FÁRMACO. PERCY ZAPATA MENDO, JAIME ZAPATA MENDO.

Fármaco

1 INTRODUCCIÓN

Fármaco o Medicamento, producto químico que se emplea en el tratamiento, diagnóstico o prevención de enfermedades. La farmacología es la ciencia que estudia la preparación, propiedades, acción, distribución y eliminación de los fármacos en el cuerpo humano.

Los medicamentos han sido utilizados desde la prehistoria. Las civilizaciones de la antigua India, China, el Mediterráneo y Oriente Próximo descubrieron y emplearon gran número de plantas medicinales y minerales, entre las que se cuentan algunas, como la ipecacuana, que se siguen utilizando hoy día. La primera relación de fármacos con instrucciones para su elaboración, o farmacopea, apareció en la actual ciudad alemana de Nuremberg en 1546. Sin embargo, el estudio de los fármacos, la farmacia, no cobró vigencia como profesión independiente hasta el siglo XVII. Gracias a las investigaciones realizadas durante el siglo XX se han descubierto gran número de fármacos que han supuesto una verdadera revolución en la práctica de la medicina.

2 COMPOSICIÓN DE LOS FÁRMACOS

Los fármacos pueden elaborarse a partir de plantas, minerales, animales o mediante síntesis. Muchos medicamentos tradicionales se pueden extraer de las plantas, como el ácido acetilsalicílico que se obtiene a partir de la corteza del sauce, la digital de la planta digital común, la quinina de la corteza del árbol de la quina, o la reserpina que se obtiene de la raíz de la especie Rauwolfia serpentina. Entre los productos minerales que se utilizan como medicamentos están el ácido bórico, la sal de Epsom y el yodo. Algunas hormonas que se emplean en el tratamiento de ciertos procesos, como la ACTH y la insulina, se obtienen a menudo de los animales. Muchos analgésicos, sedantes, psicofármacos y anestésicos de reciente aparición, así como otros productos que antes se obtenían de los animales, se sintetizan de forma artificial en el laboratorio.

3 VIAS DE ADMINISTRACIÓN

Según el tipo de fármaco y el efecto que se desee obtener, existen diferentes formas de administración. Un fármaco puede tomarse por boca (vía oral), inhalarse (vía inhalatoria), inyectarse en una vena (vía intravenosa), en un músculo (vía intramuscular), debajo de la piel (vía subcutánea), aplicarse sobre la piel (uso tópico), por la nariz (vía nasal), en el conducto auditivo (vía ótica), en los ojos (vía oftálmica), como enema o supositorio (vía rectal) o inyectarse en el líquido cefalorraquídeo (administración intratecal). La administración intravenosa se realiza mediante una jeringa o por flujo continuo con un sistema de infusión. Una modalidad de administración intramuscular son los preparados depot, que combinan el fármaco con otra sustancia que lo libera lentamente al torrente sanguíneo. Esa estrategia se utiliza para la administración de antibióticos, esteroides y algunos anticonceptivos. Los fármacos que se administran por vía oral también pueden contener sustancias que permitan su liberación lenta en el estómago (cápsulas de liberación sostenida). Los fármacos para el tratamiento del asma bronquial suelen utilizar como soporte los aerosoles, que permiten que el fármaco se distribuya mejor en el aparato respiratorio. Uno de los avances más espectaculares son las bombas de infusión de insulina, aparatos portátiles alimentados con pequeñas baterías que van liberando de forma periódica una cantidad predeterminada de insulina en el torrente circulatorio de los diabéticos. Esa forma de administración es la que mejor reproduce la manera en que se libera la insulina en las personas no diabéticas.

4 CONTROL Y AJUSTE DE LA DOSIS DE ALGUNOS FÁRMACOS: MONITORIZACIÓN

Para la correcta administración de algunos medicamentos es de gran ayuda conocer la cantidad real que existe del fármaco en cuestión en la sangre (medir su concentración): este procedimiento recibe el nombre de monitorización sérica.

La monitorización sérica se efectúa cuando resulta imprescindible conocer las concentraciones sanguíneas de manera precisa, como cuando existe una relación entre las concentraciones del fármaco en sangre y sus efectos terapéuticos o tóxicos, cuando los límites entre las concentraciones terapéuticas y las tóxicas son muy pequeñas, cuando es difícil interpretar sus efectos solo por la clínica, o cuando la respuesta al fármaco con una misma dosis varía según el paciente. La monitorización sérica se utiliza, por ejemplo, en algunos fármacos que se emplean para tratar la epilepsia, en los que la diferencia entre la concentración sanguínea con efecto terapéutico y la concentración tóxica es pequeña, así como en el caso de anticoagulantes como la heparina en los que la monitorización es necesaria para ajustar correctamente la dosis.

5 VALORACIÓN RIESGO-BENEFICIO

La prescripción de un fármaco supone siempre la valoración de la relación riesgo-beneficio. Por ejemplo, el antibiótico gentamicina, un derivado de la estreptomicina, es tóxico para el riñón, de modo que cuando se requieren dosis elevadas debe supervisarse su administración.

Para prescribir un medicamento es muy importante que el médico tenga conocimiento de todos los fármacos que pudiera estar tomando el paciente, incluso de aquellos que se dispensan sin receta y que el paciente toma por su cuenta, ya que muchos fármacos tienen efectos adversos cuando se combinan con otros, o con ciertos alimentos. A veces, determinados fármacos anulan la acción de otros cuando se toman conjuntamente.

6 ENSAYOS CLÍNICOS PARA LA APROBACIÓN DE UN FÁRMACO

En las décadas de 1930 y 1940, la industria farmacéutica se volcó en una intensa investigación sobre antibióticos, antihistamínicos, hormonas esteroideas, vitaminas y muchos otros tipos de fármacos. El descubrimiento de nuevos fármacos puso en marcha un elaborado programa de pruebas o ensayos clínicos que se llevan a cabo en varias fases. La evaluación experimental de una sustancia se realiza primero en animales pequeños como el ratón, después en animales como monos y perros y, finalmente, en seres humanos. Con esos ensayos se trata de obtener información sobre la absorción, distribución, metabolismo, excreción, efectos, eficacia en una indicación, reacciones adversas, seguridad y relación dosis-respuesta. En la mayoría de los países es imprescindible obtener el permiso de las autoridades gubernamentales para realizar pruebas en seres humanos, tanto en voluntarios sanos como en pacientes afectados por el trastorno que el fármaco pretende combatir. Todo ensayo clínico en seres humanos requiere, además, el consentimiento informado de las personas que participan en él.

Por lo general, el proceso de aprobación para el empleo de una sustancia como fármaco es largo y complicado. La legislación es muy estricta y exige a los laboratorios estudios y controles meticulosos y exhaustivos. Los narcóticos y otros medicamentos están, además, sujetos a un control administrativo especial.

Una vez aprobada su comercialización, el fármaco se combina con otros ingredientes (excipientes) para darle forma líquida o de comprimido.

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