museo Nacional publica un trabajo inédito del Doctor Lorena, escrito en 1924.En estas “Notas Antropológicas”, el profesor cusqueño aborda también el problema del porque de la elevada frecuencia de trepanaciones, postulando una febris operationis de la cual habrían sido presa los cirujanos indios, incitándoles aquella a trepanar incluso por triviales síntomas y no por los motivos que indica la ciencia contemporánea.

Acta méd. peruana v.24 n.3 Lima sep. /dic. 2007

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