CANCER GINECOLOGICO. PERCY ZAPATA MENDO.

CANCER GINECOLOGICO
La única forma de contro­lar el cáncer es detectar­lo  en las primeras fa­ses de su desarrollo. En este sentido, los cánce­res propios de las mujeres -de mama, de útero, de ova­rio y de vagina- son relativa­mente fáciles de detectar me­diante revisiones médicas periódicas.
Por otro lado, los cánceres señalados suponen el 50% de la mortalidad femenina por cáncer, y el de mama en particular es la principal cau­sa de muerte entre las muje­res con edades comprendi­das entre los 40 y 45 años.
Actualmente está descen­diendo en todos los países industrializados -excepto en el nuestro- gracias a las cam­pañas de detección precoz. En España, la incidencia del cáncer de cuello de útero es muy baja -cinco por cada 100.000 mujeres- y produce la muerte de uno de cada cin­co casos entre las mujeres mayores de 70 años, debido, probablemente, a que estas personas se preocupan bas­tante menos de la detección precoz. Esta mortalidad ha aumentado un 150 por cien­to en los últimos 20 años.
Importancia creciente
El cáncer de endometrio -cuerpo del útero- empieza a ser más importante que el de cérvix -cuello del útero- en todos los países industrializa­dos, con una mortalidad de dos por cada 100.000 mujeres, de las cuales tan sólo un 30% sobrevive a los cinco años.
La American Cáncer Association Asociación America­na para el Cáncer recomien­da acudir al médico siempre que se note uno o varios de los siguientes síntomas: un bulto doloroso en el pecho, una hemorragia vaginal anó­mala o una herida -o úlcera-en la vulva que tarde en cu­rarse más de lo normal. Si es­tos síntomas se abordan a tiempo, en el caso de que fueran manifestaciones de algo grave, es posible contro­lar el curso de la enfermedad.
Tipos de cáncer
De mama. Al ser éste el tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres, es el que más puede beneficiarse de las ventajas del diagnóstico precoz, lo que queda demostrado   por     la   drástica disminución que ha experimentado en todos los países que han aplicado medidas al respecto.
Los factores de riesgo fun­damentales son cuatro: la edad, la existencia de antece­dentes familiares de la enfer­medad, el no haber tenido hijos y un elevado consumo de grasa. La presencia de lesiones benignas de mama no predispone, en princi­pio, a padecer cáncer, pero siempre ha de ser valorada por el especialista. Además, si se ha tenido un tumor en alguno de los pechos, resulta imprescindible acudir pun­tualmente a las revisiones periódicas, puesto que po­dría desarrollarse en algún momento en la otra mama.
De Cuello de Útero. Aun­que las neoplasias de cuello uterino aumentan a tenor de la mayor permisividad sexual, la mortalidad está disminuyendo en todos los países desarrollados por la precocidad de la cirugía aplicada tras el consiguiente diagnóstico citológico. El cán­cer de cérvix está ligado a las relaciones sexuales promis­cuas, las infecciones locales -particularmente los virus-, los anticonceptivos hormonales y el tabaquismo. La  realización de una citología cérvico-vaginal anual a todas las mujeres desde que comienza su ac­tividad sexual es la recomendación más importante, que debería rea­lizarse incluso en el caso de que no se manten­gan relaciones sexuales. Esta práctica puede suspenderse a partir de los 60 años si las pruebas fueran sistemática­mente negativas. Después de los 60 años aún están a tiem­po de acudir al ginecólogo las mujeres que no lo hubie­ran hecho antes con regulari­dad. Sea como sea, conviene someterse a las pruebas citológicas una vez al año.
El estudio citológico con­siste en tomar una muestra de las células que re­cubren el cuello del útero. Para ello, se in­troduce en la vagina un peque­ño instrumento llama­do "espéculo" que per­mite observar el cue­llo del útero. Después se "raspa" un poco de mucosa para analizar si existen o no ano­malías celulares. Hay que recordar que, aunque mo­lesto, este procedi­miento es total­mente indoloro.
El cáncer de cuello uterino está relacionado con la alta frecuencia de las relaciones sexuales -de hecho es una enfermedad que apenas afecta a las monjas-, y su mayor incidencia se da en mujeres que han man­tenido relaciones sexuales desde muy jóvenes.
De endometrio. ei endometrio es el revestimiento del útero o matriz. El aumen­to de este tipo de cáncer em­pieza a ser preocupante, de manera especial en los paí­ses industrializados. Enfer­medad ligada a la edad, en la génesis del cáncer de endometrio juega un papel impor­tante la obesidad y la meno­pausia tardía.
Ante la más mínima sos­pecha, es preciso realizar una biopsia de endometrio, sobre todo en el caso de las mujeres que, en períodos pre menopáusicos o post menopáusicos, continúen san­grando o padezcan una he­morragia repentina.
De Ovario. El cinco por ciento de los cánceres feme­ninos son de ovario. Es el cáncer de peor pronóstico dentro de los tumores malig­nos genitales y su incidencia aumenta con la edad y dismi­nuye a medida que se tienen hijos. En estos cánceres, la utilización de contraceptivos orales no es contraproducen­te. Dada la reducida frecuencia del cáncer de ovario,     todavía no se dispone de métodos muy fiables para detectarlo precozmente.
De Vulva. Represen­ta entre el tres y el diez por ciento de los cán­ceres genitales y se da fundamentalmente en mujeres mayores, post menopáusicas. Por desgracia, a pesar de ser un tumor fácilmente diag­nosticable, sólo se hace pre­cozmente en el 25 por cien­to de los casos. Los facto­res de riesgo son muy parecidos a los del cáncer de cuello uterino básicamente una enfermedad de transmisión sexual (ETS). Los virus del condiloma y del herpes constituyen el principal factor de riesgo, que se multiplica con el con­sumo de tabaco. En pacien­tes inmuno deprimidas, y de manera especial en mujeres a las que les ha sido trasplan­tado un riñón, aumenta la in­cidencia de cáncer de vulva sin una explicación clara.
La revisión minuciosa de la zona incluyendo el periné y el ano de las mujeres que consultan por padecer pico­res fuertes el principal sínto­ma o enfermedades de transmisión sexual y de las mujeres post menopáusicas es la base de su diagnóstico y tratamiento precoces.
FACTORES QUE INFLUYEN EN EL CANCER GINECOLOGICO
·         Edad
·         Promiscuidad sexual
·         Infecciones locales
·         Tomar anticonceptivos hormonales
·         Haber tenido muchos partos
·         Fumar
·         Alimentación rica en grasa
·         Obesidad
·         Familiares afectados (cáncer de mama).
TIPOS DE EXPLORACION
La autoexploración ha dejado de ser el método básico para la detección precoz del cáncer de mama, y ahora se valora más la exploración clínica realizada por personal especializado. La mamografía es el mejor método para detectar los cánceres de mama antes de que sea posible palparlos. Las mujeres mayores de 40 años deben realizarse esta prueba una vez al año, y las mayores de 50, cada uno o dos, sin interrumpir los chequeos hasta los 80 – 85 años. Las mamografías que den resultados positivos -los que hacen sospechar la existencia de un tumor- han de completarse con la realización de una biopsia por punción y aspiración. Además, está comprobado que la tasa de curaciones es mucho más alta si se aplican estas técnicas diagnósticas.        

Referencia: Dr. Javier Yuste Grijalba, Jefe del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Ramón y Cajal.  

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