CONMOCIÓN CEREBRAL

CONMOCIÓN CEREBRAL

En la conmoción cerebral (commotio cerebri) el paciente sufre un leve traumatismo craneoencefálico provocado por una caída o un golpe en la cabeza. El desencadenante también puede ser un fuerte choque con la cabeza, por ejemplo, con un marco de la puerta. La conmoción cerebral no deja secuelas en el tejido cerebral, es decir, la lesión es reversible.

El término traumatismo craneoencefálico alude a todas las lesiones cerebrales debidas a la acción de una fuerza en las que el tejido cerebral se lesiona o ve alterada su funcionalidad. Normalmente el cráneo protege el cerebro de las influencias externas. No obstante, si el cerebro se golpea bruscamente contra el hueso, se puede ver afectado el tejido cerebral. La conmoción cerebral es una posible consecuencia.

Por lo general, la conmoción cerebral (al contrario que la contusión craneal) va ligada a una pérdida de consciencia breve y a una laguna en la memoria.

CAUSAS

Las causas de la conmoción cerebral (commotio cerebri) siempre están vinculadas a la fuerza externa. La lesión se produce debido a la acción de una fuerza brusca en la cabeza, por ejemplo, por una caída, un golpe o una colisión fuerte de la cabeza contra una resistencia dura.

El cerebro “nada” en el líquido cefalorraquídeo dentro del cráneo. Este último se puede acelerar mucho debido a la acción brusca externa. Cuando el movimiento cesa, el cerebro se golpea contra el hueso, lo que puede dar lugar a una conmoción cerebral. Si, por ejemplo, una persona se cae de la bici, el choque contra el suelo frenará la caída de forma abrupta, de manera que el cerebro puede golpearse contra el cráneo.

Así pues, una conmoción cerebral se puede producir de forma frecuente mientras se practica deporte como, por ejemplo, boxeo, patinaje en línea o ciclismo. Pero en casa o conduciendo también se producen caídas o accidentes que producen conmociones cerebrales.

SÍNTOMAS

Una conmoción cerebral (commotio cerebri) se manifiesta mediante unos síntomas determinados.

Éstos son los siguientes:

·        Pérdida de consciencia transitoria: la mayoría de las veces el paciente pierde la consciencia durante un breve espacio de tiempo. Este puede durar unos pocos segundos o prolongarse hasta los 15 a 30 minutos como máximo. En raras ocasiones el paciente manifiesta los síntomas durante una hora.
·        Lagunas de memoria (amnesia): tras una conmoción cerebral el paciente no suele recordar con exactitud la secuencia del accidente. Pero las lagunas de memoria también pueden abarcar el tiempo inmediatamente anterior al accidente (lo que se denomina amnesia retroactiva o retrógrada) o posterior a él (amnesia anterógrada).
·        Dolor de cabeza.
·        Desde las náuseas hasta el vómito.
·        Trastornos del equilibro y aturdimiento: la persona está ligeramente aturdida y sufre mareos. Se siente débil y apenas puede levantarse sin ayuda.
·        Presión arterial baja y pulso lento.
·        En ocasiones, algunas molestias aparecen más tarde, hasta 12 horas después de la conmoción cerebral. Según cómo se haya producido el accidente, se puede observar una herida o un chichón. Incluso si no existen estos signos, puede haber una conmoción cerebral u otro daño en el cerebro.

DIAGNÓSTICO

La sospecha de conmoción cerebral (commotio cerebri) se debe confirmar mediante un examen minucioso. Para asegurar el diagnóstico, el médico pregunta primero al paciente (y dado el caso a los testigos) sobre los síntomas, comprueba la consciencia y la motricidad, así como el estado general de la persona.

Una conmoción cerebral es un traumatismo craneoencefálico leve. Por medio de la Escala de Coma de Glasgow (del inglés: Glasgow Coma Scale, GCS) el médico determina el nivel de gravedad del traumatismo. Con ayuda de la escala determina el estado de consciencia del afectado: para ello el médico realiza pruebas de reacción y da puntos a cada reacción. Con ellas comprueba de forma sencilla tres aspectos: ¿el paciente abre los ojos? ¿Se mueve (motricidad)? ¿Habla? Cuanto peor es la reacción, menos puntos se le dan. Si el paciente no reacciona a una prueba, sólo obtiene 1 punto en esa categoría. En total se pueden obtener entre 3 y 15 puntos, donde 3 puntos indican que se trata de un traumatismo craneoencefálico grave y 15 puntos que es leve. Si se trata de un traumatismo craneoencefálico leve, como es el caso de la conmoción cerebral, el paciente obtiene entre 13 y 15 puntos en la escala.

Además, el médico examina la zona de la cabeza y comprueba si existen lesiones óseas visibles o palpables. Con ayuda de una tomografía computarizada (TC) o una radiografía puede determinar si existen más daños, como, por ejemplo, lesiones cerebrales graves, pero también problemas adicionales, por ejemplo, en la columna vertebral cervical.

A menudo el médico toma sangre. Puede determinar si existen más daños, por ejemplo, lesiones cerebrales graves, pero también problemas adicionales, por ejemplo, en la columna vertebral cervical. A menudo el médico mide la coagulación de la sangre. La mala coagulación podría ser peligrosa en caso de sufrir una lesión grave en la que también resultasen dañados los vasos sanguíneos, ya que se sangra más.

En particular, si la persona estuvo sin conocimiento durante mucho tiempo o presenta lagunas de memoria (amnesia) más duraderas, el médico debe descartar lesiones más serias, como una contusión cerebral (contusio cerebri) o un derrame cerebral. Si a pesar de las fuertes molestias la tomografía computarizada no proporciona ningún resultado claro, también puede realizar una tomografía por resonancia magnética (TRM).

TRATAMIENTO

El primer paso del tratamiento de la conmoción cerebral (commotio cerebri) consiste en asistir al paciente en el mismo lugar del accidente. La persona debe interrumpir la actividad que estaba realizando, por ejemplo, finalizar una competición deportiva.

Si se sospecha que otra persona ha sufrido una conmoción cerebral es importante seguir las siguientes medidas:

·        Mantener la calma.
·        Tranquilizar a la persona y no dejarla sola bajo ningún concepto.
·        Curar las heridas y si el paciente tiene capacidad de reacción preguntar cómo se produjo el accidente.
·        Llamar al servicio de urgencias (911).

Si el paciente está consciente:

·        Colocar con el tronco ligeramente elevado y cubrirlo en la medida de lo posible.
·        Prestar atención al pulso, el latido y la respiración del paciente.
·        Si la persona tiene náuseas, colocarla de lado.
·        Aunque la persona se encuentre aparentemente mejor no hay que darle alimentos, bebidas, ni medicamentos.

Si el paciente está sin conocimiento:

·        Comprobar el pulso, el latido y la respiración de la persona (signos vitales).
·        Colocar al herido en la posición lateral de seguridad.
·        Cubrir la frente y la nuca con paños fríos.

Tratamiento subsiguiente

En caso de conmoción cerebral, el paciente debe permanecer en observación médica 24 horas para descartar secuelas u otras lesiones.

El paciente debe guardar cama durante un par de días y cuidarse físicamente. Es importante que renuncie a la práctica de deporte hasta que el médico lo considere oportuno. Previa consulta con el médico, pueden tomarse analgésicos para combatir el dolor de cabeza. Si se sienten náuseas, el médico puede recetar medicamentos contra las náuseas y el vómito denominados antieméticos.

EVOLUCIÓN

Por lo general, una conmoción cerebral (commotio cerebri) disminuye en pocos días sin dejar secuelas. Al cabo de una o dos semanas, el paciente ya está de nuevo en condiciones de trabajar. Lo importante es tomarse tiempo suficiente para la restablecerse y no volver a practicar deporte o estar activo de forma prematura.

Si se han sufrido varias conmociones cerebrales, como ocurre a menudo en el boxeo, la capacidad intelectual puede verse afectada a largo plazo. En algunos casos esto puede provocar incluso demencia (lo que se denomina dementia pugilistica).

FUENTES:
1.      Lesiones deportivas: diagnóstico, tratamiento y rehabilitación; Bahr; 2009; Medica Panamericana.

2.      Fundamentos de Medicina Osteopática; Osteophatic Associacion Americana; 2006; Médica Panamericana.

3.      Manual Oxford de Medicina Deportiva; Eughene Sherry; 2002; Ed. Paiodotribo.


4.      Onmeda International

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