CANCER DE MAMA. PERCY ZAPATA MENDO.


Cáncer de mama
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INTRODUCCIÓN
Cáncer de mama, tumor maligno en los tejidos glandulares de la mama. Estos tumores, también denominados carcinomas, aparecen cuando los procesos que controlan la reproducción celular normal se alteran permitiendo que una única célula anormal se multiplique con rapidez. Los carcinomas tienden a destruir una proporción creciente del tejido mamario normal y con el tiempo pueden diseminarse (metastatizar) a otras partes del cuerpo.
El cáncer de mama es la causa más frecuente de tumor maligno en la mujer, excluyendo el cáncer de piel. Es un problema de salud grave en muchas regiones del mundo y su frecuencia es mayor en los países industrializados. En los últimos años, como consecuencia del desarrollo de un programa de diagnóstico precoz realizado a gran escala en mujeres de alto riesgo, se han detectado y tratado un número mayor de cánceres de mama en mujeres sin síntomas. El cáncer de mama puede afectar también al hombre, pero es 100 veces más frecuente en la mujer.
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FACTORES DE RIESGO
Los científicos no conocen exactamente las causas del cáncer de mama. Los estudios indican que ciertos grupos de mujeres tienen un riesgo algo más elevado de padecer la enfermedad. La incidencia del cáncer de mama es ligeramente mayor cuando existe un antecedente menstrual prolongado (la menarquia antes de los 12 años y la menopausia después de los 50 años) así como en mujeres sin hijos o con un primer embarazo a término después de los 30 años de edad. Dichos factores de riesgo, todos ellos relacionados con fenómenos hormonales, hacen sospechar que el cáncer de mama está relacionado de algún modo con una exposición prolongada a las hormonas sexuales femeninas, como los estrógenos.
Alrededor del 5% de todos los cánceres de mama se atribuyen al gen BRCA1 con mutaciones o alteraciones estructurales. Las mutaciones en un segundo gen, BRCA2, contribuyen de forma relevante al desarrollo de cáncer de mama en mujeres judías originarias de Europa central o del este. Las mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama tienen también un riesgo más elevado.
Diversos estudios tratan de determinar la importancia de otros posibles factores de riesgo, algunos de los cuales son objeto de controversia, relacionados con el cáncer de mama, como la falta de ejercicio regular, el consumo excesivo de grasas, los anticonceptivos orales, el tratamiento hormonal sustitutivo o el consumo de alcohol.
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SÍNTOMAS Y DIAGNÓSTICO
El 75% de las pacientes con cáncer de mama no presenta factores de riesgo, lo que refleja que todavía muchos de ellos son desconocidos. Por esta razón, los médicos aconsejan que todas las mujeres se sometan a una exploración mamaria anual por un especialista y que se realicen una autoexploración de la mama todos los meses. Si la mujer nota un bulto en la mama debe comunicárselo a su médico de inmediato.
No obstante, un bulto en la mama no es sinónimo de cáncer. Todas las mamas presentan irregularidades que son más pronunciadas poco después de la menstruación. Además, varias enfermedades de la mama producen irregularidades que pueden confundirse con el cáncer. Estos bultos no cancerosos pueden ser quistes (sacos llenos de líquido) y fibroadenomas (engrosamientos del tejido mamario que produce la leche).
La exploración de la mama con rayos X, una técnica denominada mamografía, puede aumentar la probabilidad de conseguir un tratamiento con éxito al detectar tumores en una fase temprana, antes de que se puedan palpar. Aunque los distintos estudios aportan información contradictoria sobre la efectividad de la mamografía para reducir la mortalidad por cáncer de mama, la Sociedad Americana del Cáncer recomienda que las mujeres mayores de 40 años se hagan una mamografía anual. La mamografía no permite distinguir entre un tumor benigno y un tumor maligno. La única manera de confirmar el diagnóstico de un bulto sospechoso en la mama es la biopsia, una intervención quirúrgica menor en la que se extirpa parte o todo el bulto y se analiza al microscopio en busca de células cancerosas.
Si se detecta un cáncer de mama, los médicos tratan de determinar si las células malignas han metastatizado fuera de la mama y de sus tejidos vecinos, lo que puede originar complicaciones graves y en ocasiones mortales. La localización más frecuente de las metástasis del cáncer de mama son los ganglios linfáticos axilares. La presencia o ausencia de células cancerosas en los ganglios linfáticos ayuda a conocer el grado de diseminación del cáncer. Los médicos suelen extirpar varios ganglios linfáticos axilares para determinar si son cancerosos. Esta intervención quirúrgica puede producir linfedema, una hinchazón dolorosa de todo el miembro superior por acumulación de líquido, y aumentar el riesgo de infección. Gracias a una técnica novedosa denominada biopsia del ganglio centinela, se ha logrado un método menos agresivo para identificar y extirpar un ganglio centinela, un único ganglio linfático al que llegan en primer lugar las células cancerosas. Si el ganglio centinela no contiene células cancerosas, el cáncer no se ha extendido fuera de la mama y puede emplearse una cirugía más conservadora.
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TRATAMIENTO
El tratamiento del cáncer de mama depende de la edad y estado de salud de la mujer así como del tipo, extensión y localización del tumor, y de si el cáncer está confinado a la mama o se ha diseminado a otras partes del cuerpo. El tratamiento puede consistir en cirugía, radioterapia, quimioterapia, hormonoterapia o una combinación de estas técnicas.
En la mayoría de las mujeres con cáncer de mama se emplea algún tipo de cirugía. La técnica se denomina mastectomía parcial o tumorectomía cuando solo se extirpa el tumor y parte del tejido que lo rodea, dejando intacta la mayor parte de la mama. En la mastectomía simple solo se extirpa la mama afectada. La mastectomía radical modificada consiste en la extirpación de toda la mama y de algunos ganglios linfáticos axilares cercanos a la mama. La técnica en la que se extirpa la mama, ganglios linfáticos y músculos de la pared torácica por debajo de la mama se denomina mastectomía radical.
Por lo general, se utiliza radioterapia como tratamiento complementario en las mujeres a las que se ha realizado una mastectomía parcial. La radioterapia emplea radiación o partículas de alta energía que destruyen las células cancerosas que pueden quedar en la mama, pared torácica o axila tras la cirugía.
Algunos estudios han demostrado que la tumorectomía combinada con radioterapia es tan efectiva como la mastectomía para el tratamiento del cáncer de mama en fase inicial, ya que no hay diferencias en las tasas de supervivencia de mujeres tratadas con cualquiera de estos dos métodos. Pero este tratamiento con conservación de la mama no es apropiado en todas las mujeres con cáncer de mama, como es el caso de aquellas que ya han recibido radioterapia en la mama afectada o aquellas con cáncer en dos o más zonas de la misma mama que están lo bastante separadas como para que no sea posible extirparlas con una sola incisión quirúrgica. En algunos casos la única opción razonable es la mastectomía. Muchas mujeres optan por la cirugía de reconstrucción de la mama en la misma intervención que la mastectomía para recuperar el aspecto normal de la mama.
Si se detecta que las células cancerosas se han diseminado a los ganglios linfáticos se recomienda quimioterapia. La paciente recibe medicamentos contra el cáncer que viajan por todo el cuerpo para ralentizar la multiplicación o destruir las células cancerosas. La quimioterapia puede ser conveniente como complemento de la cirugía para reducir el riesgo de reaparición del cáncer de mama aun cuando no se detecten células cancerosas en otros tejidos que no sean la mama. También puede emplearse como tratamiento primario de las mujeres con cáncer de mama en fases más avanzadas para reducir el tamaño del tumor y facilitar su extirpación quirúrgica. En estos casos, la quimioterapia a dosis altas destruye las células cancerosas, pero también las células madre que son las células productoras de sangre en la médula ósea. Algunas mujeres con un cáncer de mama en fase avanzada pueden recibir a continuación de la quimioterapia un trasplante de médula ósea para recuperar células madre viables, aunque no está claro que esta técnica prolongue la supervivencia de la mujer.
La terapia hormonal emplea algunas de las sustancias naturales del organismo. Por ejemplo, el crecimiento de algunas células cancerosas depende de los estrógenos producidos en los ovarios. La terapia hormonal ralentiza la multiplicación de estas células al impedir que utilicen los estrógenos. Uno de los medicamentos empleados es el tamoxifeno, que mejora la supervivencia en aquellas mujeres premenopáusicas con receptores de estrógenos en el tejido tumoral. También se ha comprobado que el tamoxifeno reduce el riesgo de cáncer de mama en las mujeres portadoras de una mutación en el gen BRCA2 que provoca tumores que requieren estrógenos para su crecimiento. El tamoxifeno no disminuye el riesgo en mujeres portadoras del gen BRCA1 que provoca tumores no relacionados con los estrógenos. El raloxifeno, un medicamento similar al tamoxifeno, ha conseguido efectos similares en estudios preliminares. Las técnicas más radicales de terapia hormonal son la extirpación quirúrgica de los ovarios o la destrucción virtual de los ovarios mediante radioterapia para evitar la producción de estrógenos por estos órganos.
Mientras el tamoxifeno bloquea el uso de estrógenos por las células cancerosas para impedir que se multipliquen, otros medicamentos en fase de investigación reducen la cantidad de estrógenos disponible en el organismo de la mujer posmenopáusica. Durante la menopausia (fin de la menstruación) los ovarios dejan de producir estrógenos, pero esta producción continúa en otros tejidos como la mama. Los científicos están explorando la efectividad de los inhibidores e inactivadores de aromatasa (medicamentos que suprimen la producción de estrógenos al impedir el paso final en su síntesis). Algunos estudios demuestran que los inhibidores e inactivadores de aromatasa combinados con tamoxifeno reducen el tamaño de los tumores de la mama. Una disminución del tamaño del tumor supone que la cirugía puede ser menos radical.
Otro medicamento aprobado recientemente para tratar el cáncer de mama es un anticuerpo monoclonal denominado trastuzumab, comercializado como Herceptin. Este medicamento va dirigido a las células que producen un exceso de HER-2, una proteína implicada en un tercio aproximadamente de todos los cánceres de mama. Trastuzumab impide el crecimiento rápido del tumor y mejora la eficacia de la quimioterapia.
Las mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama deben realizar pruebas genéticas para determinar si son portadoras de mutaciones de los genes BRCA1 y BRCA2. No existe ninguna manera de poder asegurar si una mujer portadora de estos genes desarrollará cáncer de mama, pero la estadística demuestra que entre el 50% y el 60% aproximadamente de estas mujeres desarrollarán la enfermedad hacia los 70 años de edad. Aunque no hay un método eficaz de prevención del cáncer de mama, las mujeres portadoras de estos genes pueden tomar algunas precauciones para reducir el riesgo de sufrir cáncer de mama como por ejemplo, disminuir el consumo de grasa y alcohol, y aumentar el de fruta y verdura (alimentos que se ha comprobado que reducen el riesgo individual de sufrir muchos tipos de cáncer). Estudios recientes demuestran que la mastectomía profiláctica puede disminuir el riesgo de desarrollar un cáncer de mama en las mujeres con riesgo muy alto de padecer esta enfermedad.
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PRONÓSTICO
La tasa de supervivencia a cinco años (número de personas que siguen vivas cinco años después del diagnóstico del cáncer) en mujeres estadounidenses diagnosticadas de cáncer de mama localizado, aumentó desde el 72% en la década de 1940 al 96% a finales de la década de 1990. Si el cáncer se ha diseminado al tejido adyacente, la tasa de supervivencia a los cinco años desciende al 78 por ciento. En las mujeres tratadas de cáncer de mama, el pronóstico es cada vez más optimista, sobre todo cuando se han realizado exploraciones periódicas de seguimiento por el especialista así como una autoexploración frecuente de la mama.

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