TOXOPLASMOSIS. PERCY ZAPATA MENDO.

TOXOPLASMOSIS

La toxoplasmosis es una enfermedad de origen parasitario que se produce tras la ingestión de ooquistes (esporas) del protozoario Toxoplasma gondii. Es una enfermedad zoonótica, es decir, que es transmitida al hombre por diferentes especies de mamíferos y aves contaminadas.

Los huéspedes definitivos son el gato doméstico y silvestre, y los huéspedes intermediarios los animales de sangre caliente (mamíferos y aves).

Aproximadamente entre un 3 y un 70% de los seres humanos que alcanzan la vida adulta experimentan una infección por toxoplasma.

Causas de la toxoplasmosis

Toxoplasma gondii es un parásito protozoario intracelular, que tiene un ciclo de vida complejo, ya que puede reproducirse de forma tanto sexual como asexual, involucrando a varios huéspedes.

La reproducción Asexual de T. gondii tiene lugar en el interior de las células del huésped, donde se producen varias divisiones que dan lugar a "taquizoítos" que, al quedar libres, pueden infectar a otras células y formar quistes en los diferentes tejidos del huésped. Estos quistes tienen la capacidad de infectar a otros mamíferos cuando estos los ingieren, y se encuentran preponderantemente en los tejidos muscular y nervioso, donde pueden permanecer viables durante largos periodos de tiempo, incluso después de la muerte del huésped.

La reproducción Sexual tiene lugar solamente en el huésped final, que es el gato. Las formas sexuales o "merozoitos" se producen en el intestino del gato y, al unirse, forman ooquistes, los cuales se revisten con una capa muy resistente y se propagan a través de las heces del gato. Al pasar a las heces, los ooquistes del gato son infectivos para las aves y otros mamíferos, incluyendo al hombre.

La enfermedad es adquirida por los gatos al ingerir carne cruda de roedores o aves infectadas, o por vía fecal-oral.

En los huéspedes intermediarios, la infección comienza al consumir ooquistes procedentes de heces de gato, dando lugar al ciclo asexual del parásito. Al ser estos ingeridos con la carne de ciertos animales, se puede producir una infección que en los adultos y los niños suele ser asintomática y leve, mientras que en mujeres embarazadas, puede originar enfermedades fetales o neonatales graves, al igual que puede causar graves consecuencias en personas inmunodeprimidas.

El periodo de incubación de la toxoplasmosis humana se encuentra entre los 10 y los 20 días. El hombre puede infectarse principalmente por el consumo de carnes crudas parasitadas o insuficientemente cocidas, y también a través de vegetales contaminados con excrementos de gato. En los seres humanos, la enfermedad no se transmite de persona a persona, excepto a través del útero en el caso de las mujeres gestantes. También existe la posibilidad de contraer la infección al recibir una transfusión sanguínea de un paciente contaminado, o un órgano que contenga quistes del parásito.

Síntomas de la toxoplasmosis

La mayoría de las infecciones primarias por toxoplasmosis no producen ningún síntoma, de ahí la dificultad de detectarlas precozmente cuando se producen en las mujeres embarazadas. Se pueden dividir los síntomas en tres grupos, atendiendo a la situación inmunitaria del paciente y al momento en que se inició la infección, pues en el caso de las personas inmunodeprimidas (enfermos de SIDA, por ejemplo), o cuando la infección es transmitida al feto por la madre, las consecuencias pueden resultar muy graves.

a)     Pacientes inmunocompetentes

En los pacientes cuyo sistema inmunitario funciona correctamente la infección es leve y los síntomas, cuando aparecen (en un 10-20% de los casos de toxoplasmosis en el adulto), suelen ser leves y semejantes a los de una gripe, o resolverse a los pocos meses. Entre los síntomas que pueden presentarse destacan:

·        Malestar.
·        Fiebre.
·        Mialgias (dolor muscular).
·        Dolor de cabeza.
·        Sudoración nocturna.
·        Faringitis.
·        Inflamación de los ganglios linfáticos en cabeza y cuello.
·        Exantema maculo papuloso.
·        Hepatoesplenomegalia.
·        Coriorretinitis unilateral.
·        Pacientes inmunodeprimidos

b)    En los pacientes inmunodeprimidos se presenta una encefalitis toxoplásmica, con síntomas como:

·        Debilidad.
·        Alteración del estado mental.
·        Convulsiones.
·        Fiebre.
·        Signos cerebelosos.
·        Anomalías sensoriales.
·        Alteraciones del movimiento.
·        Inflamación de la retina y visión borrosa.
·        Los síntomas psiquiátricos comprenden una psicosis manifiesta, demencia, ansiedad y agitación. Además, puede desarrollarse una enfermedad pulmonar.

c)     Toxoplasmosis congénita

En la toxoplasmosis congénita los síntomas son diversos y pueden presentarse en diferentes momentos después del nacimiento. Este tipo de toxoplasmosis es provocada por una infección aguda, asintomática, adquirida por la mujer durante el embarazo y transmitida al feto a través de la placenta.

Los signos más frecuentes son:

·        Neumonía.
·        Exantema.
·        Anemia.
·        Ictericia.
·        Coriorretinitis.
·        Estrabismo.
·        Ceguera.
·        Convulsiones.
·        Retraso psicomotor o mental.
·        Hidrocefalia.
·        Hipotermia.
·        Microcefalia.
·        La coriorretinitis por toxoplasma se produce por una infección congénita, sin embargo, los pacientes suelen estar asintomáticos hasta la segunda o tercera década de la vida. La lesión característica es una retinitis necrosante focal.

Diagnóstico de la toxoplasmosis

La infección por toxoplasmosis es muy habitual, aunque depende de los hábitos dietéticos e higiénicos, pues una de las vías de contagio es el consumo de carne cruda o poco cocinada. Muchas personas, sin embargo, desconocen haber padecido la infección, ya que los síntomas, cuando aparecen, suelen ser muy leves y se parecen a los de la gripe. Para establecer el diagnóstico, es necesario realizar un análisis de sangre, que determinará la presencia de anticuerpos específicos de tipo IgG o IgM.

Las mujeres que se infectaron y desarrollaron anticuerpos antes de quedar embarazadas no infectarán a su bebé pero, en caso contrario, es muy importante tomar precauciones para evitar infectarse durante la gestación.

Es recomendable que las mujeres que deseen quedarse embarazadas se realicen la prueba antes de la concepción y comiencen a tomar precauciones si no presentan anticuerpos, ya que si contraen la infección en las primeras semanas de gestación las consecuencias para el feto son más graves que si ocurriera al final del embarazo.

Diagnóstico de la toxoplasmosis congénita en el recién nacido

El diagnóstico de la toxoplasmosis congénita se basa en los síntomas, los resultados obtenidos en el análisis de sangre, y la detección del parásito, bien en el líquido amniótico y la sangre del feto durante la gestación, en la placenta tras el parto, en los tejidos embrionarios y fetales en caso de aborto o muerte del bebé, o analizando el líquido cefalorraquídeo del recién nacido.

Como la gravedad de la infección en el bebé depende del momento del embarazo en que se produjo la transmisión del parásito, en algunas ocasiones los niños no presentan síntomas en el momento de nacer, pero desarrollan serias infecciones oculares meses o años después. Los síntomas que se manifiestan con mayor frecuencia en el recién nacido con toxoplasmosis congénita son coriorretinitis (inflamación de la retina), hidrocefalia (acumulación de líquido en el interior del cráneo que hace que la cabeza tenga un tamaño aumentado) y calcificaciones cerebrales. Otros signos que pueden indicar la enfermedad son ictericia, hígado y bazo agrandados (hepatoesplenomegalia) e inflamación de los ganglios linfáticos.

Tratamiento de la toxoplasmosis

Para el tratamiento de la toxoplasmosis generalmente se prescribe perimetamina combinada con sulfadiazina y ácido folínico.

La mayoría de los pacientes inmunocompetentes con toxoplasmosis no requieren tratamiento, a menos que presenten síntomas graves persistentes.

En las mujeres gestantes un tratamiento farmacológico temprano puede disminuir el riesgo de infección fetal o puede reducir la gravedad de la enfermedad si ya se ha transmitido la afección al feto.

Los pacientes inmunodeprimidos deben ser tratados hasta 4-6 semanas después de la desaparición de los síntomas. Aquellos que presentan una infección asintomática no requieren tratamiento.

Prevención de la toxoplasmosis

Durante el embarazo, infectarse con Toxoplasma gondii puede resultar muy peligroso para el bebé, por eso es muy importante tomar una serie de precauciones:

·        No debe comer carne cruda o poco cocinada, ni embutidos poco curados. En general, se recomienda no tomar jamón serrano.
·        Tampoco debe consumir huevos crudos ni leche no pasteurizada porque pueden estar contaminados.
·        Lávese las manos con agua y jabón inmediatamente después de manipular carne cruda, y no se toque los ojos, boca o nariz con las manos si no se las ha lavado todavía.
·        También debe lavar muy bien las frutas y verduras antes de comerlas.
·        Si tiene que comer fuera de casa, no tome ensaladas ni verduras crudas porque no hay garantía de que el lavado haya sido adecuado.
·        Evite trabajar en el jardín sin guantes. Una de las vías de contagio es la tierra, donde suele estar presente el parásito, y si le quedan restos de tierra entre las uñas, incluso después de lavarse, podría infectarse posteriormente.
·        Si tiene gatos, procure que no salgan fuera de la casa porque ellos se contagian al comer carne cruda, lo que podría ocurrir si el gato caza pájaros o ratones y se los come.
·        En cualquier caso, que sea otra persona la que limpie el cajón de los gatos, ya que el parásito libera los ooquistes en las heces del felino y, aunque con unas medidas básicas de higiene no es normal infectarse, es mejor prevenir.

Toxoplasmosis durante el embarazo

La toxoplasmosis es una infección parasitaria con una alta incidencia en todo el mundo, originada por el parásito Toxoplasma gondii, y que normalmente pasa inadvertida al confundirse sus síntomas con los de una gripe leve. Sin embargo, cuando una mujer embarazada contrae la infección, o esta se reactiva en su organismo a consecuencia de un funcionamiento deficiente de su sistema inmunitario, puede transmitir la afección al feto a través de la placenta, poniendo en peligro la salud, e incluso la vida, del futuro bebé.

Si la madre se infecta durante el embarazo, hay muchas posibilidades de que transmita la infección al feto, y el porcentaje de riesgo de transmisión es mayor cuanto más avanzada se encuentra la gestación en el momento de contraer la infección, siendo del 15% si esta ocurre durante el primer trimestre, del 30% durante el segundo trimestre, y llegando al 60% en el tercer trimestre.

El parásito invade las células, donde se multiplica, y produce lesiones en los tejidos de los órganos del feto que se están formando; por esto, si la transmisión de la infección se produce durante el primer trimestre del embarazo las consecuencias son más graves.

A todas las mujeres embarazadas se les realiza una prueba para comprobar si presentan anticuerpos que demuestren que tuvieron la infección antes de iniciarse la gestación. Si es así, el bebé no podrá ser infectado, salvo en el caso, muy poco frecuente, de que una situación de inmunosupresión (disfunción del sistema inmunitario) durante el embarazo diera como resultado la reactivación de una toxoplasmosis latente. La incidencia global de infección por Toxoplasma gondii es, aproximadamente, de 1-10 de cada 10.000 nacidos vivos.

Si la madre contrae la infección durante el embarazo, y esta se detecta precozmente, se pueden reducir mucho las posibilidades de transmisión al feto con un tratamiento farmacológico adecuado (espiramicina). Si se descubre que el feto está afectado, se pueden administrar a la madre pirimetamina y sulfadiazina, para disminuir los daños al bebé.

Consecuencias de la infección intrauterina

Las consecuencias para el feto dependerán, como hemos comentado, del momento de la gestación en que se produzca la transmisión: cuanto menos tiempo haya transcurrido desde el inicio del embarazo más grave serán los daños que sufrirá el futuro bebé.

Es normal que se produzca un retraso del crecimiento intrauterino, que deriva en bajo peso al nacer y, si la infección ocurre durante el primer trimestre, puede presentarse un aborto espontáneo o incluso la muerte del feto.


La toxoplasmosis puede afectar el cerebro, los pulmones, el hígado, los ojos, los músculos, el tubo digestivo o el corazón. El bebé puede nacer asintomático, con una forma latente que se manifestará meses o años después, pero también puede presentar daños oculares, hipoacusia, hidrocefalia, erupciones cutáneas, hepatoesplenomegalia, ictericia, anemia, convulsiones, etcétera. Más adelante, el niño puede sufrir retraso mental, ceguera o deficiencia visual severa, lesiones en el sistema nervioso central.

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