LA GOTA

LA GOTA

La gota se manifiesta cuando un exceso de ácido úrico (un producto residual normal) se acumula en el cuerpo y se forman depósitos de cristales de urato en forma de agujas en las articulaciones. Esto puede suceder debido a que aumenta la producción de ácido úrico o, con mayor frecuencia, porque los riñones no pueden eliminar en forma adecuada el ácido úrico del cuerpo. Ciertos alimentos y fármacos pueden elevar los niveles de ácido úrico y conducir a ataques de gota.

Entre ellos, se incluyen:

·        Alimentos como mariscos y carnes rojas;
·        Alcohol en exceso;
·        Bebidas y alimentos azucarados con alto contenido de fructosa;
·        Algunos medicamentos:
Aspirina en bajas dosis (pero como puede ayudar a proteger contra ataques cardíacos y cerebrales, no recomendamos que las personas con gota dejen de tomarla);
Algunos diuréticos como la hidroclorotiazida;
Inmunosupresores usados en el trasplante de órganos como la ciclosporina.

Con el transcurso del tiempo, los niveles elevados de ácido úrico en la sangre pueden ocasionar depósitos de cristales de urato en las articulaciones y alrededor de ellas. Estos cristales pueden atraer a los glóbulos blancos, lo que ocasiona ataques de gota intensos y dolorosos, y artritis crónica. El ácido úrico también puede depositarse en el tracto urinario, lo que genera cálculos renales.

EPIDEMIOLOGIA

Esta afección y sus complicaciones se presentan con mayor frecuencia en hombres, mujeres posmenopáusicas y personas con enfermedad renal. Está relacionada en forma estrecha a la obesidad, la hipertensión (alta presión sanguínea), hiperlipidemia (colesterol y triglicéridos elevados) y diabetes. Por sus factores genéticos, la gota tiende a ser un rasgo de algunas familias. Rara vez afecta a los niños.

En los pacientes con gota crónica que no reciben el tratamiento necesario, se pueden encontrar cristales en depósitos (llamados tofos) que pueden dañar las articulaciones y aparecer bajo la piel.

DIAGNOSTICO

Algunos otros tipos de artritis pueden presentar síntomas similares a los de la gota, por lo que es clave realizar el diagnóstico adecuado (detección). Los proveedores de atención de salud sospechan la presencia de gota cuando un paciente tiene hinchazón de articulaciones y dolor intenso en una o dos articulaciones al principio, seguido de períodos sin dolor entre ataques. Los primeros ataques de gota se inician con frecuencia durante la noche.

El diagnóstico depende de hallar los cristales característicos. El médico puede utilizar una aguja para extraer líquido de una articulación afectada y lo examinará en un microscopio a fin de determinar si hay cristales de urato. Los cristales también pueden hallarse en depósitos llamados tofos que pueden aparecer bajo la piel. Estos tofos aparecen en casos avanzados de gota.

Es importante medir los niveles de ácido úrico en la sangre pero algunas veces puede ser engañoso, en especial si se miden en el momento de un ataque agudo. Los niveles pueden ser normales durante un breve período o incluso reducidos durante un ataque. Incluso las personas que no tienen gota pueden tener niveles elevados de ácido úrico.

Las radiografías pueden mostrar daño en las articulaciones en los casos de gota de larga duración. Una ecografía y una tomografía computada (TC) de energía dual pueden mostrar las características tempranas de una articulación afectada con gota. Estas técnicas de diagnóstico por imágenes también pueden ayudar a sugerir el diagnóstico.

TRATAMIENTO

Tratamiento de ataques agudos. Un tratamiento de una aparición activa de gota es la colchicina. Este medicamento puede ser eficaz si se administra al comienzo del ataque. Sin embargo, la colchicina puede provocar náuseas, vómitos, diarrea y otros efectos secundarios que pueden hacerse menos frecuentes con dosis reducidas. Los pacientes con enfermedad renal o hepática, o los que toman fármacos que interactúan (interfieren) con la colchicina, deben tomar dosis más bajas o utilizar otros medicamentos. La colchicina también tiene un papel importante en la prevención de los ataques de gota (vea más adelante).

Los antiinflamatorios no esteroides, llamados comúnmente AINE, son medicamentos similares a la aspirina que pueden aliviar la inflamación y el dolor de las articulaciones y de otros tejidos. Los AINE, como la indometacina y el naproxeno, se han transformado en el tratamiento elegido para la mayoría de los ataques agudos de gota. (La hoja de datos de los AINE contiene una lista de los tipos de pacientes que no deben tomarlos.) No se ha comprobado que haya un AINE en particular que sea mejor que otros. Las dosis altas de AINE de acción rápida ofrecen el alivio más rápido de los síntomas. Estos medicamentos pueden provocar malestares estomacales, úlceras o diarrea pero, si se administran durante un corto plazo por lo general se toleran bien.

Algunas personas no deben tomar AINE debido a afecciones como úlcera o deterioro de la función renal o el uso de anticoagulantes. Los corticosteroides como la prednisona y la triamcinolona son opciones útiles para los pacientes que no pueden tomar AINE. Si se las administra por vía oral (por boca) o en forma inyectable en el músculo, estos medicamentos pueden ser muy eficaces contra los ataques de gota. Si sólo hay una o dos articulaciones afectadas, el médico puede inyectarle un corticosteroide directamente en la articulación.

Tratamiento para retirar el exceso de ácido úrico. Los pacientes con ataques repetidos de gota, niveles anormalmente elevados de ácido úrico en sangre o tofos o cálculos renales deberían considerar seriamente tomar medicamentos para reducir sus niveles de ácido úrico. Estos fármacos no ayudan con los dolorosos estallidos de gota aguda, por lo que la mayoría de los pacientes deberían comenzar a tomarlos después de que decrecen los ataques agudos. El medicamento que se utiliza con mayor frecuencia para regresar los niveles sanguíneos de ácido úrico a lo normal es el alopurinol, que bloquea la producción de ácido úrico.

El probenecid ayuda a los riñones a eliminar el ácido úrico. Sólo deberían tomar este medicamento los pacientes con buena función renal que no producen ácido úrico en exceso.

La pegloticasa  es inyectable y destruye el ácido úrico. Es indicada para pacientes que no responden a otros tratamientos o no los toleran. Se están desarrollando nuevos fármacos para reducir los niveles de ácido úrico y tratar la inflamación de gota.

A menudo, los estallidos de gota pueden producirse cuando comienza a tomar por primera vez medicamentos que disminuyen los niveles sanguíneos de ácido úrico. Se pueden prevenir estos estallidos usando además bajas dosis de colchicina o AINE. Con frecuencia, los médicos recomiendan a los pacientes seguir tomando la colchicina en una dosis baja preventiva junto con el medicamento reductor del ácido úrico durante al menos seis meses.

Si toma un reductor de ácido úrico, su médico debería elevar lentamente la dosis y continuar examinando sus niveles. Una vez que descienden a menos de 6 mg/dl (un nivel normal), los cristales tienden a disolverse y se puede prevenir la formación de nuevos depósitos de cristales. Es probable que deba continuar tomando este medicamento a largo plazo para prevenir ataques de gota.

Lo que funciona bien para una persona puede no funcionar igual de bien para otra. Por lo tanto, las decisiones sobre cuándo comenzar un tratamiento y qué medicamentos tomar deben ser adaptadas a cada paciente. Las elecciones de tratamiento dependen de la función renal, otros problemas de salud, preferencias personales y otros factores.

Lo que usted come puede aumentar los niveles de ácido úrico. Limite la cantidad de bebidas de alta fructosa, como los refrescos no dietéticos. Tampoco debe beber alcohol, en especial cerveza. Restrinja la ingestión de alimentos ricos en purinas, compuestos que se descomponen en ácido úrico. Estos compuestos se encuentran en gran cantidad en la carne vacuna y algunos tipos de mariscos. Las purinas en los vegetales parecen ser seguras, según nuevas investigaciones. Los productos lácteos con bajo contenido de grasa pueden ayudar a reducir los niveles de ácido úrico.

En casi todos los casos, es posible tratar la gota con éxito y llevar los ataques a un final gradual. El tratamiento también puede disminuir la cantidad y el tamaño de los tofos.

TRATAMIENTO CASERO DE LA GOTA (MEDICINA TRADICIONAL)

1.      Ante un ataque de gota en el que los dolores de la articulación afectada son muy intensos, el bicarbonato de sodio puede ser un remedio casero excelente para aliviarlos. Se trata de un producto que favorece la disolución de los cristales de ácido úrico, evita la retención de líquidos y disminuye las dolencias propias de esta afección. Solo tienes que añadir media cucharada pequeña de bicarbonato sódico en un vaso de agua, mezclar bien y tomar el preparado antes de irte a dormir. Verás cómo los síntomas de la gota se van aminorando.

2.      La aplicación de frío sobre la parte afectada es un buen remedio casero para aliviar el dolor de gota pero, sobre todo, para reducir la inflamación y la hinchazón. Coloca una bolsa de hielo o una compresa fría directamente sobre la articulación durante 15 minutos, aproximadamente.

3.      La cola de caballo es una planta con fines medicinales que destaca por ser un estupendo depurativo natural, por lo que es un buen remedio natural para el tratamiento de enfermedades como el reumatismo, la artritis y la gota. Ayuda a eliminar el exceso de ácido úrico a través de la orina y alivia el dolor gracias a sus propiedades antiinflamatorias. Prepara una infusión, añadiendo un puñado de cola de caballo seca en agua, deja hervir y retira del fuego. Cuando se enfríe, sírvete una taza para empezar a notar sus efectos.

4.      El extracto de apio ha resultado ser unos de los ingredientes naturales más efectivos para combatir los dolores asociados con enfermedades como la gota y el reumatismo. Se ha destacado concretamente que las semillas de apio tienen la capacidad de reducir los niveles de ácido úrico en la sangre, además de ofrecer un potente efecto antiinflamatorio. Para probar este remedio casero, debes adquirir semillas de apio en una herboristería, hervirlas en agua hasta que estén blandas, colar la mezcla y tomar una taza.

5.      A modo externo, otro de los remedios caseros para aliviar el dolor de gota es realizar masajes en la zona con aceite de lavanda. Sus propiedades diuréticas y relajantes son ideales para disminuir los síntomas de la gota y las dolencias cuando son realmente insoportables. Además es ideal para reducir las tensiones musculares.


6.      Una alimentación baja en ácido úrico es esencial para los pacientes que sufren de gota, por lo que realizar cambios en tu dieta es fundamental para evitar que la enfermedad se agrave y experimentar grandes dolores. El zumo de cerezas se perfila como una gran alternativa para reducir el ácido úrico y evitar los ataques de gota. Asimismo, te recomendamos consultar el artículo Qué alimentos puedo comer si tengo gota para saber cuáles son los ingredientes que debes consumir.

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