Diverticulosis y diverticulitis. Percy Zapata Mendo, Jaime Zapata Mendo.

Diverticulosis y diverticulitis

¿Qué son los divertículos intestinales?

Los divertículos intestinales son pequeñas bolsas ó sáculos que protruyen desde la luz del intestino hacia el exterior de éste. El lugar del aparato digestivo donde se encuentran con mayor frecuencia es en el colon y concretamente en una zona del colon izquierdo llamada sigma.

Aunque los divertículos pueden aparecer a lo largo de todo el aparato digestivo, el término diverticulosis hace referencia a la existencia de divertículos en el colon. Y hablamos de diverticulitis cuando alguno de estos divertículos se inflama.

Entre el 5-10 % de la población general tiene divertículos de colon, siendo mucho más frecuentes en las personas mayores de 50 años, aumentando su número con la edad.

¿Cómo se producen los divertículos de colon?

La mayor parte de los divertículos de colon se producen por un aumento en la presión interna del colon. Esto provoca con el paso de los años que sus capas internas (mucosa y submucosa) se hernien ó prolapsen a través de los puntos de la pared más débiles y con menor resistencia, dando lugar a la aparición de los divertículos. Cuanto menor es la cantidad de fibra que tomamos con la dieta, mayor es la presión en el interior del colon y más frecuente así la aparición de los divertículos. Por eso en los países en desarrollo, donde toman mucha más fibra que nosotros, la diverticulosis es muy escasa.

¿Y la diverticulitis?

La diverticulitis es la complicación más frecuente de los sujetos con divertículos: entre el 10-20 % de éstos desarrollarán a lo largo de su vida algún episodio de diverticulitis.

La inflamación de los divertículos se produce por la retención de materia fecal en su interior, la induración de ésta, erosionando el fondo de la pared del divertículo y finalmente la infección por las bacterias del colon.

¿Qué síntomas producen?

Más del 80 % de las personas con diverticulosis se encuentran asintomáticos. En los que aparecen síntomas, éstos se deben a las alteraciones motoras propias del colon (hipertonía) y se presentan en forma de dolor abdominal continuo o intermitente, normalmente localizado en la parte inferior izquierda del abdomen (fosa ilíaca), donde se sitúa el sigma; suele aliviarse con la evacuación y/o la expulsión de gases.

Los pacientes con diverticulitis suelen presentar dolor agudo, constante, habitualmente localizado en la fosa iliaca izquierda (se le llama por esto "la apendicitis del lado izquierdo"), con irradiación hacia la espalda, fiebre acompañada de tiritona y a veces cambio del ritmo intestinal, desde diarrea hasta estreñimiento. También pueden aparecer náuseas, vómitos, cansancio y distensión abdominal.

¿Cómo se diagnostican?

Para confirmar la sospecha diagnóstica de diverticulosis y dada la necesidad de descartar otras enfermedades orgánicas más graves con síntomas similares, como el cáncer de colon, debemos realizar exámenes radiológicos y/o endoscópicos.

El enema opaco consiste en rellenar el colon con contraste baritado para que éste se introduzca en la luz de los divertículos y se puedan ver en las radiografías. También permite ver la espasticidad del colon y las zonas anfractuosas del sigma.

La colonoscopia se realiza introduciendo un endoscopio por el ano para ver todo el colon, habiendo procedido antes a su limpieza mediante soluciones evacuantes.

Ante la sospecha clínica de diverticulitis, los métodos diagnósticos más fiables y seguros son la tomografía axial computerizada (TAC ó scanner) y la ecografía, pues permiten identificar la presencia de engrosamientos de la pared del colon en las zonas inflamadas y la existencia de complicaciones como pueden ser los abscesos y las fístulas. Cuando ha pasado la fase aguda de la inflamación es conveniente realizar una colonoscopia para confirmar el diagnóstico y descartar otros procesos que pueden semejar una diverticulitis, como son el cáncer de colon, la enfermedad inflamatoria intestinal y la colitis isquémica.

¿Cómo se tratan?

El tratamiento de la diverticulosis debe ir encaminado a aliviar los síntomas y prevenir la aparición de complicaciones.

Por lo general una dieta rica en fibra vegetal con suplementos de salvado y otros laxantes que aporten fibra (plántago ovata, psilium, etc) alivia el dolor abdominal, controla el ritmo defecatorio evitando la alternancia de éste y reduce la distensión abdominal.

Los fármacos antiespasmódicos que actúan de forma selectiva sobre la musculatura del colon (mebeverina, bromuro de otilonio o bromuro de pinaverio) mejoran los dolores al inhibir las contracciones del sigma. Si con estos fármacos no es suficiente, se pueden utilizar analgésicos (tipo pentazocina) que además de calmar el dolor reduce la presión dentro del colon.

La diverticulitis se debe tratar inicialmente mediante reposo en cama, dieta absoluta, hidratación intravenosa, analgésicos y antibióticos intravenosos. Si hay signos de obstrucción intestinal (náuseas, vómitos y marcada distensión abdominal) se colocará una sonda nasogástrica para descomprimir el intestino.

Cuando pese a todo ello el cuadro no cede, se produce una perforación del divertículo con peritonitis, se forma un absceso o se produce una fístula hacia un órgano vecino, el tratamiento será la cirugía, resecando el segmento de colon afectado con drenaje del absceso y bolsa de colostomía provisional que en unos meses se cerrará. También se recurrirá a la cirugía, aunque no de forma urgente, cuando los episodios de diverticulosis se repitan con frecuencia, aparezcan fístulas y/o suboclusiones intestinales.

Dr. Ramón Angós Musgo

Especialista en Digestivo

Consultor. Servicio de Digestivo

CLINICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

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