ARTRITIS REUMATOIDEA. PERCY ZAPATA MENDO.

Artritis reumatoide
La artritis reumatoide es una enfermedad crónica inflamatoria que causa dolor, rigidez, sensación de calor, enrojecimiento e inflamación (hinchazón) en las articulaciones. Con el paso del tiempo las articulaciones afectadas pueden perder su forma, y sufren daños. El tejido que recubre las articulaciones puede volverse grueso y puede desgastar los ligamentos, cartílago y hueso que lo rodean a medida que progresa. La artritis reumatoide generalmente ocurre de manera simétrica, lo que significa que si una rodilla o mano tiene la enfermedad, la otra generalmente la desarrolla también.
La causa de la artritis reumatoide es desconocida, a pesar de que parece ser una enfermedad autoinmune. Cuando el sistema inmune del cuerpo no funciona adecuadamente, los glóbulos blancos que normalmente atacan  bacterias o virus atacan el tejido sano, en este caso a la membrana sinovial o tejido que cubre la articulación. A medida que la membrana sinovial se inflama, se liberan enzimas. Con el tiempo, estas enzimas y ciertas células inmunes dañan el cartílago, huesos, tendones y ligamentos cercanos a las articulaciones.
Algunas investigaciones sugieren que un virus desencadena esta respuesta inmune. Sin embargo, no existen aún signos convincentes de que un solo virus sea la causa en todos los pacientes. Al mismo tiempo, es probable que algunas personas tengan más probabilidades de desarrollar la enfermedad por su predisposición genética.
La artritis reumatoide, la forma más incapacitante de artritis,  afecta a más de una articulación. Las articulaciones que generalmente se ven afectadas son las de las manos, muñeca, pies, tobillos, codo, hombros, caderas, rodillas y cuello. La artritis reumatoide puede causar articulaciones deformadas, pérdida de movilidad y disminución de la fuerza. También puede ocasionar masas que no duelen del tamaño de un fríjol, que se llaman nódulos reumatoides. Estos se desarrollan bajo la piel, especialmente alrededor del codo o debajo de los dedos de los pies.
Generalmente, el dolor en la artritis reumatoide se describe como dolor sordo, similar al dolor de cabeza o de muelas. El dolor es, por lo general, más intenso por las mañanas. No es extraño sentir rigidez de 30 minutos a una hora por las mañanas. En los días en que la enfermedad está más activa, se puede experimentar fatiga, pérdida del apetito, fiebre, sudor y dificultad para dormir.
Debido a que la artritis reumatoide es una enfermedad sistémica (o sea que puede afectar todo el cuerpo), también pueden presentarse inflamaciones en otras áreas, incluyendo el corazón, pulmones u ojos. Los síntomas varían según la persona y hasta en una misma persona los síntomas se modifican con el tiempo. Las personas que padecen de una forma leve de la enfermedad sufren de dolor y rigidez, pero pueden no experimentar ningún daño en las articulaciones. En  otras personas, el daño puede aparecer temprano, lo que requiere de un tratamiento quirúrgico y médico agresivo. Las personas que padecen de artritis reumatoide pueden notar una mejoría o empeoramiento sin razón aparente.
Síntomas
Los síntomas incluyen:
  • dolor, hinchazón, movimiento limitado, calor y rigidez alrededor de las articulaciones afectadas, frecuentemente afectan las manos y muñecas, pies y tobillos, codos, hombros, cuello, rodillas y caderas, generalmente de manera simétrica. con el tiempo, las articulaciones pueden desarrollar deformaciones
  • ulceración, rigidez y dolor, particularmente por las mañanas y tardes
  • nódulos reumatoides debajo de la piel
  • pérdida de peso
  • sudor y fiebre
  • dificultad para dormir
  • debilidad y pérdida de movilidad
  • depresión
Diagnóstico
Su médico le preguntará sobre sus síntomas e historia clínica y lo examinará. También le puede solicitar  análisis de sangre. Un anticuerpo, llamado factor reumatoide (FR), se encuentra en la sangre en un 70 a 80 por ciento de los pacientes con artritis reumatoide. Sin embargo, el hecho de tener FR no necesariamente significa que usted tiene artritis reumatoide. Varias personas que no tienen artritis reumatoide pueden tener RF en su sangre. Un anticuerpo utilizado  más recientemente, llamado proteína citrulinada anticíclica (anti-CCP), puede ser un indicador más específico de la artritis reumatoide. Se podrían hacer otros análisis de sangre para buscar otras causas del dolor articular, anemia y la función renal y hepática.
Podría escuchar acerca de una lista de síntomas (llamados criterios) para diagnosticar la artritis reumatoide. A pesar de que muchos médicos utilizan esta lista de verificación como guía, es importante saber que algunos pacientes con artritis reumatoide no tienen muchos de los síntomas que aparecen en la lista, especialmente si la enfermedad es leve. El diagnóstico de artritis reumatoide se basa en su mayor parte en la experiencia de su médico, en el “panorama general” de los síntomas, examen físico y resultados de los análisis de laboratorio.
Duración
La mayoría de las personas con artritis reumatoide tienen síntomas crónicos. Experimentan periodos en los que los síntomas empeoran, que se llaman brotes y periodos en que los síntomas mejoran, lo que se llama remisión.
Prevención
No hay forma de prevenir la artritis reumatoide.
Tratamiento
El tratamiento de la artritis reumatoide ha mejorado en los últimos 50 años. Un enfoque integral que combina medicamentos, ejercicios alternados con descanso, modificaciones en el estilo de vida y a veces cirugía, puede ayudar a la persona a llevar una vida normal. Los objetivos más importantes en el tratamiento de la artritis reumatoide son mantener su capacidad de movimiento y de funcionamiento, reducir el dolor e impedir un daño futuro en las articulaciones. Si estos objetivos se logran, la calidad y expectativas de vida pueden ser normales. Los tratamientos por sí mismos pueden tener efectos secundarios. Usted y su médico deberán discutir y valorar los riesgos y beneficios de cualquier tratamiento.
Medicamentos 
Ciertos medicamentos mejoran los síntomas de la artritis reumatoide, mientras que otros medicamentos disminuyen el avance de la enfermedad.
Las drogas antiinflamatorias no esteroides (NSAID), incluyendo la aspirina, el ibuprofeno (Motrin y otras marcas) y naproxeno (Aleve, Naprosyn), pueden ayudar a aliviar los síntomas. Los efectos secundarios ocurren en unos pocos pacientes. Estos incluyen dolor de estómago, úlceras, insuficiencia renal o reacciones alérgicas.
Los medicamentos NSAID más nuevos, tales como el celecoxib (Celebrex), ofrecen los mismos beneficios para la artritis que los medicamentos más antiguos pero con menor riesgo de causar úlceras. Sin embargo, el riesgo de úlceras existe. Un estudio demostró que los pacientes de alto riesgo que han tenido una úlcera sangrante reciente, hasta un 10 por ciento de ellos desarrollaron una nueva úlcera. Además, el riesgo fue similar para estos pacientes con alto riesgo  que tomaron un medicamento más viejo (diclofenac) combinado con un medicamento para proteger el estómago (omeprazol).
Las drogas más nuevas son más caras y tienen otros  efectos secundarios.
Alerta: dos de los inhibidores COX-2 han sido retirados del mercado, el valdecoxib (Bextra) el 7 de abril de 2005 y el rofexcoxib (Vioxx) en septiembre de 2004 debido a que algunos estudios los relacionaban con toxicidad cardiovascular. Otros calmantes, tales como el acetaminofeno (Tylenol) o el tramadol (Ultram) pueden disminuir el dolor cuando se los toma junto con un NSAID.
Los corticosteroides como la prednisona (Deltasone y otras marcas) reducen la inflamación y el daño en las articulaciones. Sin embargo, tienen poco beneficio a largo plazo y tienen una larga lista de efectos secundarios como moretones, adelgazamiento de los huesos, cataratas, aumento de peso, inflamación (hinchazón) de la cara, diabetes y presión arterial alta. Si usted utiliza corticosteroides, siga las recomendaciones de su médico. Su médico le puede recetar corticosteroides para aliviar un brote y luego disminuir las dosis. Puede ser peligroso suspender la terapia con corticosteroides de manera repentina.
Las drogas modificadoras de las enfermedades antirreumáticas (llamadas DMARDs por sus iniciales en inglés, drogas de segunda línea) tienden a disminuir o detener el progreso de la artritis reumatoide al alterar la función del sistema inmune de su cuerpo. Los expertos recomiendan que  las personas con artritis reumatoide tomen DMARDs  después de hacer el diagnóstico para reducir las posibilidades de daño articular.
Estas drogas incluyen metotrexato (Folex, Methotrexate LPF, Rheumatrex), hidroxicloroquina (Plaquenil) o sulfasalazina (Azulfidine). Cada una de éstas tiene  riesgos de efectos secundarios. Su médico le explicara los riesgos y beneficios.
Los medicamentos más nuevos incluyen la leflunomida (Arava) en comprimidos y el abatacept (Orencia), el adalimumab (Humira), el etanercept (Enbrel), el infliximab (Remicade) y el rituximab (Rituxan) en inyecciones. Estos medicamentos pueden ser muy efectivos, pero debido a que son nuevos y más caros, la mayoría de los médicos recomiendan otros tratamientos antes. Otras de las terapias médicas más nuevas aprobadas por la Food and Drug Administration FDA (Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos) para la artritis reumatoide es la anakinra (Kineret), una droga inyectable que es moderadamente efectiva pero que puede ser otra opción. Otras terapias incluyen la minociclina (Minocin), la ciclosporina (Neoral, Sandimmune), la inmunoadsorción (un procedimiento de filtrado de la sangre), el tratamiento con penicilamina, que consiste en una terapia con sales de oro y penicilamina (Cuprimine, Depen), a pesar de que estos tratamientos son menos efectivos y seguros.
Debido a que los medicamentos más nuevos  sólo han sido estudiados en  un grupo de personas seleccionadas, pueden tener efectos secundarios que son aún desconocidos. Por ejemplo, se descubrieron nuevos riesgos del infliximab, un año después de ser aprobado. Los estudios reportaron que la tuberculosis, era más común de lo esperado entre los que recibían el tratamiento. Además, en un estudio con infliximab en pacientes con insuficiencia cardiaca congestiva, se observó una tasa de mortalidad mayor. Debido a que estos medicamentos comienzan a actuar al poco tiempo, su médico probablemente le aconsejará tomar una NSAID, un corticosteroide o ambos durante las primeras semanas o meses del tratamiento con DMARDs.
Servicios de rehabilitación, ejercicio y dieta Es importante encontrar un equilibrio entre el descanso y el ejercicio  para el control de la artritis reumatoide. Cuando hay un aumento en sus síntomas, o le duelen sus articulaciones, están calientes o hinchadas,  descanse. Puede continuar realizando una variedad de ejercicios para mantener sus articulaciones en movimiento, pero sea cuidadoso y no se canse. Evite caminar en exceso y las tareas domésticas u otras actividades que no sean necesarias. Cuando sus articulaciones mejoren y cuando otros síntomas, incluyendo la fatiga y la rigidez de por las mañanas, sean menos evidentes, aumente su actividad. Los ejercicios tales como caminar o el levantamiento de pesas puede fortalecer los músculos debilitados sin poner en riesgo a las articulaciones. Si el ejercicio produce más dolor o hinchazón de las articulaciones, suspéndalo.
A pesar de la publicidad al respecto, no existen dietas, suplementos, hierbas u otras terapias alternativas que mejoren el curso de la enfermedad.
El tener artritis reumatoide significa que tiene que prestar más atención a la forma como se mueve. Un terapeuta ocupacional o fisioterapeuta puede darle sugerencias y guiarlo en el manejo de las actividades comunes que usted realiza en su casa y en su trabajo. Además, un terapeuta puede proveer dispositivos especiales que lo pueden ayudar a conservar energía y a proteger sus articulaciones durante sus actividades diarias. Puede usar una tablilla, una abrazadera, un cabestrillo o una venda para aliviar la tensión en las articulaciones y protegerlas de posibles lesiones. Un ortopedista puede proveer plantillas (ortopédicas) para el calzado o inclusive recomendar cirugía para mejorar el dolor y el funcionamiento de los pies con artritis.
Cirugía En algunos casos, se necesita recurrir a la cirugía para extraer el tejido inflamado o para reconstruir o reemplazar las articulaciones afectadas. Cuando la artritis reumatoide causa destrucción y dolor significativo en la cadera o la rodilla, la artroplastia, un procedimiento quirúrgico para reemplazar la articulación, puede ser una opción. Debido a que la artritis reumatoide puede causar daño en los tendones, especialmente en la mano y la muñeca, se podría recomendar una cirugía de reparación de tendón.
Pronóstico
Un tratamiento efectivo puede ayudarlo a vivir bien con la artritis reumatoide, a pesar de que la gravedad de la enfermedad y su respuesta a la terapia pueden variar mucho.

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